JR.. Es Blanco o Negro - It's White or Black
Blanco O Negro.Expresion en busca de una verdad.Vivimos en una Sociedad Bipolar y Autista.El comportamiento social y las relaciones presentan sintomas que se identifican con estos terminos. Ademas una Justicia INVERSA y la COBARDIA SOCIAL ante los hechos y los actos o la verdad, asi como el OPORTUNISMO SOCIAL O POLITICO de los llamados lideres. Baso en decir las cosas como son y lo que son para identificar su causa y los hechos.La verdad y los valores sociales. White or Black.
Friday, February 20, 2026
MANIFIESTO POR UNA RENOVACIÓN MORAL DESDE LA RAZÓN ESTOICA..¿Cómo puede una sociedad preservar su coherencia moral y su orden racional en medio de transformaciones ideológicas, culturales y políticas sin caer en el fanatismo ni en el relativismo? JRoU
Thursday, February 19, 2026
Es coherente el censo electoral colombiano? Un examen técnico sin filtros. Registraduría dice que 41,2 millones de colombianos pueden votar. JRoU
1. El punto de partida: la proporción adulta
Si se divide el número de habilitados para votar (≈43 millones) por la población total estimada (≈53 millones), el resultado es cercano al 81%. Esto implicaría que alrededor del 81% de la población sería mayor de 18 años.
A primera vista, el porcentaje parece elevado. Sin embargo, Colombia atraviesa una transición demográfica avanzada: la tasa de natalidad ha caído de forma sostenida durante más de veinte años y la esperanza de vida ha aumentado. Menos nacimientos implican menor proporción de menores en el total poblacional.
Proyecciones recientes sitúan a los menores de 18 años entre el 22% y el 28% de la población. En escenarios de envejecimiento acelerado, el porcentaje de adultos puede acercarse al 78–81%. Es decir, la cifra nacional se ubica en el rango alto, pero no fuera de los márgenes demográficos plausibles.
2. Crecimiento histórico del censo electoral
Un segundo criterio clave es la evolución en el tiempo. Desde 2002, el censo electoral colombiano ha crecido de manera progresiva:
- 2002: ~24 millones
- 2010: ~30 millones
- 2018: ~36 millones
- 2022: ~39 millones
- 2026 (estimado): ~42–43 millones
El incremento promedio anual ronda los 750.000–800.000 nuevos habilitados. Esta cifra es coherente con el número de jóvenes que cumplen 18 años cada año, más actualizaciones administrativas y registros en el exterior.
No se observan saltos abruptos o rupturas discontinuas que, por sí solos, sugieran alteraciones estructurales. La tendencia es progresiva y consistente con la dinámica demográfica.
3. El factor fallecimientos
Colombia registra aproximadamente 250.000–280.000 muertes por año. Si existiera un rezago administrativo del 5–10% en la depuración del censo electoral, el efecto acumulado en una década sería del orden de cientos de miles de registros, no de millones.
Es un fenómeno administrativo posible, pero cuantitativamente limitado. Por sí solo no explica diferencias estructurales amplias.
4. Migración y derecho al voto
La migración venezolana reciente ha estado compuesta mayoritariamente por adultos jóvenes. Esto puede modificar la estructura etaria nacional, aumentando la proporción de adultos en el país.
Sin embargo, residencia no equivale a derecho al voto. Para participar en elecciones nacionales se requiere nacionalidad colombiana y cédula de ciudadanía. La nacionalización es un proceso jurídico individual, documentado y trazable. No existen evidencias públicas de naturalizaciones masivas en magnitudes capaces de alterar de forma estructural el censo electoral.
5. El análisis regional: donde realmente se detectan anomalías
La evaluación rigurosa no se limita a una cifra nacional agregada. Se analiza por departamento mediante el índice:
Índice = Censo electoral / Población total
En estadística, los valores atípicos se identifican cuando superan rangos normales (por ejemplo, más de dos desviaciones estándar respecto a la media nacional).
Variaciones del orden de ±5% suelen explicarse por movilidad interna, inscripción histórica o diferencias etarias regionales. Solo índices superiores al 85% sostenidos en el tiempo, concentrados en regiones específicas y acompañados de crecimientos electorales muy superiores al crecimiento poblacional, ameritarían una auditoría técnica detallada.
Sin esa combinación de factores, la variación porcentual aislada no constituye evidencia concluyente.
6. Qué sí exige la matemática
La estadística no absuelve ni condena por intuición. Exige patrones verificables, consistencia histórica y documentación. Un porcentaje alto puede ser llamativo; no es, por sí mismo, prueba de manipulación.
La carga probatoria en cualquier sistema democrático serio requiere:
- Evidencia documental específica.
- Patrones regionales persistentes.
- Inconsistencias sostenidas en el tiempo.
Sin estos elementos combinados, el análisis aritmético aislado resulta insuficiente.
Conclusión
La vigilancia ciudadana es saludable en una democracia. La sospecha automática no lo es. El 81% de adultos en el agregado nacional es una cifra exigente que merece revisión técnica permanente, pero no es una imposibilidad matemática ni una prueba automática de alteración estructural.
La discusión pública mejora cuando los datos preceden a las conclusiones. Si existen irregularidades, deben demostrarse con expedientes y auditorías verificables. Si no existen, la responsabilidad cívica exige reconocerlo.
La matemática no milita en bandos: simplemente exige coherencia. Y hasta donde alcanzan los modelos demográficos y el análisis estadístico disponible, la coherencia general del sistema no queda desvirtuada por la cifra agregada.
JRoU
Monday, February 16, 2026
LA PERSONA EN EL CENTRO DE LA POLÍTICADignidad, comunidad y soberanía democrática. Por José Gregorio Pinto (Chileno)
LA PERSONA EN EL CENTRO DE LA POLÍTICA
Dignidad, comunidad y soberanía democrática
No todo poder se ejerce de manera visible. Existen formas más discretas y persistentes, que no se imponen por la fuerza ni buscan adhesión explícita, sino que se presentan como inevitables. Cuando la política se transforma en mera gestión técnica, el debate ciudadano se debilita y la persona corre el riesgo de quedar relegada a un segundo plano. Este fenómeno, cada vez más extendido, interpela directamente a quienes creemos que la dignidad humana y la soberanía democrática deben seguir siendo el centro de la vida pública.
Desde la visión de CxCh, la cuestión de fondo no es la cooperación internacional ni la necesidad de políticas públicas eficaces, sino el riesgo de que estas se formulen y apliquen desconociendo la centralidad de la persona y la soberanía democrática de las comunidades. Cuando un modelo deja de ser discutido y pasa a administrarse como un dato técnico, se debilita el principio básico de toda sociedad libre: que las decisiones colectivas deben emanar del diálogo cívico y no de consensos impuestos desde fuera de la comunidad política.
Toda política pública descansa sobre una determinada concepción del ser humano. No existen proyectos neutros. Cuando la acción pública se estructura principalmente en torno a indicadores, estándares y metas cuantificables, el peligro es evidente: la persona corre el riesgo de ser reducida a objeto de gestión. La pobreza se mide, la educación se estandariza, la salud se optimiza, las conductas se orientan. Sin embargo, no todo lo que importa puede ser reducido a cifras ni a modelos abstractos.
Este enfoque tiende a sustituir la política por la gestión. Las decisiones dejan de surgir del debate democrático y de la experiencia concreta de las familias, barrios y comunidades intermedias, para ser definidas por expertos y organismos alejados de la realidad cotidiana. El ciudadano no desaparece, pero su rol se transforma: deja de ser protagonista del bien común y pasa a ser receptor pasivo de políticas diseñadas sin su participación efectiva.
La tradición republicana y comunitaria que inspira a CxCh concibe la política como una tarea de personas libres y responsables, llamadas a deliberar sobre su destino común. El desacuerdo no es una amenaza, sino una expresión legítima de la vida democrática. El conflicto razonado no debilita a la sociedad: la fortalece, porque reconoce la pluralidad y el valor de la responsabilidad cívica.
Cuando la eficiencia técnica se erige como criterio exclusivo, el disenso se vuelve incómodo y tiende a ser neutralizado. Lo que no encaja en el modelo es tratado como un problema a corregir, no como una voz que debe ser escuchada. Así, el poder se desplaza silenciosamente desde las comunidades hacia estructuras que no rinden cuentas directas a los ciudadanos, debilitando la soberanía democrática.
Desde la perspectiva de CxCh, recuperar la centralidad de la persona exige reafirmar la dignidad humana como principio rector de la vida pública, fortalecer las comunidades intermedias y restituir una subsidiariedad real, en la que el Estado y la técnica estén efectivamente al servicio de las personas. La gestión y la experticia son herramientas necesarias, pero no pueden reemplazar al juicio moral, al debate político ni a la participación ciudadana.
Reafirmar la política como espacio de deliberación democrática no es un retroceso, sino una condición del progreso auténtico. Cuando la política se reduce a administración, el ciudadano corre el riesgo de convertirse en usuario y la comunidad en mera destinataria de decisiones ajenas. Volver a poner a la persona en el centro implica recuperar la responsabilidad compartida de decidir, desde la dignidad y el bien común, el modo en que queremos vivir juntos.
José Gregorio Pinto
Abogado, Fundador de la fundación ciudadanos por Chile
Se perdió el valor de la ética o se rindió la sociedad ante la honestidad. JRoU
Sunday, February 15, 2026
La nueva hegemonía moral: poder sin ética..La trampa política basada en la doctrina Goebelista que rompe la ética y empodera todo medio que logré el poder. JRoU
Saturday, February 14, 2026
Decadencia y Renovación del Orden Moral: Una Lectura Histórica y Filosófica. JRoU
Friday, February 13, 2026
El socialismo progresista y el festín del nepotismo. Colombia e Iberoamérica: la revolución que terminó en rosca. JRoU
Atacarnos entre nosotros es servirle al enemigo. Surgió Abelardo ESTAMOS con Abelardo.. JRoU
En los grups temáticas eviten y no caigan en la trampa progresita Goebelista dé publicar contenido que genere conflictos, polarice o pretenda enlodar a los candidatos de oposición , patriotas o de derecha.
No podemos atacarnos entre nosotros mismos ni permitir divisiones que debiliten nuestro propósito. Estos son espacios de respeto, disciplina y trabajo político y social serios.
Quien no esté en esa línea, simplemente no tiene cabida en ellos.
Advertencia clara y sin ambigüedades:
En los grupos temáticos queda terminantemente prohibido caer en la trampa progresista de manual goebeliano: provocar conflictos, sembrar sospechas, polarizar o intentar destruir moral y políticamente a candidatos de la oposición, patriotas o de derecha.
Atacarnos entre nosotros es servirle al enemigo. Dividir es traicionar el propósito. La desunión es el arma histórica de quienes han destruido naciones desde dentro.
Estos no son espacios para agendas ocultas, vanidades personales ni sabotaje disfrazado de opinión. Son espacios de orden, disciplina, respeto, lealtad y trabajo político y social serio en defensa de la patria.
Quien no actúe con lealtad, quien insista en dividir o en hacerle el juego al progresismo, queda automáticamente fuera. Aquí no hay lugar para tibios, infiltrados ni funcionales al adversario.
No podemos atacarnos entre nosotros ni tolerar divisiones que debiliten el objetivo común. Estos espacios no son para egos, intrigas ni juegos políticos menores. Son espacios de respeto, disciplina, coherencia y trabajo político y social serio.
Quien no entienda esta línea, quien insista en sembrar discordia o actuar en contra del propósito colectivo, sencillamente no tiene cabida aquí
Patria, carácter y propósito común. Lo demás sobra.
JRoU
Thursday, February 12, 2026
La teoría ambiental qué la ideología woke induce a creer.... JRoU
Wednesday, February 11, 2026
Civilización o colapso: Llegó la hora de decidir.. JRoU
Nunca hubo tanta información y tan poco criterio. Nunca tantos derechos proclamados y tan poca responsabilidad asumida. Nunca tanta tecnología y tan poca humanidad. La civilización no avanza: se desliza cuesta abajo mientras aplaude su propia decadencia.
La raíz del desvío
El problema no es el progreso, sino haberlo separado de la ética. Cuando el desarrollo deja de estar al servicio del ser humano y el ser humano pasa a servir a ideologías, mercados o agendas de poder, la civilización comienza a descarrilar. Se reemplaza la verdad por narrativas, la dignidad por utilidad y la responsabilidad por victimismo.
Una sociedad sin principios claros es terreno fértil para el abuso. Allí donde todo es relativo, el más fuerte impone su verdad y el poder deja de rendir cuentas.
El ataque a los fundamentos
Toda civilización se sostiene sobre pilares: familia, educación, trabajo, mérito, comunidad y límites morales. Cuando estos pilares son debilitados o ridiculizados, no se libera al individuo: se lo deja solo, frágil y manipulable.
La destrucción de la familia rompe la transmisión de valores. La educación ideologizada anula el pensamiento crítico. El desprecio por el mérito fomenta mediocridad y resentimiento. El resultado es una masa fácilmente gobernable, pero profundamente infeliz.
El poder sin frenos
El mayor peligro no es que exista poder, sino que se concentre sin controles éticos ni contrapesos reales. Cuando el poder deja de servir y comienza a administrarse para perpetuarse, la política se degrada, la justicia se vuelve selectiva y el ciudadano pasa a ser un instrumento.
La historia es clara: ninguna sociedad que normalizó el abuso del poder logró sostenerse en el tiempo.
Rencauzar no es retroceder
Rencauzar la humanidad no significa volver al pasado ni rechazar la modernidad. Significa reconciliar el progreso con la responsabilidad, la libertad con los límites y los derechos con los deberes.
La tecnología debe servir a la vida. La economía al bienestar real. La política al bien común. Cuando estos órdenes se invierten, el sistema se vuelve inhumano.
El camino posible
La humanidad se rencauza cuando:
La dignidad humana vuelve a ser el centro.
La verdad deja de negociarse.
El trabajo recupera su valor.
La educación forma criterio, no obediencia.
El poder vuelve a tener frenos.
La comunidad reemplaza al aislamiento.
Conclusión
Las civilizaciones no colapsan de un día para otro: se desmoronan cuando aceptan la mentira como norma y la cobardía como virtud. La historia no absuelve a los pueblos que renuncian a defender sus principios en nombre de la comodidad o el miedo.
Rencauzar la humanidad no es una opción ideológica, es una necesidad histórica. Allí donde la verdad se abandona, la decadencia gobierna. Allí donde el poder no tiene frenos, la libertad desaparece. Y allí donde el ser humano deja de importar, ninguna sociedad merece sobrevivir.
Sentencia histórica:
Las civilizaciones que renuncian a la verdad para evitar el conflicto, terminan perdiendo la libertad para siempre.
JRoU
La verdad sin filtros ni teleprompter
La humanidad no está perdida: está desorientada por quienes se benefician del caos.
Cuando se destruyen los valores, el poder ocupa su lugar.
Una sociedad sin límites morales termina gobernada por los peores.
El progreso sin ética no es avance: es decadencia con tecnología.
La dignidad humana muere cuando el individuo se vuelve descartable.
Sin familia no hay carácter, sin carácter no hay nación.
El relativismo no libera: desarma a los pueblos frente al abuso.
Educar sin pensamiento crítico es entrenar obedientes, no ciudadanos.
El mérito incomoda a quienes viven del resentimiento.
El poder sin frenos siempre termina despreciando al pueblo.
Una civilización cae cuando renuncia a la verdad para sentirse cómoda.
No todo cambio es progreso, ni toda ruptura es evolución.
El ser humano no necesita ser redefinido, necesita ser respetado.
Cuando el trabajo pierde valor, la corrupción gana terreno.
La humanidad se rencauza con responsabilidad, no con propaganda