Sunday, October 4, 2026

Temas Dominicales...Cuando vivir dejó de ser suficiente y ahora hay que transmitirlo.Antes la gente vivía para ser feliz.Ahora algunos viven para que los demás crean que son felices. JRoU

Temas Dominicales...

Cuando vivir dejó de ser suficiente y ahora hay que transmitirlo.

Antes la gente vivía para ser feliz.
Ahora algunos viven para que los demás crean que son felices.
Antes se tenía una vida privada.
Ahora se tiene contenido pendiente de publicar.
Antes se buscaba reconocimiento por talento, trabajo o conocimiento.
Ahora basta con conseguir seguidores.
Bienvenidos al maravilloso mundo donde tener audiencia puede valer más que tener criterio.
El llamado “síndrome del influencer” no es una enfermedad diagnosticada.
Pero algunas conductas parecen demostrar que la enfermedad de la aprobación digital sí existe.
EL NUEVO TERMÓMETRO DEL EGO
¿Te dieron 50.000 likes?
Eres alguien.
¿Te dieron 500?
Tragedia nacional.
¿Perdiste seguidores?
Convoca a una rueda de prensa emocional.
¿Nadie comentó?
Hay que publicar otro escándalo.
Porque en este nuevo ecosistema hasta la dignidad puede medirse en estadísticas.
Likes.
Seguidores.
Visualizaciones.
Compartidos.
Y, por supuesto…
dinero.
LA VIDA COMO PRODUCTO
El viaje ya no se disfruta.
Se monetiza.
La pareja ya no necesariamente se ama en privado.
Se exhibe.
Los hijos ya no solamente crecen.
También generan contenido.
El problema familiar se publica.
La enfermedad se publica.
El divorcio se publica.
El llanto se publica.
La reconciliación se publica.
Y si la tragedia tiene suficientes reproducciones…
hasta la desgracia puede convertirse en emprendimiento.
¡Qué maravilla!
Hemos conseguido algo extraordinario:
convertir la intimidad en inventario comercial.
EL INFLUENCER QUE SABE DE TODO
Aquí aparece otra joya de la modernidad.
Un individuo puede levantarse siendo experto en maquillaje…
y acostarse convertido en especialista en geopolítica, economía, medicina, derecho, nutrición, crianza, inversiones y relaciones internacionales.
¿Por qué?
Porque tiene seguidores.
Y aparentemente…
los seguidores vienen con diploma incluido.
Tener millones de seguidores demuestra popularidad.
No necesariamente conocimiento.
Pero eso parece importar poco.
Porque en la economía de la atención…
la audiencia reemplazó al currículo.
EL EMPLEO: ¿CREACIÓN O DESTRUCCIÓN?
Aquí debemos ser serios.
Las redes sociales también crean empleo.
Fotógrafos.
Editores.
Diseñadores.
Productores.
Community managers.
Agencias.
Programadores.
Especialistas en publicidad digital.
Comercio electrónico.
Emprendimientos.
Hasta ahí, perfecto.
El problema aparece cuando se vende la fantasía de que cualquiera puede convertirse en empresario simplemente grabándose frente al celular.
No.
Crear contenido también es trabajo.
Pero no todo contenido es profesión.
Y no toda fama es talento.
Y no todo viral es éxito.
Y definitivamente…
no todo influencer es empresario.
Algunos simplemente tuvieron un algoritmo de buen humor.
EL JEFE MÁS PODEROSO
El influencer cree que trabaja para sus seguidores.
Error.
Muchas veces trabaja para el algoritmo.
Y el algoritmo no tiene sentimientos.
No conoce la lealtad.
No reconoce sacrificios.
No tiene memoria.
Si mañana deja de mostrarte…
desapareciste.
Ese es el maravilloso modelo de negocio:
Trabajas construyendo una audiencia que realmente no controlas…
en una plataforma que tampoco controlas…
bajo reglas que pueden cambiar cuando quieran.
Capitalismo digital con botón de “actualizar”.
LA FALSA AMISTAD
El seguidor cree conocer al influencer.
Sabe qué desayuna.
Qué carro tiene.
Dónde viaja.
Con quién sale.
Qué problemas tiene.
Qué compra.
Qué piensa.
Y termina diciendo:
“Yo lo conozco.”
No.
Conoces lo que decidió mostrarte.
La relación parasocial funciona precisamente porque parece amistad.
Y cuando esa confianza está construida…
vender resulta mucho más fácil.
Te vendo el producto.
Te vendo el curso.
Te vendo el suplemento.
Te vendo la inversión.
Te vendo el estilo de vida.
Y, si hace falta…
te vendo hasta la ilusión de que algún día serás como yo.
¿PUBLICIDAD O MANIPULACIÓN?
Aquí empieza el verdadero problema ético.
Si me pagan para recomendar algo…
debo decirlo.
Si recibo una comisión…
debo decirlo.
Si no soy experto…
debo decirlo.
Si no tengo evidencia…
debo decirlo.
Pero parece que algunos descubrieron una fórmula más rentable:
“No soy vendedor. Soy influencer.”
¡Perfecto!
Así la publicidad parece recomendación.
Y la recomendación parece amistad.
Y la amistad termina pagando comisión.
Negocio redondo.
LOS JÓVENES: EL BLANCO PERFECTO
Y mientras los adultos discuten sobre likes…
millones de jóvenes están aprendiendo a medir su autoestima frente a una pantalla.
“Soy feo.”
“Soy gorda.”
“No tengo dinero.”
“No tengo seguidores.”
“No tengo ese cuerpo.”
“No tengo esa vida.”
Porque las redes no muestran la vida.
Muestran una selección cuidadosamente editada de la vida.
Pero el joven compara su realidad completa…
contra el mejor minuto de otra persona.
Y después se pregunta por qué no es feliz.
EL NEGOCIO DE LA INSEGURIDAD
Aquí está una de las grandes contradicciones.
Primero te convencen de que no eres suficientemente atractivo.
Después te venden la solución.
No eres suficientemente delgado.
Compra esto.
No tienes suficiente dinero.
Invierte aquí.
No eres suficientemente exitoso.
Compra mi curso.
No tienes suficiente confianza.
Sígueme.
Primero fabricamos la inseguridad.
Después…
monetizamos la cura.
Y LOS DATOS, ¿QUIÉN LOS TIENE?
Mientras nosotros regalamos información gratuitamente…
alguien la convierte en dinero.
Dónde estamos.
Qué buscamos.
Qué compramos.
Qué miramos.
Qué rechazamos.
Qué nos interesa.
Qué nos preocupa.
Qué nos produce miedo.
Y hasta cuánto tiempo permanecemos mirando una pantalla.
La privacidad dejó de ser solamente un derecho.
Para algunos modelos de negocio…
se convirtió en materia prima.
LA PREGUNTA INCÓMODA
¿Estamos formando ciudadanos?
¿O estamos fabricando consumidores desesperados por atención?
Porque una generación que necesita aprobación permanente puede terminar siendo fácilmente manipulable.
Si el algoritmo decide qué vemos…
y la publicidad decide qué deseamos…
y el influencer decide qué debemos comprar…
¿quién está tomando realmente las decisiones?
NO ES ENVIDIA. ES ÉTICA.
Que alguien gane dinero en redes…
perfecto.
Que alguien cree empleo…
excelente.
Que alguien construya una empresa desde un celular…
magnífico.
El problema no es la influencia.
El problema es la influencia sin responsabilidad.
El problema es mentir para vender.
Exhibir menores sin medir consecuencias.
Convertir tragedias en espectáculo.
Promocionar productos peligrosos.
Presentarse como experto sin serlo.
Manipular emocionalmente a una audiencia.
Y convertir la necesidad de aprobación de otros…
en una máquina de hacer dinero.
EL GRAN ESPEJO
Quizás el problema no sean solamente los influencers.
Quizás también somos nosotros.
Porque alguien tiene millones de seguidores…
porque millones decidieron seguirlo.
Alguien vende humo…
porque alguien compra el humo.
Alguien convierte su vida en espectáculo…
porque alguien quiere mirar.
Y alguien monetiza nuestra atención…
porque nosotros se la entregamos gratis.
Así que la próxima vez que alguien diga:
“Sígueme.”
Tal vez deberíamos preguntarle:
¿Para qué?
Y antes de preguntar cuántos seguidores tiene…
preguntemos algo mucho más incómodo:
¿Qué tiene para decir?
Porque tener influencia no demuestra inteligencia.
Tener seguidores no demuestra talento.
Tener dinero no demuestra integridad.
Y ser viral…
definitivamente no te convierte en verdad.
CIERRE DEMOLEDOR
La tragedia no es que existan influencers.
La tragedia sería que terminemos viviendo en una sociedad donde el que más grita tenga más autoridad, el que más muestra tenga más valor y el que más seguidores tenga más razón.
Porque cuando la aprobación reemplaza al criterio…
cuando el algoritmo reemplaza al pensamiento…
cuando la intimidad reemplaza al pudor…
y cuando la fama reemplaza al mérito…
ya no estamos creando influencia.
Estamos fabricando dependencia.
Y entonces la pregunta deja de ser:
“¿Cuántos seguidores tienes?”
La pregunta verdaderamente importante es:
¿CUÁNTOS DE TUS SEGUIDORES TODAVÍA SON CAPACES DE PENSAR POR SÍ MISMOS..


JRoU 
CONVERSANDO EN BLANCO O NEGRO ®©
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Saturday, October 3, 2026

Me opongo a las listas cerradas...LISTAS CERRADAS: UNA VENTANA A LA CORRUPCIÓN POLITIQUERA.. JRoU

Me opongo a las listas cerradas...

LISTAS CERRADAS: UNA VENTANA A LA CORRUPCIÓN POLITIQUERA

¿Quién elige al congresista?
El ciudadano… o la cúpula del partido?
Ahí comienza el problema.
Con una lista cerrada, el elector vota por una lista y no puede alterar el orden de los candidatos.
El partido arma el menú.
El ciudadano solamente escoge el plato.
¡Qué democracia tan conveniente!
Y las consecuencias pueden ser profundas.
PRIMERA: concentración del poder en las dirigencias partidistas.
Quien controla la lista puede tener una enorme influencia sobre quién tiene mejores posibilidades de llegar al Congreso.
SEGUNDA: menos responsabilidad individual frente al elector.
El congresista puede terminar debiendo más políticamente a la estructura que lo ubicó en la lista que al ciudadano que depositó el voto.
TERCERA: mayor espacio para el clientelismo y el intercambio de favores.
Avales, posiciones, apoyos y financiación pueden convertirse en monedas de negociación política.
Y donde hay poder sin suficiente transparencia…
aparece la tentación.
CUARTA: debilitamiento del voto preferente.
El ciudadano pierde capacidad para diferenciar entre candidatos de una misma colectividad.
QUINTA: fortalecimiento de las maquinarias.
La política puede convertirse menos en una competencia entre propuestas y más en una disputa por controlar estructuras partidistas.
SEXTA: riesgo de cerrar las puertas a nuevos liderazgos.
Si el acceso depende demasiado de las cúpulas, quien no pertenezca a determinadas estructuras puede encontrar mayores obstáculos para competir.
Y aquí está la pregunta incómoda:
¿QUÉ PASA CUANDO QUIEN REPARTE LOS PUESTOS TAMBIÉN CONTROLA LAS REGLAS DEL JUEGO?
No toda lista cerrada es corrupción.
Pero una lista cerrada puede concentrar poder.
Y el poder concentrado exige controles extraordinarios.
Porque la corrupción no siempre comienza con una bolsa de dinero debajo de la mesa.
A veces comienza mucho antes:
con un favor.
Con un aval.
Con una cuota.
Con una posición privilegiada.
Con una candidatura negociada.
Y cuando la política empieza a funcionar como un mercado de favores…
la democracia empieza a pagar la factura.
EL CIUDADANO PONE EL VOTO.
QUE NO SEA LA CÚPULA LA QUE PONGA AL ELEGIDO.
JRoU 
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Friday, October 2, 2026

LA ARROGANCIA DEL DISCURSO ADOCTRINADO, Carecen de humildad, pero rebosan arrogancia.Se creen sabios porque repiten el mismo libreto, JRoU

LA FÁBRICA DE ILUMINADOS
Carecen de humildad.
Pero les sobra arrogancia.
Se creen sabios.
Porque repiten el mismo libreto.
Se creen críticos.
Porque aprendieron a criticar al que no piensa como ellos.
Se creen libres.
Mientras marchan disciplinadamente detrás de la misma consigna.
¡Qué curiosa libertad!
Todos pensando diferente...
Exactamente lo mismo.
No argumentan.
Recitan.
No debaten.
Arengan.
No escuchan.
Etiquetan.
No responden preguntas.
Cambian de tema.
Y cuando se quedan sin argumentos...
¡Sacan el comodín del “fascista”, “ignorante” o “ultraderechista”!
Problema resuelto.
La razón quedó oficialmente reemplazada por una etiqueta.
Hablan de tolerancia.
Pero no toleran el desacuerdo.
Hablan de diversidad.
Pero quieren diversidad de colores...
Con una sola opinión.
Hablan de inclusión.
Pero excluyen al que piensa diferente.
Hablan de pensamiento crítico.
Siempre que el pensamiento llegue previamente autorizado.
Y ahí aparecen los nuevos “iluminados” de las redes.
Influencers del libreto.
Predicadores de consignas.
Apóstoles del algoritmo.
Expertos en indignarse.
Especialistas en señalar.
Doctores en superioridad moral.
Y maestros de una asignatura particularmente difícil:
explicarles a los demás cómo pensar.
La hipocresía, al parecer, también tiene departamento de marketing.
Y hasta tiene seguidores.
Porque cuando una ideología necesita convertir la burla en argumento y el insulto en evidencia...
algo dejó de funcionar.
No es pensamiento crítico.
Es obediencia con buena publicidad.
No es rebeldía.
Es otra forma de uniformidad.
No es libertad intelectual.
Es un pensamiento con correa.
Y LO MÁS IRÓNICO:
Se pasan la vida diciéndole a los demás que despierten...
mientras repiten dormidos el mismo discurso.
¡DESPIERTEN, SEÑORES!
Pensar no consiste en cambiar de dueño ideológico.
Pensar consiste en dejar de tener dueño.
Porque el cerebro que necesita consignas para funcionar no está pensando: está reproduciendo.
JRoU 
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Y PARA CERRAR SIN ANESTESIA:
NO HAY NADA MÁS PELIGROSO QUE UN IGNORANTE CONVENCIDO DE QUE YA LO SABE TODO.

Wednesday, September 30, 2026

EL DINERO DE BOGOTÁ NO TIENE DUEÑO POLÍTICO. Hay una pregunta que ningún gobernante debería considerar incómoda:¿QUÉ ESTÁ HACIENDO CON CADA PESO DE LOS BOGOTANOS? JRoU

EL DINERO DE BOGOTÁ NO TIENE DUEÑO POLÍTICO

Hay una pregunta que ningún gobernante debería considerar incómoda:
¿QUÉ ESTÁ HACIENDO CON CADA PESO DE LOS BOGOTANOS?
Porque administrar recursos públicos no es administrar una billetera propia.
No basta con anunciar presupuestos millonarios, inaugurar proyectos, publicar cifras de ejecución o presentar una larga lista de contratos.
La verdadera pregunta es qué recibió Bogotá a cambio de ese dinero.
Y aquí empieza lo interesante.
Si aumentan los ingresos, ¿aumentan proporcionalmente los resultados?
Si crece el gasto, ¿dónde está la transformación?
Si crece la contratación, ¿qué resultados concretos produjo?
Si aumenta la burocracia, ¿qué problema adicional solucionó?
Y si se pide más dinero al ciudadano…
¿POR QUÉ NO AUMENTAR TAMBIÉN LA TRANSPARENCIA?
No se trata de acusar al alcalde de un delito sin pruebas.
Se trata de algo mucho más incómodo para cualquier administración:
abrir los libros, revisar los contratos y dejar que las cifras hablen.
Que los organismos de control hagan su trabajo.
Que se examine la contratación.
Que se audite la ejecución presupuestal.
Que se identifiquen sobrecostos, demoras, modificaciones contractuales y resultados.
Y si todo está en regla, que los documentos lo demuestren.
Pero si aparecen irregularidades, negligencias o responsabilidades…
que respondan quienes correspondan.
Porque el dinero público tiene una característica extraordinaria:
nadie debería poder gastarlo sin estar dispuesto a explicar cómo, cuánto, por qué y para qué.
Bogotá no necesita una administración que solamente pueda mostrar cuánto dinero ejecutó.
Necesita una administración capaz de responder:
¿QUÉ RECIBIÓ EL CIUDADANO POR CADA PESO EJECUTADO?
Ese es el verdadero examen.
Y ese examen no lo aprueba un discurso, una rueda de prensa ni una campaña publicitaria.
**LO APRUEBAN LOS DOCUMENTOS.
LO COMPRUEBAN LAS CIFRAS.
Y LO VIGILAN LOS ORGANISMOS DE CONTROL.**
Porque el dinero de Bogotá no es del alcalde.
Es de Bogotá.
Y a Bogotá se le debe una explicación completa.


JRoU 
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Concejo de Bogotá

Tuesday, September 29, 2026

EL IMPUESTO COMO DISFRAZ DE GESTIÓN¡ Qué maravilla de gerencia!Cuando no alcanza la capacidad…¡que alcance el bolsillo del ciudadano! Cuando no hay suficiente ejecución…¡subamos los impuestos!Cuando crece la burocracia…. JRoU

EL IMPUESTO COMO DISFRAZ DE GESTIÓN
¡Qué maravilla de gerencia!
Cuando no alcanza la capacidad…
¡que alcance el bolsillo del ciudadano!
Cuando no hay suficiente ejecución…
¡subamos los impuestos!
Cuando crece la burocracia…
¡contratemos más burocracia para administrarla!
Y cuando el ciudadano pregunta dónde están los resultados…
¡preséntale una nueva factura!
Así cualquiera gobierna.
El problema es que Bogotá no es una tarjeta de crédito sin límite.
El ciudadano no eligió un recaudador de impuestos con despacho de alcalde.
Eligió un administrador de la ciudad.
El alcalde administra recursos que no son suyos.
Son de los ciudadanos.
De quienes trabajan.
De quienes producen.
De quienes pagan impuestos.
Y aquí aparece la pregunta que incomoda:
¿La solución para una administración con dificultades de ejecución es cobrarle más al ciudadano?
Porque gobernar no consiste en abrir la caja y decir:
“¿Cuánto más podemos recaudar?”
Gobernar consiste en preguntar:
“¿Cómo hacemos más con lo que ya tenemos?”
Menos burocracia.
Más eficiencia.
Menos contratos innecesarios.
Más resultados.
Menos discurso.
Más ejecución.
Menos gasto administrativo.
Más ciudad.
Porque existe una curiosa enfermedad política:
cuando falta gestión, sobra presupuesto.
Y cuando falta resultado…
aparece el impuesto.
Galán tiene la obligación de demostrar con cifras, resultados y transparencia que cada peso adicional que pretende recaudar tiene una justificación pública clara.
Porque el ciudadano no eligió un recaudador de impuestos con despacho de alcalde.
Eligió un administrador de la ciudad.
Y administrar significa algo bastante sencillo:
NO gastar más para aparentar que se hace más.
La verdadera gestión no se mide por cuánto dinero entra.
Se mide por lo que se transforma con ese dinero.
Porque si para demostrar que se gobierna hay que cobrar cada vez más…
tal vez el problema no esté en el presupuesto.
Tal vez esté en la gerencia.
Y aquí va el martillazo:
AL CIUDADANO NO LE FALTA VOLUNTAD PARA PAGAR.
JRoU 
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Sunday, September 27, 2026

Termas Domicales LA FÁBRICA DE TERGIVERSACIONES. Cuando la realidad estorba,siempre queda la narrativa.Dicen defender el pensamiento crítico. JRoU

Termas Domicales 

LA FÁBRICA DE TERGIVERSACIONES

Cuando la realidad estorba, siempre queda la narrativa.
Dicen defender el pensamiento crítico.
Pero algunos prefieren el pensamiento obediente.
Dicen cuestionar los dogmas.
Hasta que alguien cuestiona los suyos.
Dicen defender la diversidad.
Pero la diversidad de opiniones parece tener límite.
¿Discrepas?
Etiqueta.
¿Preguntas?
Descalifica.
¿Presentas datos?
Cambia el tema.
¿Insistes?
¡Eres el problema!
Así funciona el maravilloso laboratorio de la superioridad moral.
No necesitas demostrar.
Necesitas etiquetar.
No necesitas responder.
Necesitas acusar.
No necesitas debatir.
Necesitas repetir.
Y repetir.
Y repetir.
Hasta que alguien confunda propaganda con evidencia.
El truco es viejo.
Cambiar el significado de las palabras.
Seleccionar los datos convenientes.
Ignorar los incómodos.
Convertir al adversario en caricatura.
Y después presentarse como víctima de la intolerancia.
¡Genial!
El debate desapareció.
Pero quedó la etiqueta.
Y algunos seguidores felices.
Con el argumento en blanco.
Y la consigna en mayúsculas.
Eso no es pensamiento crítico.
Es pensamiento con piloto automático.
Porque pensar críticamente también significa cuestionar al propio bando.
Incluso cuando duele.
Incluso cuando incomoda.
Incluso cuando destruye una narrativa querida.
La verdad no necesita escolta ideológica.
Los hechos no necesitan militancia.
Y una mentira no se convierte en verdad porque tenga miles de seguidores.
Tampoco porque venga acompañada de una bandera, un hashtag o una consigna bonita.
La política debería formar ciudadanos.
No fabricar hinchas.
La democracia necesita personas capaces de decir:
“Estoy de acuerdo contigo en esto… y en esto estás equivocado.”
Ese pequeño ejercicio de independencia intelectual parece revolucionario en tiempos de fanatismo.
Así que antes de repetir la próxima consigna:
LEA.
COMPARE.
VERIFIQUE.
PIENSE 
Pero con argumentos.
Porque repetir como loro una consigna ajena no convierte a nadie en pensador.
Solo demuestra que aprendió el eslogan.

JRoU 
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BOGOTÁ: ¿OTRA VEZ LA BILLETERA DEL CIUDADANO? El Gran trivago Galan monigote de Claudia López...¡Qué maravilla de administración! JRoU

BOGOTÁ: ¿OTRA VEZ LA BILLETERA DEL CIUDADANO?
El Gran trivago Galan monigote de Claudia López...
¡Qué maravilla de administración! Cuando falta plata, no se revisan primero los gastos, no se eliminan los despilfarros, no se explica dónde terminaron los recursos anteriores… ¡se busca al ciudadano y se le presenta la factura!
Ahora resulta que los bogotanos tenemos que seguir pagando más y más, incluso por conceptos relacionados con el alumbrado público. ¿Y la pregunta incómoda?
¿Hasta cuándo pretenden convertir el bolsillo del ciudadano en la caja menor de la administración?
Los bogotanos no somos cajeros automáticos municipales. Pagamos impuestos, tasas, contribuciones y servicios. Y precisamente por eso tenemos derecho a exigir que cada peso sea administrado con eficiencia, transparencia y responsabilidad.
Y aquí viene otra pregunta para nuestros honorables concejales:
¿Para qué los elegimos?
¿Para hacer control político, revisar las cuentas, cuestionar los contratos y defender los intereses de los ciudadanos?
¿O para convertirse en una especie de barra de aplausos oficial cada vez que la administración propone otro cobro?
Porque un Concejo que simplemente aprueba sin preguntar, sin investigar y sin exigir explicaciones deja de cumplir una de sus funciones esenciales: controlar al Ejecutivo.
Y al alcalde también hay que recordarle algo elemental:
Gobernar no es cobrar. Gobernar es administrar.
Antes de venir con la calculadora a buscar otro peso en el bolsillo del ciudadano, sería saludable mostrar las cuentas completas: cuánto se recauda, cuánto se gasta, en qué se gasta, qué contratos existen, qué obligaciones corresponden a cada entidad y por qué los recursos actuales no alcanzan.
Porque si cada problema se soluciona creando un nuevo cobro, cualquiera puede gobernar.
Lo difícil es administrar bien sin seguir exprimiendo al contribuyente.
Bogotá necesita concejales que hagan preguntas incómodas, no concejales cómodos.
Necesita control político, no complicidad política.
Necesita administración eficiente, no creatividad tributaria.
Y los bogotanos necesitamos recordar que nuestros impuestos no son un cheque en blanco para ningún alcalde ni para ningún Concejo.
¡NO MÁS COBROS COMO RESPUESTA AUTOMÁTICA A LA INEFICIENCIA!
El ciudadano ya paga.
Ahora que administren.
JRoU 
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Saturday, September 26, 2026

El poder no es eterno.. JRoU

EL PODER NO ES ETERNO

¡Ah, el poder!
Qué maravilla.
Mientras se tiene, todo parece eterno.
El despacho.
La escolta.
El presupuesto.
Los aplausos.
Los aduladores.
Y hasta aparecen quienes confunden al gobernante con el Estado.
Error de cálculo.
El poder pasa.
La Constitución queda.
Las instituciones quedan.
Y la historia, esa vieja señora sin partido, no pierde la memoria.
Durante años, algunos pueden llegar a creer que gobernar consiste en imponer relatos, repartir culpas y convertir cada crítica en una conspiración.
¡Qué comodidad!
Si funciona, es mérito del gobierno.
Si falla, culpa de los anteriores.
Si alguien protesta, es enemigo.
Si alguien investiga, es persecución.
Y si aparecen preguntas incómodas...
¡Ahí sí comienza el drama!
Porque una cosa es gobernar.
Otra muy distinta es rendir cuentas.
Y aquí viene el pequeño detalle que suele arruinar las fiestas del poder:
LA JUSTICIA NO DEBERÍA TENER PARTIDO.
Ni izquierda.
Ni derecha.
Ni progresismo.
Ni conservatismo.
PRUEBAS.
DEBIDO PROCESO.
RESPONSABILIDAD.
SENTENCIA.
Eso es justicia.
No revancha.
No espectáculo.
No venganza.
Y tampoco impunidad disfrazada de discurso político.
Quien sea inocente, que tenga garantías.
Quien tenga acusaciones, que responda.
Quien resulte responsable mediante el debido proceso, que asuma las consecuencias.
Así de sencillo.
Porque Colombia no necesita nuevos dueños.
Necesita ciudadanos.
No necesita borregos.
Necesita criterio.
No necesita secuaces.
Necesita servidores públicos.
Y definitivamente no necesita gobernantes convencidos de que recibieron las llaves del país a perpetuidad.
La democracia tiene una costumbre bastante incómoda:
el turno se acaba.
Se acaba el discurso.
Se acaba la foto.
Se acaba el cargo.
Se acaba la escolta.
Y llega la pregunta que ningún poder puede silenciar eternamente:
¿Y AHORA, QUIÉN RESPONDE?
Ese es el momento en que se descubre si las instituciones eran realmente instituciones...
o simplemente decoración alrededor del poder.
Colombia no necesita incendiar el pasado.
Necesita investigarlo cuando corresponda.
No necesita perseguir adversarios.
Necesita aplicar la ley.
No necesita héroes políticos.
Necesita instituciones que sobrevivan a los políticos.
Porque el poder puede sentirse eterno cuando se está sentado en la silla.
Pero la silla siempre queda vacía.
Y entonces llega otro.
Y después otro.
Y otro.
La lección es brutalmente sencilla:
**EL GOBERNANTE PASA.
EL ESTADO PERMANECE.
Y LA LEY, SI REALMENTE FUNCIONA, NO PIDE PERMISO.**

La hoy Patria Milagro no puede consistir simplemente en cambiar de gobernantes y celebrar una nueva bandera política. El verdadero desafío es reconstruir confianza, fortalecer la seguridad, recuperar la institucionalidad y demostrar que la ley tiene exactamente el mismo peso para el poderoso que para el ciudadano común.

José Rodrigo Umaña Martinez
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Abelardo De La Espriella 
José Manuel Restrepo 
De la Espriella Presidente

Wednesday, September 23, 2026

Puedes seguir llamándome “ignorante”.Cada vez que lo haces, me recuerdas que pensar diferente sigue siendo mucho más peligroso para una ideología que repetir consignas. JRoU

CUANDO UN PETRISTA ME DICE «IGNORANTE»… ¡GRACIAS POR EL ELOGIO!

¿Saben qué pasa cuando un petrista me dice ignorante? Me siento halagado, complacido, honrado y hasta satisfecho. ¡Faltaba más! ¿Cómo no recibir con una sonrisa semejante muestra de afecto, admiración y reconocimiento?
Porque cuando alguien pretende descalificarte desde una ideología que convierte el resentimiento en argumento y la etiqueta en sustituto del debate, uno solo puede responder: ¡Gracias por el cumplido!
Al parecer, para algunos iluminados de la política, pensar diferente es ignorancia, cuestionar sus dogmas es fascismo y defender la libertad es pecado capital. ¡Qué maravilla de intelectuales! No necesitan argumentos: les basta con repartir calificativos desde la cómoda superioridad moral que se atribuyen.
Pero aquí viene lo interesante: la inteligencia no se demuestra llamando ignorante al adversario, sino siendo capaz de debatir sus ideas sin insultarlo.
Si tienen argumentos, que los expongan. Si tienen evidencias, que las presenten. Y si lo único que tienen es una etiqueta, pueden guardársela: ya sabemos que, cuando faltan razones, sobran adjetivos.
Así que, queridos guardianes de la verdad absoluta, sigan llamándome ignorante si eso les produce satisfacción. Yo seguiré leyendo, investigando, preguntando y defendiendo mis convicciones.
Porque hay algo que no pienso confundir jamás: la discrepancia no es ignorancia, y el insulto no es conocimiento.
Y si además de llamarme ignorante creen que con eso me van a silenciar, permítanme una carcajada:
¡JA, JA, JA! ¡Qué poca imaginación para quienes presumen de tanta sabiduría!
La verdad qué me siento halagado, complacido, honrado y hasta satisfecho.
¿Por qué?
Porque recibir semejante “elogio” de alguien profundamente atrapado en una ideología donde el adversario político es tratado como enemigo, y donde el argumento muchas veces termina reemplazado por el insulto, tiene su gracia.
Si después de escuchar mis argumentos lo único que puede responder es “ignorante”, entonces quizá no está describiendo mi conocimiento: está confesando la pobreza de su propio argumento.
No necesito que un militante ideologizado me entregue un certificado de inteligencia. Prefiero pensar por cuenta propia, preguntar, contrastar y cuestionar, aunque eso incomode.
Así que, querido petrista, gracias por el reconocimiento.
Puedes seguir llamándome “ignorante”.
Cada vez que lo haces, me recuerdas que pensar diferente sigue siendo mucho más peligroso para una ideología que repetir consignas.

JRoU 
Conversando en Blanco o Negro ®©
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Tildar de ignorante porque creén en Espinosa?...Qué cómodo resulta llamar ignorante a todo aquel que no se arrodilla ante la propia ideología. JRoU

Tengo conocidos,no amigos, aunque sí un día necesitan apoyó,estaremos presentes y sí hago negocios con ellos,por todo socialista democrata como sé catalogan quieren ser capitalistas y viven como tal.

Pero éste tema es.. Tildar de ignorante porque creén en Espinosa?...Qué cómodo resulta llamar ignorante a todo aquel que no se arrodilla ante la propia ideología. 

Salir de la ignorancia no significa repetir una ideología hasta convertirla en dogma. Significa aprender a pensar, contrastar argumentos, revisar los hechos y aceptar incluso aquello que contradice nuestras propias convicciones.
El conocimiento no se demuestra llamando ignorante al que piensa diferente; se demuestra con argumentos, evidencia y capacidad para debatir sin convertir el resentimiento social en una doctrina.
Si para defender una ideología necesitas descalificar al otro, quizá el problema no sea la ignorancia ajena, sino la falta de argumentos propios.
Hablar de “salir de la ignorancia” mientras se repite como loro el catecismo de una ideología no es precisamente una demostración de conocimiento: es cambiar la ignorancia por dogmatismo y llamarlo iluminación.
La verdadera educación enseña a cuestionar, investigar, contrastar y pensar con criterio propio. No convierte el resentimiento social en una brújula ni transforma al adversario político en enemigo.
Y hay algo todavía más curioso: quienes presumen tener el monopolio de la verdad suelen descubrir que cualquier pregunta incómoda es “ignorancia” y cualquier desacuerdo es “odio”. Qué conveniente: cuando faltan argumentos, siempre queda el comodín de descalificar al otro.
Así que sí: salgamos de la ignorancia. Pero todos. Incluidos quienes creen que pensar diferente es una enfermedad ideológica que debe ser corregida.
Porque la libertad de pensamiento no consiste en aprender a repetir mejor una doctrina; consiste precisamente en tener el valor de pensar por cuenta propia.
¡Ah, la famosa frase: “hay que salir de la ignorancia”! Qué maravilla de descubrimiento… especialmente cuando quien la pronuncia parece haber encontrado la iluminación después de memorizar un catecismo ideológico.
Porque, aparentemente, “pensar” significa coincidir conmigo; “informarse” significa consumir únicamente lo que confirma mi discurso; y “tener conciencia” significa repetir consignas hasta que parezcan argumentos.
Qué cómodo resulta llamar ignorante a todo aquel que no se arrodilla ante la propia ideología. Así no hay que investigar, contrastar datos ni responder preguntas incómodas. Basta con ponerle una etiqueta al contrario y asunto resuelto.
Pero la ignorancia no se cura cambiando de ideología. Se cura leyendo, investigando, contrastando, dudando y, sobre todo, teniendo la humildad de reconocer que uno puede estar equivocado.
Porque hay una diferencia enorme entre tener pensamiento crítico y tener un pensamiento previamente empaquetado.
Así que sí: ¡salgamos de la ignorancia! Pero hagámoslo todos. Algunos tendrán que empezar por apagar el megáfono ideológico y encender, aunque sea por cinco minutos, el pensamiento propio.
Eso sí sería educación. Lo demás es catecismo con pretensiones de intelectualidad.
JRoU 
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