Saturday, February 7, 2026

Un sábado razonando.. JRoU

Un sábado cualquiera, pensando en la hipocresía politiquera colombiana, esa que se disfraza de democracia mientras sabotea la posibilidad real de cambio. Justo cuando el país exige unidad, carácter y una sola fuerza coherente para reencauzar a Colombia, saltan al ruedo los criptocandidatos, no por convicción ni por proyecto de nación, sino por el cálculo mezquino de siempre: fragmentar el electorado y convertir la esperanza ciudadana en una suma de cheques por reposición de votos.
No llegan a sumar; llegan a restar. No construyen; dispersan. No unen voluntades; las negocian. Su ambición no es gobernar ni corregir el rumbo, sino cotizar la división, vivir del caos electoral y facturar la confusión como modelo de negocio político. Así, la politiquería vuelve a traicionar a Colombia: cuando la historia exige grandeza, aparecen los pequeños; cuando se necesita patria, ofrecen contabilidad.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA ni sé CENSURA 

Friday, February 6, 2026

La familiaEs el primer espacio moral. . JRoU

Los valores sociales y el carácter de una persona no aparecen por decreto ni por ideología: se forman a lo largo del tiempo, en capas profundas de la vida cotidiana.
¿Dónde se forman?
La familia
Es el primer espacio moral. Ahí se aprende —o no— el respeto, la responsabilidad, el sentido del límite, la solidaridad real (no discursiva) y la noción de bien y mal. La familia transmite ejemplos antes que consignas.
La comunidad cercana
Barrio, escuela, iglesia, clubes, tradiciones locales. Aquí el individuo contrasta lo aprendido en casa con la vida social: cooperación, normas, autoridad, mérito, consecuencia.
La educación
No solo contenidos académicos, sino formación del carácter: disciplina, esfuerzo, pensamiento crítico, deberes junto a derechos.
La cultura y la historia
Los relatos compartidos, los referentes morales, los héroes y fracasos de una nación. Sin memoria histórica no hay identidad ni responsabilidad.
¿Por qué el “sorismo” disfrazado de socialismo progresista ataca a la familia?
Porque la familia es un obstáculo para cualquier proyecto de poder que busque moldear al individuo desde el Estado o desde una élite ideológica.
Este tipo de progresismo radical entiende algo clave:
Un individuo con familia, valores y criterio propio es difícil de manipular.
Por eso:
Debilita la autoridad parental, reemplazándola por “orientación estatal” o “verdades oficiales”.
Relativiza los valores, para que nada sea firme y todo sea negociable según la narrativa del momento.
Fragmenta identidades, sustituyendo el “nosotros” familiar y comunitario por identidades políticas dependientes.
Promueve derechos sin deberes, creando ciudadanos dependientes, no responsables.
Estigmatiza la familia tradicional, presentándola como opresiva, atrasada o enemiga del “progreso”.
No es casualidad. Es estrategia.
El resultado
Una sociedad:
Con individuos desarraigados,
sin referentes morales sólidos,
más vulnerables a la manipulación emocional,más dependientes del Estado, y con menor capacidad de resistencia cívica.
Cuando se rompe la familia, no se libera al individuo: se lo deja solo frente al poder.
En síntesis
El carácter se forma en la familia y la comunidad, no en consignas.
Los valores sólidos limitan al poder, por eso se atacan.
Destruir la estructura familiar debilita la estructura social.
Y una sociedad sin estructura es terreno fértil para el autoritarismo disfrazado de “progreso”.

JRoU 

Thursday, February 5, 2026

La mutación del socialismo progresista. JRoU

La mutación del socialismo progresista: del rugido altanero a la obediencia condicionada
La izquierda socialista progresista en el gobierno mostró su verdadera naturaleza tras la cita en la Casa Blanca. Fueron por lana y regresaron trasquilados, con condiciones explícitas y alineamientos claros. El discurso altanero, desafiante y soberbio mutó de inmediato en un lenguaje dócil, pragmático y colaboracionista.
El mismo gobierno que agitaba banderas ideológicas y se presentaba como desafiante del “imperio”, cambió el tono al cruzar la puerta correcta. Entendió —sin margen para la retórica— que el poder real no se confronta con consignas, sino que se administra bajo reglas claras.
Desde Washington se dejó un mensaje inequívoco: Estados Unidos está dispuesto a entablar un diálogo significativo y respetuoso, pero no con gobiernos ambiguos ni con dobles discursos. La cooperación está supeditada a hechos concretos, no a narrativas progresistas vacías.
La erradicación del narcotráfico ocupa un lugar prioritario e innegociable en la agenda. No como consigna, sino como obligación. Y junto a ello, una exigencia central: que el gobierno socialista de Colombia garantice a su pueblo elecciones transparentes, libres y justas, no solo en el corto plazo, sino también en los procesos de mayo y junio.
No hay cheques en blanco.
No hay tolerancia para la complacencia con la narco-insurgencia ni con los carteles reciclados como “actores políticos”.
Estados Unidos estará observando cuidadosamente:
los compromisos adquiridos,
la coherencia entre el discurso y la acción,
y la voluntad real de enfrentar al crimen organizado que hoy permea estructuras del poder.
La máscara cayó.
El rugido se apagó.
Y quedó claro que, cuando el crimen gobierna y la ideología estorba, la realidad impone su ley.

JRoU 
Blanco o Negro
Actualidad sin filtros ni teleprompter 

Wednesday, February 4, 2026

Del jaguar al gato enjaulado: la rendición del falso revolucionario.. JRoU

Del jaguar al gato enjaulado: la rendición del falso revolucionario

El supuesto triunfalismo no fue más que la mueca nerviosa de un criminal asustado, condicionado y vigilado. El “jaguar” que prometía rugir contra el imperio salió de la Casa Blanca domesticado, dócil y reducido, como lo que siempre fue: retórica inflada sin poder real.
Viajó anunciando gestas históricas y regresó implorando indulgencias. No fue a exigir justicia, fue a negociar impunidad. No defendió la soberanía, pidió favores: rescatar a su socio extraditado y borrar su nombre de los registros que lo señalan por lo que es.
El espectáculo fue patético.
Sin gritos.
Sin consignas.
Sin valentía.
El séquito de testaferros, aplaudidores y militantes de consigna automática quedó mudo, obediente, alineado. Los que en casa insultan, amenazan y agitan el odio, allá bajaron la cabeza. El antiimperialismo terminó donde empieza el poder real.
Ni revolución, ni dignidad, ni coraje.
Solo silencio cómplice y sumisión calculada.
Así se desmorona el mito: los narcosocialistas que se creen intocables demostraron que su “rebeldía” es puro teatro. Cuando la justicia mira de frente, el jaguar no ruge: se esconde.

JRoU 
Blanco o Negro 
Actualidad sin filtros ni teleprompter.

Tuesday, February 3, 2026

La ética política no es que no exista:.. JRoU

La ética política no es que no exista:
fue expulsada del poder, arrinconada por la ambición y sustituida por el cinismo.
Hoy la política ya no se rige por principios, sino por cálculos.
No se gobierna para servir, sino para permanecer.
No se debate para buscar verdad, sino para imponer relatos.
La ética murió el día en que:
Mentir dejó de tener costo.
La corrupción se volvió excusable si era “por la causa”.
El fracaso se maquilló como éxito.
El Estado pasó de ser árbitro a botín.
En Colombia —y en buena parte de Iberoamérica— la política se degradó a un oficio donde: el poder vale más que la ley,
la ideología justifica el abuso,
y la moral es vista como ingenuidad.
No faltan códigos éticos.
Faltan políticos dispuestos a obedecerlos.
Cuando la ética estorba, se elimina.
Cuando la verdad incomoda, se persigue.
Cuando el pueblo despierta, se le distrae.
Eso no es política:
es decadencia institucional con discurso democrático.
Y una democracia sin ética
no es democracia:
es una fachada con urnas.
JRoU

Declaración radical contra la captura socialista del Estado en Colombia e Iberoamérica. JRoU


Colombia y gran parte de Iberoamérica no atraviesan una crisis coyuntural: viven una degradación estructural del orden democrático, causada por la convergencia de tres males letales:
una derecha cobarde y clientelista,
una democracia permisiva hasta la complicidad, y una izquierda socialista-progresista cuya vocación real no es gobernar, sino dominar.
La izquierda no llegó al poder por superioridad moral ni por eficacia histórica. Llegó sobre los escombros de la credibilidad institucional, aprovechando el hartazgo social generado por décadas de corrupción, impunidad y mediocridad política. Se presentó como redentora, pero actuó como ocupante.
Una vez instalada en el poder, se despoja del disfraz democrático. La democracia deja de ser un valor y se convierte en un obstáculo. El voto ya no es un mandato ciudadano, sino una licencia para capturar el Estado. Desde allí, inicia un proceso sistemático y calculado de descomposición institucional:
— debilita la separación de poderes,
— instrumentaliza la justicia,
— politiza los órganos de control,
— hostiga a la prensa crítica,
— y relativiza la legalidad en nombre de una supuesta “justicia social”.
En Colombia —como en otros países de la región,esta izquierda no combate el crimen: lo reconfigura. Distingue entre delitos “convenientes” e “inconvenientes”. Absuelve al criminal útil, legitima al violento ideologizado y criminaliza al ciudadano que disiente. Así nace el crimen de Estado encubierto, no siempre con armas, pero sí con decretos, omisiones, complicidades y silencios calculados.
La democracia fallida, tolerante con la ilegalidad y la corrupción, abre brechas profundas. La izquierda socialista no las cierra: las explota.
Donde hay pobreza, instala dependencia.
Donde hay desigualdad, siembra resentimiento.
Donde hay frustración, inocula odio.
No construye ciudadanía: fabrica masas ideologizadas.
No promueve pensamiento crítico: impone dogma.
No busca reconciliación: necesita confrontación permanente para sobrevivir políticamente.
Su método es perversamente eficaz:
polariza para paralizar,
divide para debilitar,adoctrina para perpetuarse.
Habla de derechos mientras erosiona deberes.
Invoca al pueblo mientras desprecia al ciudadano libre.
Predica igualdad mientras consolida nuevas élites parasitarias, blindadas por el discurso progresista y financiadas con recursos públicos.
En nombre de causas nobles, justifica prácticas autoritarias.
En nombre de la inclusión, excluye al que piensa distinto.
En nombre de la justicia social, empobrece a la sociedad productiva y normaliza la dependencia estatal como forma de control político.
Esta izquierda no fracasa: cumple su objetivo.
Su objetivo no es el desarrollo, sino el poder.
No es la prosperidad, sino la subordinación.
No es la democracia, sino su vaciamiento.
El drama de Colombia y de Iberoamérica no es solo la izquierda socialista. El drama es una democracia sin defensas, una clase política sin ética, y una ciudadanía cansada, manipulada y fragmentada. Allí prospera el populismo ideológico. Allí se normaliza el abuso. Allí se diluye la verdad.
Liberarnos de este ciclo no será producto de consignas ni de ingenuidad electoral. Requiere carácter político, memoria histórica, instituciones que no se arrodillen y una ciudadanía que entienda que sin ley no hay justicia,que sin ética no hay política, y que sin verdad no hay democracia posible.
Porque cuando el Estado deja de servir al ciudadano y pasa a servir a una ideología, la democracia ya ha sido derrotada, aunque aún se celebren elecciones.

JRoU 
La verdad sin filtros ni teleprompter 

Cómo dice mí amigo Miguel.. JRoU

Dice mí amigo Miguel,Yo no sé por qué Colombia aún no ha sido declarada, ante el mundo, potencia universal en fertilidad.
No por su tierra —cada vez más saqueada—ni por su agua —cada vez más manoseada—,sino porque aquí germina sin control, se reproduce sin freno y se propaga sin castigo
la más miserable de las plagas morales.
Una que no necesita abono ni cultura:
crece en la ignorancia,
se fortalece en la mediocridad,
y alcanza su plenitud en el resentimiento.
Aquí la envidia no es un defecto: es doctrina.
No se oculta: se exhibe.
No avergüenza: se celebra.
No destruye al envidiado: corroe al país entero.
Es la madre legítima de la deslealtad,
la partera de la traición,
la arquitecta de la trampa
y la coartada perfecta del engaño.
Desde ella se justifican las zancadillas,se normaliza el sabotaje,
se premia al mediocre y se persigue al que sobresale.
Letal como veneno lento.
Epidémica como peste social.
Impune como pecado sin ley.
Aquí no se odia al corrupto: se le envidia.
No se combate al criminal: se le admira.
No se eleva al capaz: se le hunde.
Y mientras esa plaga siga mandando,
ninguna reforma servirá,
ningún discurso sanará,
ninguna patria se levantará.
Porque un país dominado por la envidia
no cae de rodillas:
se pudre de pie.

JRoU 

Monday, February 2, 2026

Denuncio una realidad en la que se invirtieron los valores. JRoU

Vivimos en un país donde la verdad fue secuestrada por la política progresista socialista y deformada hasta volverse irreconocible. Donde la mentira dejó de ser vergonzosa y pasó a ser estrategia. Donde el crimen, amparado por el relato oficial, es exaltado como virtud y presentado ante la sociedad como liderazgo.
Denuncio una realidad en la que se invirtieron los valores: el honesto es sospechoso, la autoridad es desacreditada y el criminal es blanqueado moralmente bajo disfraces ideológicos. No fue un error; fue una decisión. Una decisión que convirtió la justicia en discurso, la ley en obstáculo y la verdad en estorbo.
Rechazo la narrativa que justifica el delito, romantiza la violencia y utiliza el dolor social como excusa para legitimar al victimario. Ninguna causa, ningún eslogan, ninguna ideología convierte al crimen en heroicidad ni al delincuente en líder social.
Afirmo que una nación sin verdad no tiene rumbo, y una sociedad que premia al criminal está condenada a repetir su decadencia. Defender la ley no es autoritarismo; es dignidad. Defender la verdad no es radicalismo; es carácter.
Este es mí manifiesto y es un llamado a recuperar el sentido moral de la política, a devolverle nombre a las cosas, y a recordar que la paz no se construye exaltando al criminal, sino protegiendo al ciudadano honesto.
Porque sin verdad no hay justicia.
Sin justicia no hay libertad.
Y sin carácter, no hay nación.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA 

Sunday, February 1, 2026

Temas Dominicales.

La trama de las consultas políticas se ha convertido en una trampa calculada.
No son ejercicios democráticos: son escenarios de supervivencia para protagonistas sin electores, sin liderazgo real, pero con una ambición desbordada. Se creen capos del poder sin haber conquistado al pueblo.
No participan para servir a la nación, sino para negociar cuotas, asegurarse un puesto con el eventual ganador o convertirse en su futuro contrincante con vitrina pagada. Detrás del discurso “participativo”, lo que buscan es reposiciones de votos, financiación estatal y visibilidad artificial.
La ambición y el ego han sepultado la ética política.
El politiquero no piensa en la Patria: la usa.
No cree en principios: los alquila.
No defiende ideales: los negocia.
Para el politiquero que pretende ser político, la Patria no existe.
Existe el cálculo. Existe el negocio. Existe el poder.
Pero no existe Colombia.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA 

Notas Domicales. El costo social será alto, pero el costo de no hacerlo será la disolución definitiva de nuestras naciones.. JRoU

Sodoma y Gomorra 

Febrero de 2026. Colombia e Iberoamérica despiertan en medio de una crisis profunda y deliberada.
No es casualidad. No es coyuntural. Es el resultado de una ofensiva ideológica, económica y cultural que ha puesto a nuestras naciones al borde del colapso moral y social.
La inflación destruye el ingreso de las familias, la inseguridad alimentaria vuelve a ser cotidiana, la energía y los alimentos se encarecen sin control, la deuda pública hipotecó el futuro y la producción nacional fue sacrificada en nombre de agendas globales ajenas a nuestra realidad. Mientras tanto, la corrupción, el narcotráfico y el clientelismo político siguen intactos, protegidos por discursos “progresistas” que prometen justicia social pero solo reparten miseria.
Colombia y buena parte de Iberoamérica no están gobernadas: están administradas para el caos.
Se gobierna desde la narrativa, no desde la realidad. Desde la ideología, no desde la verdad.
A esta crisis material se le superpuso una ingeniería social importada, impuesta desde organismos internacionales, ONG ideologizadas y élites desconectadas del pueblo: una agenda de género radical, feminismo ideologizado, activismo LGTBIQ pro-aborto y abiertamente antifamilia, presentada como derechos humanos, pero que en la práctica destruye la familia, desfigura la educación, erosiona la autoridad moral y rompe el tejido social.
Nos hablan de inclusión mientras excluyen al que piensa distinto.
Nos hablan de diversidad mientras imponen pensamiento único.
Nos hablan de libertad mientras censuran valores, fe, tradición y soberanía.
El resultado es evidente: sociedades fragmentadas, resentidas, dependientes del Estado y vacías de propósito.
Una nueva Sodoma y Gomorra tropicalizada, donde todo se relativiza menos el poder.
Reencauzar a Colombia y a Iberoamérica no será cómodo ni barato.
Será una hazaña histórica que exigirá carácter, sacrificio y una ruptura frontal con la mentira institucionalizada. El costo social será alto, pero el costo de no hacerlo será la disolución definitiva de nuestras naciones.
Porque cuando una sociedad pierde la familia, pierde la patria.
Cuando pierde la verdad, pierde la libertad.
Y cuando renuncia a sus valores, queda lista para ser dominada.

Razonemos
El mundo oscuro que se disfrazó de progresita e induce un socialismo, adoctrina y tergiversa .

+No es pobreza: es empobrecimiento inducido.
+No es progresismo: es ingeniería social.
+No es inclusión: es imposición ideológica.
+La ideología divide lo que la familia une.
+Colombia no está en crisis: está secuestrada.
+Sin valores no hay nación, solo territorio ocupado.
+La soberanía empieza en la conciencia.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA