Saturday, January 10, 2026

El fracaso del socialismo progresista en Colombia y Venezuela: poder, narcotráfico y degradación del Estado. JRoU

El fracaso del socialismo progresista en Colombia y Venezuela: poder, narcotráfico y degradación del Estado.

En Colombia y Venezuela, la izquierda socialista progresista no solo fracasó en su promesa de justicia social y desarrollo: condujo a la captura del Estado por economías criminales, debilitó la democracia y normalizó la violencia como instrumento político. Este no fue un desvío inesperado, sino la consecuencia lógica de un modelo ideológico que, al colapsar, se sostuvo mediante alianzas ilegales.
Venezuela: del socialismo petrolero al narco-Estado
El proyecto bolivariano nació con una renta petrolera extraordinaria que permitió ocultar, durante años, la ineficiencia estructural del modelo. Cuando el dinero se agotó, el régimen no reformó: radicalizó.
Destrucción institucional: anulación del Parlamento, control del poder judicial, persecución política y censura.
Colapso económico: hiperinflación, miseria generalizada y migración masiva.
Alianzas criminales: protección a carteles, control de rutas, minería ilegal y cooperación con redes transnacionales ilícitas.
El resultado fue la transformación del Estado en aparato de supervivencia del poder, donde la Fuerza Armada fue politizada y la economía ilegal se convirtió en fuente de financiamiento y control territorial. Venezuela dejó de ser un Estado social para convertirse en un régimen sostenido por el crimen organizado.
Colombia: del discurso de paz a la legitimación de la ilegalidad
En Colombia, el progresismo no llegó inicialmente por la vía del colapso económico, sino por la redefinición moral del conflicto. Bajo el lenguaje de “paz”, se produjo una relativización del crimen y una peligrosa confusión entre víctima, victimario y Estado.
Blanqueamiento político: insurgencias financiadas por narcotráfico presentadas como actores legítimos.
Economía ilegal tolerada: expansión de cultivos ilícitos, control territorial de grupos armados y debilitamiento de la Fuerza Pública.
Captura institucional: presión sobre jueces, estigmatización del empresario, ataque a la prensa crítica y uso del subsidio como control social.
El mensaje fue devastador: la ilegalidad puede convertirse en derecho si se envuelve en causa ideológica. Así, el narcotráfico dejó de ser enemigo del Estado para convertirse en variable política.
El vínculo común: ideología, poder y crimen
En ambos países, el patrón es idéntico:
Fracaso del modelo económico estatista
Deslegitimación del Estado de Derecho
Alianzas tácticas con economías criminales
Concentración autoritaria del poder
Persecución de la oposición y cierre democrático
El socialismo progresista no tolera alternancia, porque la alternancia expone la corrupción, rompe los pactos ilegales y devuelve la ley. Por eso, cuando pierde legitimidad, se aferra al control, no a la reforma.
Consecuencias sociales irreversibles
Más pobreza, no menos
Más violencia, no paz
Más migración, no desarrollo
Estados debilitados o capturados
Colombia y Venezuela prueban que no hay justicia social sin legalidad, ni igualdad posible cuando el crimen se vuelve socio del poder.

Conclusión: 
La verdad incómoda
El socialismo progresista en Colombia y Venezuela no fue derrotado por enemigos externos, sino por su propia incoherencia moral y su dependencia del delito para sostenerse.
Cuando un proyecto político necesita del narcotráfico y de estructuras armadas ilegales, deja de ser político y se convierte en amenaza para la nación.
La reconstrucción democrática exige instituciones fuertes, ley sin relativismos y una ruptura total entre política y crimen. Todo lo demás es propaganda.

JRoU 

Error político.. JRoU

Qué error político.
Causa y efecto de una llamada.
La reacción de la izquierda socialista-progresista frente a una simple llamada o invitación diplomática revela más ansiedad narrativa que lectura estratégica. Pasaron del alarmismo —“Trump va a invadir Colombia con la alegría de la derecha”— a la autocelebración improvisada, intentando convertir un gesto protocolario en una supuesta validación política.
Ese salto lógico es el error.
Causa:
Durante meses se construyó un relato de miedo útil para cohesionar bases: invasión, conspiración, “derecha corrupta”, injerencia extranjera. El problema de los relatos fabricados es que no resisten el primer contacto con la realidad. Una llamada, una reunión, una foto, y el castillo retórico se desmorona.
Efecto:
Al reinterpretar el gesto como “Trump se dio cuenta de las mentiras y reconoce a Petro”, la izquierda incurre en triunfalismo vacío. La diplomacia no es adhesión ideológica; es interés. Estados Unidos habla con gobiernos afines y no afines cuando conviene a sus objetivos. Confundir eso con respaldo es ingenuidad política o manipulación consciente.
El fondo del error:
Proyectar deseos como hechos.
Confundir diálogo con legitimación.
Reducir la política exterior a propaganda interna.
La política internacional no se mueve por simpatías, sino por intereses duros: seguridad, economía, control regional. Una llamada no borra desacuerdos, no certifica gestiones, ni convierte a nadie en aliado estratégico.
En síntesis:
Lo que para la izquierda es “prueba de victoria”, para cualquier analista serio es rutina diplomática. El error no es hablar; el error es mentir antes y celebrar después para tapar la inconsistencia del propio discurso.  JRoU 

Thursday, January 8, 2026

El resentido que llega al poder no gobierna: se venga... JRoU

El resentido que llega al poder no gobierna: se venga.
Convierte su fracaso personal en ideología, su envidia en discurso y su odio en política de Estado. No busca justicia ni bienestar común, busca revancha. Necesita dividir para reinar, señalar enemigos para existir y destruir para sentirse superior. El poder no lo transforma: lo desnuda. Desde allí usa las instituciones como garrote, la ley como arma selectiva y el discurso social como excusa para imponer su rencor.
Su gobierno no construye futuro, ajusta cuentas con el pasado. Alimenta el resentimiento social porque vive de él; sin odio no tiene causa, sin conflicto no tiene poder. Así nace la tiranía moral: una máquina de venganza que arrasa la convivencia, degrada la democracia y convierte al Estado en instrumento de persecución.
Donde gobierna el resentido, la nación retrocede. Allí no hay reconciliación, hay castigo; no hay justicia, hay revancha; no hay liderazgo, hay odio con poder.

Sunday, January 4, 2026

Análisis político–social de Venezuela ante un escenario de remoción forzada del poder. JRoU

Análisis político–social de Venezuela ante un escenario de remoción forzada del poder
1. Dimensión geopolítica: Venezuela como tablero de poder global
Bajo el escenario que sé describe, Venezuela deja de ser un actor soberano debilitado y pasa a convertirse nuevamente en un espacio de disputa directa entre potencias.
Estados Unidos, Rusia, China e Irán no compiten por ideología,sino por recursos estratégicos:
Petróleo y gas (seguridad energética)
Oro,coltán, cobre y níquel (tecnología,defensa, transición energética)
Posición geoestratégica en el Caribe y Suramérica
Desde una lógica realista, EE. UU. no actúa por altruismo democrático, sino por control de su zona de influencia histórica. La narrativa de “patio trasero” no es retórica: es doctrina geopolítica aplicada.
En ese marco,un liderazgo estadounidense transaccional prioriza:
Estabilidad mínima
Control territorial indirecto
Neutralización de actores hostiles (Irán, Rusia, China) antes que una democratización inmediata.
2. Reconfiguración del poder interno: continuidad funcional, no ruptura total
Un punto clave del análisis es correcto desde la ciencia política:
las transiciones forzadas no eliminan de inmediato las élites funcionales.
Por eso, en un escenario de control externo:
Se remueve la figura “tóxica” (Maduro)
Se conserva temporalmente a:
Aparatos militares
Operadores políticos útiles
Redes administrativas que garantizan gobernabilidad mínima
Esto explica, en términos teóricos, la permanencia provisional de figuras como:
Diosdado Cabello
Padrino López
Delcy Rodríguez
No por legitimidad moral, sino por utilidad operativa.
3. El rol de Delcy Rodríguez: Es un poder delegado, no liderazgo propio
Delcy no representaría poder autónomo, sino poder delegado y condicionado.
En este escenario:
Su margen de maniobra sería mínimo
Su función sería:
Transmitir órdenes
Garantizar obediencia burocrática
Evitar el colapso inmediato del Estado
Cualquier intento de desviación sería rápidamente neutralizado.
No por convicción ideológica, sino por supervivencia política.
4. Fuerzas Armadas: el verdadero factor de estabilidad o caos
La apreciación sobre las FFMM es central y acertada.
Sin control efectivo del estamento militar:
No hay transición
No hay elecciones
No hay orden
Por eso, en este tipo de escenarios:
Se evita una purga inmediata
Se mantiene una cadena de mando “controlada”
Se gana tiempo para:
Reentrenamiento
Reestructuración
Cooptación institucional
Una ruptura abrupta habría significado guerra interna, no democracia.
5. María Corina Machado: es un capital político en reserva estratégica
Desde una lógica estrictamente política (no moral), no sería funcional colocarla de inmediato en el poder.
Razones:
25 años de destrucción institucional
Crisis social profunda
Estado fallido
Fuerzas armadas no plenamente alineadas
Expectativas sociales desbordadas
Colocarla al frente sin:
respaldo militar
control administrativo
estabilidad mínima
habría significado quemar su capital político en meses.
Por eso, estratégicamente:
Se preserva su liderazgo
Se la mantiene como opción electoral
Se prepara el terreno para una transición formal
6. Impacto social: alivio emocional, incertidumbre estructural
En el plano social, un evento así generaría:
Alivio inmediato
Sensación de “fin de ciclo”
Esperanza contenida
Pero también:
Miedo al vacío de poder
Desconfianza institucional
Riesgo de fragmentación social
La sociedad venezolana no está simplemente oprimida:
está traumatizada, empobrecida y desconfiada.
Por eso, la estabilidad inicial suele imponerse antes que la justicia.
Conclusión
El escenario que se puede plantear no describe una liberación clásica, sino una reorganización de poder bajo tutela externa, donde:
La democracia es un objetivo diferido
La estabilidad es prioritaria
Los actores “impresentables” se toleran mientras sean funcionales
La transición se cocina lentamente, no en el discurso
No es ideal.
No es justo.
Pero es coherente con la historia real de las transiciones geopolíticas duras.


JRoU 
Blanco y Negro 

La ilegalidad como doctrina del progresismo narco-socialista. JRoU

El progresismo socialista “woke” no concibe la ilegalidad como una desviación del sistema, sino como un derecho político funcional al poder. Allí donde estos regímenes gobiernan, la ley deja de ser un límite y se convierte en un arma: se aplica contra el ciudadano y se suspende para el régimen.
En los Estados bolivarianos y socialistas, la legalidad no protege la libertad ni la justicia; protege al proyecto ideológico y a las estructuras criminales que lo sostienen. Por eso la ilegalidad no se combate: se administra. Narcotráfico, corrupción, represión y captura institucional no son fallas del modelo, son su columna vertebral.
El colapso del régimen narco-bolivariano tras la extracción del presidente acusado de narcoterrorismo en tribunales de Estados Unidos dejó al desnudo una verdad incuestionable: veinticinco años de poder se sostenían sobre una mentira jurídica y una estructura criminal. Bastaron minutos para que se desplomara el relato de soberanía, institucionalidad y legitimidad popular. Sin el capo en el centro, el Estado quedó vacío.
La reacción automática de varios gobiernos de la CELAC —escudándose en la “defensa de la soberanía”— confirmó la complicidad ideológica regional. No defendieron a una nación ni a su pueblo; defendieron a un narcotraficante enquistado en el poder, porque admitir su condición criminal implicaría aceptar que todo el modelo progresista bolivariano es ilegal por naturaleza.
En el progresismo narco-socialista, la ilegalidad es política de Estado. La omnipresencia estatal asfixia la libertad individual, destruye el mercado formal y empuja a la sociedad a la informalidad y al mercado negro. El ciudadano debe violar la ley para sobrevivir, mientras el régimen la viola para perpetuarse. La ley castiga al débil y absuelve al poder.
La llamada “legalidad socialista” es una ficción autoritaria. Se predica obediencia absoluta mientras el Estado monopoliza el empleo, persigue la disidencia y criminaliza el pensamiento libre. Bajo la excusa del “bien colectivo”, se anula al individuo y se impone el control total. El resultado no es justicia social, sino miedo, dependencia y corrupción estructural.
Por eso estos regímenes no toleran la libertad: la libertad desmonta la ilegalidad que los sostiene. Cuando la ley vuelve a ser universal y no ideológica, el poder criminal cae. No es casual que cada gobierno progresista narco-socialista termine aislado, sancionado o colapsado: su destino es la implosión.
La ilegalidad no es un accidente del progresismo socialista.
Es su doctrina, su método y su destino.
JRoU

Saturday, January 3, 2026

Una contradicción qué le hace daño al país... JRoU

Compatriotas,
Hoy nos dirigimos al país como ciudadanos, en ejercicio del constituyente primario, con responsabilidad, respeto por la Constitución y profundo amor por Colombia.
Vivimos una crisis política, institucional y social que no puede seguir siendo distorsionada ni manipulada. Por eso, es necesario decirlo con claridad: no es justo ni honesto responsabilizar a las Fuerzas Militares y de Policía de una crisis que es, en esencia, política y estructural.
Desde hace años, sectores políticos de ideología socialista, centro-izquierda y narco-progresista y uno qué otro cripto, han promovido una narrativa que señala a la Fuerza Pública como opresora, mientras desde el poder se debilita su capacidad, se reduce el presupuesto de defensa, se disminuye el pie de fuerza y se desmotiva el servicio militar y policial.
Esa contradicción le hace daño al país.
Colombia debe tener claro lo siguiente:
El actual gobierno llegó al poder por decisiones políticas y electorales, no por acciones militares.
La corrupción que carcome las instituciones del Estado es producto de la política, no de los soldados ni de los policías.
La falta de control efectivo por parte de la Contraloría, la Procuraduría, la Fiscalía, la Comisión de Acusaciones y otros organismos, responde a fallas del sistema político, no de la Fuerza Pública.
La impunidad que ha permitido el narcofinanciamiento electoral es consecuencia directa de decisiones y omisiones políticas.
La reducción del presupuesto del Ministerio de Defensa y del pie de fuerza es una decisión tomada desde el poder político, no desde los cuarteles.
Y aun así, vemos cómo los mismos sectores que desacreditan a las instituciones armadas, buscan a los veteranos y a los miembros de la Fuerza Pública cuando necesitan respaldo discursivo, para luego incumplir compromisos y darles la espalda cuando gobiernan.
Colombia no necesita más señalamientos ni más excusas.
Colombia necesita verdad, coherencia y responsabilidad política.
Los problemas creados por la mala política no se resuelven trasladando culpas, ni debilitando a quienes tienen la misión constitucional de proteger la soberanía, el orden y la legalidad.
La salida a esta crisis no está en los cuarteles, está en la conciencia ciudadana.
Está en el voto libre, informado y valiente.
Está en la decisión del pueblo colombiano de exigir un país gobernado con ética, sin corrupción y sin vínculos con economías criminales.
Rencauzar a Colombia no es tarea de una institución, ni de una ideología, ni de un sector.
Es una responsabilidad colectiva.
Y sólo lo lograremos unidos, defendiendo la Constitución, fortaleciendo las instituciones y recuperando la dignidad de la política.
Es así como hago un llamado a la acción.
Hoy el país nos necesita firmes, conscientes y activos.
No como espectadores, sino como ciudadanos responsables.
No desde el odio, sino desde la verdad.
No desde la división, sino desde la unidad nacional.
Que cada colombiano asuma su deber cívico, que defienda su voto, que exija transparencia, que no se deje engañar ni intimidar.
Que acompañemos a nuestras instituciones cuando actúan dentro de la ley y que señalemos con firmeza a quienes traicionan la confianza pública.
El futuro de Colombia no está escrito, se construye con decisiones valientes, con participación ciudadana y con amor por la Patria.
Llamado directo al voto y a la organización ciudadana
Hoy hacemos un llamado claro y directo a todos los colombianos:
participen, organícense y voten.
Votar no es un trámite, es un acto de responsabilidad histórica.
Organizarse no es confrontar, es defender la democracia.
Participar no es dividir, es construir Nación.
Invitamos a los ciudadanos a conformar veedurías, movimientos cívicos, colectivos democráticos y espacios de participación que vigilen, orienten y protejan el ejercicio electoral, siempre dentro del marco de la Constitución y la ley.
Que cada voto sea consciente.
Que cada ciudadano sea vigilante.
Que cada comunidad sea un bastión de legalidad y esperanza.
Porque Colombia no se rinde.
Colombia no se entrega.
Colombia se rencauza cuando su pueblo vota, se organiza y actúa.

José Rodrigo Umaña Martinez 
Blanco o Negro 

Saturday, December 6, 2025

Ensayo político: Colombia ante el abismo social y la captura del Estado por estructuras criminales.

Colombia atraviesa uno de los momentos más complejos de su vida republicana. Aunque el país ha enfrentado guerras internas, crisis económicas, colapsos institucionales y graves episodios de corrupción, pocas coyunturas han combinado de manera tan peligrosa la polarización social, la erosión de las instituciones democráticas y la expansión de estructuras criminales dentro del entramado estatal. Esta convergencia configura lo que algunos analistas describen como una captura sistémica del Estado, donde el crimen no solo desafía al gobierno: busca gobernar desde adentro.

El presente ensayo analiza este fenómeno desde una perspectiva política y sociológica, explorando las causas, dinámicas y consecuencias de esta intersección entre crimen organizado, populismo, debilidad estatal y fractura social.

1. El origen del abismo: crisis de legitimidad y polarización estructural

La polarización en Colombia no es un fenómeno coyuntural: es un proceso sedimentado que responde a décadas de desigualdad, conflicto armado, corrupción y promesas incumplidas. Sin embargo, la etapa contemporánea presenta un salto cualitativo. La política, en lugar de construir consensos, se ha convertido en una guerra simbólica permanente.

Tres factores explican esta radicalización:

1. Desconfianza total en las instituciones: el ciudadano percibe que la justicia no castiga, que la política no sirve, que la corrupción no cede y que el Estado no protege.

2. Narrativas de odio y división: sectores políticos han explotado el resentimiento social para consolidar identidades enemigas, alimentando un clima de “ellos o nosotros”.

3. Vacío de liderazgo ético: la ausencia de referentes nacionales de unidad ha dejado el espacio abierto a discursos extremos.

En este terreno fértil, el crimen encuentra grietas para expandirse como un actor político.

2. El crimen como agente político: de la clandestinidad a la cooptación

El crimen organizado en Colombia ha evolucionado. Ya no se limita a traficar, extorsionar o controlar territorios: ahora pretende influenciar, capturar y modelar decisiones públicas.

Este fenómeno adopta distintas modalidades:

Infiltración institucional: penetración de redes criminales en organismos de control, alcaldías, gobernaciones y sectores del Congreso.

Economía política del crimen: uso del dinero ilícito para financiar campañas, controlar contratos públicos o manipular presupuestos.

Cooptación social: en regiones donde el Estado es débil, grupos criminales suplantan funciones públicas: imponen justicia, regulan economías locales o reemplazan la seguridad social.

Propaganda política: narrativas que romantizan, justifican o normalizan actores armados y economías ilegales.

El resultado no es solo un Estado débil: es un Estado competido, donde instituciones formales conviven —y a veces sucumben— ante poderes paralelos.

3. El populismo y la distorsión del discurso público

Los gobiernos contemporáneos en América Latina han mostrado una tendencia al populismo polarizante: ofrecen respuestas simples a problemas complejos, culpan a enemigos difusos y buscan acumular poder debilitando contrapesos.

En Colombia, esta lógica ha facilitado que sectores con nexos informales con el crimen utilicen el discurso oficial para:desacreditar a la prensa,presionar a la justicia,relativizar violencias históricas,o moralizar proyectos ideológicos mientras normalizan alianzas oscuras.

Cuando el discurso público se vuelve propaganda, la democracia deja de deliberar y comienza a obedecer.

4. La sociedad en el borde: agotamiento, miedo y resistencia cívica

El ciudadano común vive atrapado entre dos fuerzas:
1. un Estado que se debilita,
2. y organizaciones criminales que se fortalecen.
Esto produce tres efectos:

Agotamiento emocional: la sensación de vivir en una crisis constante desgasta la confianza y paraliza la acción colectiva.

Normalización del miedo: homicidios, extorsión, amenazas y corrupción se vuelven paisaje cotidiano.

Desobediencia democrática: los ciudadanos pierden identificación con el proyecto nacional y buscan alternativas individuales de supervivencia.

Pero también surge una respuesta alentadora: movimientos ciudadanos, periodistas independientes, sectores académicos y comunidades locales se han convertido en barreras éticas frente al avance de la captura criminal.

5. El riesgo histórico: perder el monopolio del poder legítimo

Cuando el crimen gobierna —directa o indirectamente— ocurre un quiebre fundamental: el monopolio de la fuerza pública y de la autoridad moral pasa del Estado a actores ilegales.

Esto trae consecuencias profundas:desinstitucionalización,pérdida de soberanía,inseguridad jurídica,fuga de capitales,erosión de la convivencia social,y debilitamiento irreversible de la democracia.

Colombia se encuentra en un punto donde el futuro puede inclinarse hacia la reconstrucción institucional o hacia la consolidación de un híbrido político-criminal duradero.

6. ¿Cómo recuperar el rumbo? Líneas para una reconstrucción democrática

Superar este momento histórico exige un proyecto de Estado que combine firmeza, reformas estructurales y cohesión social.

Las líneas fundamentales serían:
1. Justicia fuerte y despolitizada
Reforma profunda a la Fiscalía, Procuraduría, Contraloría y a la justicia ordinaria para impedir su captura y garantizar independencia.

2. Seguridad inteligente y territorial
Estrategias basadas en inteligencia financiera, presencia integral del Estado y fortalecimiento del control civil sobre la fuerza pública.

3. Reforma electoral anticaptura
Transparencia absoluta en financiación de campañas y rastreo de dineros ilícitos.

4. Blindaje institucional contra populismos
Contrapesos fuertes, independencia legislativa y protección de la prensa.

5. Proyecto nacional de reconciliación
Un discurso que recupere la confianza, reduzca la polarización y reconstruya el contrato social.

Conclusión

Colombia vive un momento decisivo: un cruce de caminos donde el futuro puede inclinarse hacia la degradación estatal o hacia la recuperación democrática. La captura del Estado por estructuras criminales no es inevitable, pero sí es un riesgo real que se profundiza cuando la sociedad se fragmenta, cuando la política se vuelve odio y cuando las instituciones renuncian a su deber.

El desafío no recae solo en los gobiernos de turno: corresponde a toda la nación. La historia de Colombia demuestra que, incluso en los momentos más oscuros, el país ha sabido levantarse.

Hoy, ante este abismo social y político, el llamado es claro: defender la democracia, restaurar la legitimidad y evitar que el crimen decida el destino de la República.

JRoU 
La verdad sin filtros ni teleprompter.

Thursday, August 1, 2024

Reglas Sociales

ALGUNAS REGLAS SOCIALES QUE PUEDEN AYUDARTE.

1. No llames a alguien más de dos veces continuamente. Si no contestan tu llamada, presume que tienen algo importante que atender.

2. Devuelve el dinero que has pedido prestado incluso antes de que la persona que te lo prestó lo recuerde o lo pida. Muestra tu integridad y carácter. Lo mismo ocurre con los paraguas, bolígrafos y loncheras.

3. Nunca pidas el plato caro en el menú cuando alguien te invita a comer o cenar.

4. No hagas preguntas incómodas como 'Oh, ¿así que aún no te has casado? ¿O no tienes hijos? O '¿Por qué no has comprado una casa? O '¿Por qué no has comprado un coche? Por Dios, no es tu problema.

5. Siempre abre la puerta a la persona que viene detrás de ti. No importa si es un chico o una chica, senior o junior. No creces pequeño tratando bien a alguien en público.

6. Si tomas un taxi con un amigo y paga ahora, prueba pagar la próxima vez.

7. Respeta los diferentes tonos de opiniones. Recuerda, lo que puede parecer 6 para ti podría parecer 9 para otra persona. Además, una segunda opinión es buena para una alternativa.

8. Nunca interrumpas a la gente mientras estén hablando. Permíteles que lo derramen. Como dicen, escucharlos todos y filtrarlos todos.

9. Si burlas de alguien, y parece que no lo disfrutan, para y nunca lo vuelvas a hacer. Anima a uno a hacer más y demuestra lo agradecido que eres.

10. Di "gracias" cuando alguien te está ayudando.

11. Alabanza públicamente. Criticar en privado.

12. Casi nunca hay una razón para comentar el peso de alguien. Solo di: "Te ves fantástica. Si quieren hablar de perder peso, lo harán.

13. Cuando alguien te muestre una foto en su teléfono, no deslices a la izquierda o a la derecha. Nunca sabes lo que sigue.

14. Si un colega te dice que tiene cita con el médico, no preguntes para qué es, solo di "Espero que estés okay "No los pongas en la incómoda posición de tener que decirte su enfermedad personal. Si quieren que lo sepas, lo harán sin tu curiosidad.

15. Trata al limpiador con el mismo respeto que al CEO. Nadie está impresionado por lo groseramente que tratas a alguien por debajo de ti, pero la gente se dará cuenta si lo tratas con respeto.

16. Si una persona te está hablando directamente, mirar tu teléfono es grosero.

17. Nunca des consejos hasta que te pidan.

18. Cuando conozcas a alguien después de mucho tiempo, a menos que quieran hablar de ello, no le preguntes su edad o salario.

19. Ocúpate de tus asuntos a menos que algo te involucre directamente - simplemente mantente alejado de esto.

20. Quítate las gafas de sol si estás hablando con alguien en la calle. Es una señal de respeto. Además, el contacto visual es tan importante como tu discurso.

21. Nunca hables de tus riquezas en medio de los pobres. Igualmente, no hables de tus hijos en medio de lo estéril.

22. Después de leer un buen mensaje, considera decir "Gracias por el mensaje. "

LA APRECIACIÓN sigue siendo la forma más fácil de conseguir lo que no tienes.

Saturday, December 2, 2023

Destruir su proposito.. JR

Contenido "REFORMA" A LA SALUD: 
Se reforma un sistema para mejorar, no para destruir. Cumple si soberbio propósito destructivo comprando los polítiqueros corruptos. 
Lo aprobaron los que usted eligió.  Un inepto resentido que quebró Capital Salud durante su Alcaldia, ahora logra destruir el servicio de salud, insignia de Latino América. 
1. Elimina EPS. En dos años los colombianos deben afiliarse al centro de salud de su barrio (CAPS).
2. Coordinación de servicios, remisiones, cirugías, exámenes, terapias, entrega de medicamentos, etc. queda en cabeza de CAPS.
3. Elimina el plan básico.
4. Elimina planes complementarios de salud.
5. Elimina la representación del usuario.
6. Reasume presupuestos de los hospitales públicos y nombra a dedo a sus directores.
7. Otorga la gestión del gasto y de las cuentas a la Adres, encargada de administrar desde Bogotá 
8. Elimina autorizaciones, auditorías previas. Hay pago por evento, con anticipo del 85% 
9. Otorga facultades de contratación y vigilancia a gobernaciones y alcaldías.  
10. Da un año al gobierno para crear sistema único de información que gestione todo el sistema
 11. Obliga a Nueva EPS a capitalizarse para ser liquidada posteriormente
12. Entrega conformación y coordinación de redes a entes territoriales, CAPS y gestoras.
13. Crea tarifario único obligatorio para compra de bienes y servicios en todo el país 
14. Otorga facultades al presidente para reglamentar consultas previas no realizadas 
15. Coarta el derecho a elegir 
16. Crea figura de gestor como auxiliar administrativo y logístico. Muy distinto a EPS.

Sunday, November 19, 2023

El odio arma letal del narco socialismo.. JR

Algún domingo se puede pensar en temas que entre semana no analizamos bien.

Hemos estudiado o analizado,el porque el odio, es una de las armas letales del comunismo, socialista progresista. 

Hablemos en términos claros de los borregos tildados de vándalos o insurgentes e identificados de borregos ineptos mamertos de los régimenes actuales del globalismo narco comunista socialista qué siempre están atacando.
No es solamente la mentira a través del populismo y las promesas vanas; es el odio otra arma letal del progresista comunismo narco socialista.
Lo esgrimen en todos lados creando sus llamadas bodegas o en las plazas públicas,las redes sociales, en las aulas de clase donde los profesores y maestros adoctrinan a sus estudiantes bajo políticas del gobierno. 

Ante la carencia de argumentos, el odio parece ser el credo o lo consignado en una “biblia” maldita y criminal; todo se vale con tal de someter a los pueblos y enriquecerse apoyados por los “mamertos” fanáticos de una ideología absurda, porque especialmente a los jóvenes, y a los que no piensan en un futuro promisorio e independiente, los convencen de subyugar y eliminar la oligarquía y alcanzar la falsa igualdad que pregonan.

Estos jóvenes solo conocen unos puntos de vista y unos planteamientos  superficiales sobre la lucha por la “igualdad” y la abolición de la “esclavitud” y “opresión”, cuando todos sabemos que se cae en la esclavitud cuando se deja de pensar de forma autónoma e independiente.

Ese es el socialismo/comunista: todo lo contrario a lo que pregonan, pero cuando sus adeptos o “mamertos” reaccionan, ya puede ser tarde para entender que el socialismo/comunista solo conduce a la “esclavitud”, la “opresión”, el “genocidio”, la “desigualdad” masiva y el “odio” virulento.

Según ellos –los capos y líderes comunistas/socialistas–, hay que luchar contra los tiranos, pero los tiranos son ellos, que usan el efecto adverso. Es algo así como decirle a la persona amada cuánto se le ama mientras se piensa en la otra que sí se ama.

Y los ejemplos están consignados en la historia –en esa historia que no conocen los jóvenes–. Lenin convenció a sus adeptos que tenían que “odiar” a los terratenientes ricos, a quienes llamaba “kulaks”, mientras ellos acumulaban grandes extensiones de terreno. Igual sucedió con Mao que también pidió y exigió “odiar” y acabar con los terratenientes a los cuales llamó “derechistas”.

Con el genocida Hitler sucedió exactamente lo mismo porque el libreto del comunismo/socialista es idéntico. Utilizando el nacional/socialismo, llevó a sus adeptos a odiar, desterrar y asesinar a los judíos. Y para no ir muy lejos, lo mismo está sucediendo en América Latina; se les lleva, con sus discursos a “odiar”  a los blancos, a los que crea en la cultura tradicional y a los que aun sigan  fomentando los valores familiares.

Por eso no cabe duda que el odio es el arma letal del socialismo/comunista, y este “credo” está íntimamente ligado con la teoría de Marx sobre la evolución social: “que la sociedad pasaría del capitalismo al socialismo, y luego al comunismo”… “El conflicto debe impulsar hacia adelante”… De ahí que permanentemente se fomente el conflicto y el odio entre comunidades porque los tiranos socialistas utilizan la teoría social darwinista de “la supervivencia del más apto”, porque en “sociedades débiles” el conflicto y el odio permiten el avance depredador del comunismo/socialista hacia el abismo de la destrucción, y a eso, cínicamente le llaman “progreso”. Claro, “progreso” para ellos, para los líderes y capos, porque es muy difícil que un “mamerto” pueda ostentar algún tipo de poder en un régimen tan criminal y nocivo como el socialismo/comunista.

Y lo absurdo es que el discurso es el mismo: promesas vanas como educación, salud, vivienda gratis y otras prebendas a través del populismo, con el cual le lavan el cerebro a sus seguidores para que crean que los que conforman la oligarquía son los “enemigos del pueblo” o que representan la“desigualdad”.

Y es tan débil y frágil la mentalidad de los “mamertos”, que estos son llevados por líderes corruptos a incitar a las multitudes a cometer actos de violencia y vandalismo, con el único y absurdo objetivo de llevar a sus “redentores” al poder.

Lo peligroso es que este odio inoculado en los jóvenes y adeptos de estos grupos sediciosos y criminales, dejó, solo en el siglo XX, más de 100 millones de muertos.