Tuesday, February 3, 2026

La ética política no es que no exista:.. JRoU

La ética política no es que no exista:
fue expulsada del poder, arrinconada por la ambición y sustituida por el cinismo.
Hoy la política ya no se rige por principios, sino por cálculos.
No se gobierna para servir, sino para permanecer.
No se debate para buscar verdad, sino para imponer relatos.
La ética murió el día en que:
Mentir dejó de tener costo.
La corrupción se volvió excusable si era “por la causa”.
El fracaso se maquilló como éxito.
El Estado pasó de ser árbitro a botín.
En Colombia —y en buena parte de Iberoamérica— la política se degradó a un oficio donde: el poder vale más que la ley,
la ideología justifica el abuso,
y la moral es vista como ingenuidad.
No faltan códigos éticos.
Faltan políticos dispuestos a obedecerlos.
Cuando la ética estorba, se elimina.
Cuando la verdad incomoda, se persigue.
Cuando el pueblo despierta, se le distrae.
Eso no es política:
es decadencia institucional con discurso democrático.
Y una democracia sin ética
no es democracia:
es una fachada con urnas.
JRoU

Declaración radical contra la captura socialista del Estado en Colombia e Iberoamérica. JRoU


Colombia y gran parte de Iberoamérica no atraviesan una crisis coyuntural: viven una degradación estructural del orden democrático, causada por la convergencia de tres males letales:
una derecha cobarde y clientelista,
una democracia permisiva hasta la complicidad, y una izquierda socialista-progresista cuya vocación real no es gobernar, sino dominar.
La izquierda no llegó al poder por superioridad moral ni por eficacia histórica. Llegó sobre los escombros de la credibilidad institucional, aprovechando el hartazgo social generado por décadas de corrupción, impunidad y mediocridad política. Se presentó como redentora, pero actuó como ocupante.
Una vez instalada en el poder, se despoja del disfraz democrático. La democracia deja de ser un valor y se convierte en un obstáculo. El voto ya no es un mandato ciudadano, sino una licencia para capturar el Estado. Desde allí, inicia un proceso sistemático y calculado de descomposición institucional:
— debilita la separación de poderes,
— instrumentaliza la justicia,
— politiza los órganos de control,
— hostiga a la prensa crítica,
— y relativiza la legalidad en nombre de una supuesta “justicia social”.
En Colombia —como en otros países de la región,esta izquierda no combate el crimen: lo reconfigura. Distingue entre delitos “convenientes” e “inconvenientes”. Absuelve al criminal útil, legitima al violento ideologizado y criminaliza al ciudadano que disiente. Así nace el crimen de Estado encubierto, no siempre con armas, pero sí con decretos, omisiones, complicidades y silencios calculados.
La democracia fallida, tolerante con la ilegalidad y la corrupción, abre brechas profundas. La izquierda socialista no las cierra: las explota.
Donde hay pobreza, instala dependencia.
Donde hay desigualdad, siembra resentimiento.
Donde hay frustración, inocula odio.
No construye ciudadanía: fabrica masas ideologizadas.
No promueve pensamiento crítico: impone dogma.
No busca reconciliación: necesita confrontación permanente para sobrevivir políticamente.
Su método es perversamente eficaz:
polariza para paralizar,
divide para debilitar,adoctrina para perpetuarse.
Habla de derechos mientras erosiona deberes.
Invoca al pueblo mientras desprecia al ciudadano libre.
Predica igualdad mientras consolida nuevas élites parasitarias, blindadas por el discurso progresista y financiadas con recursos públicos.
En nombre de causas nobles, justifica prácticas autoritarias.
En nombre de la inclusión, excluye al que piensa distinto.
En nombre de la justicia social, empobrece a la sociedad productiva y normaliza la dependencia estatal como forma de control político.
Esta izquierda no fracasa: cumple su objetivo.
Su objetivo no es el desarrollo, sino el poder.
No es la prosperidad, sino la subordinación.
No es la democracia, sino su vaciamiento.
El drama de Colombia y de Iberoamérica no es solo la izquierda socialista. El drama es una democracia sin defensas, una clase política sin ética, y una ciudadanía cansada, manipulada y fragmentada. Allí prospera el populismo ideológico. Allí se normaliza el abuso. Allí se diluye la verdad.
Liberarnos de este ciclo no será producto de consignas ni de ingenuidad electoral. Requiere carácter político, memoria histórica, instituciones que no se arrodillen y una ciudadanía que entienda que sin ley no hay justicia,que sin ética no hay política, y que sin verdad no hay democracia posible.
Porque cuando el Estado deja de servir al ciudadano y pasa a servir a una ideología, la democracia ya ha sido derrotada, aunque aún se celebren elecciones.

JRoU 
La verdad sin filtros ni teleprompter 

Cómo dice mí amigo Miguel.. JRoU

Dice mí amigo Miguel,Yo no sé por qué Colombia aún no ha sido declarada, ante el mundo, potencia universal en fertilidad.
No por su tierra —cada vez más saqueada—ni por su agua —cada vez más manoseada—,sino porque aquí germina sin control, se reproduce sin freno y se propaga sin castigo
la más miserable de las plagas morales.
Una que no necesita abono ni cultura:
crece en la ignorancia,
se fortalece en la mediocridad,
y alcanza su plenitud en el resentimiento.
Aquí la envidia no es un defecto: es doctrina.
No se oculta: se exhibe.
No avergüenza: se celebra.
No destruye al envidiado: corroe al país entero.
Es la madre legítima de la deslealtad,
la partera de la traición,
la arquitecta de la trampa
y la coartada perfecta del engaño.
Desde ella se justifican las zancadillas,se normaliza el sabotaje,
se premia al mediocre y se persigue al que sobresale.
Letal como veneno lento.
Epidémica como peste social.
Impune como pecado sin ley.
Aquí no se odia al corrupto: se le envidia.
No se combate al criminal: se le admira.
No se eleva al capaz: se le hunde.
Y mientras esa plaga siga mandando,
ninguna reforma servirá,
ningún discurso sanará,
ninguna patria se levantará.
Porque un país dominado por la envidia
no cae de rodillas:
se pudre de pie.

JRoU 

Monday, February 2, 2026

Denuncio una realidad en la que se invirtieron los valores. JRoU

Vivimos en un país donde la verdad fue secuestrada por la política progresista socialista y deformada hasta volverse irreconocible. Donde la mentira dejó de ser vergonzosa y pasó a ser estrategia. Donde el crimen, amparado por el relato oficial, es exaltado como virtud y presentado ante la sociedad como liderazgo.
Denuncio una realidad en la que se invirtieron los valores: el honesto es sospechoso, la autoridad es desacreditada y el criminal es blanqueado moralmente bajo disfraces ideológicos. No fue un error; fue una decisión. Una decisión que convirtió la justicia en discurso, la ley en obstáculo y la verdad en estorbo.
Rechazo la narrativa que justifica el delito, romantiza la violencia y utiliza el dolor social como excusa para legitimar al victimario. Ninguna causa, ningún eslogan, ninguna ideología convierte al crimen en heroicidad ni al delincuente en líder social.
Afirmo que una nación sin verdad no tiene rumbo, y una sociedad que premia al criminal está condenada a repetir su decadencia. Defender la ley no es autoritarismo; es dignidad. Defender la verdad no es radicalismo; es carácter.
Este es mí manifiesto y es un llamado a recuperar el sentido moral de la política, a devolverle nombre a las cosas, y a recordar que la paz no se construye exaltando al criminal, sino protegiendo al ciudadano honesto.
Porque sin verdad no hay justicia.
Sin justicia no hay libertad.
Y sin carácter, no hay nación.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA 

Sunday, February 1, 2026

Temas Dominicales.

La trama de las consultas políticas se ha convertido en una trampa calculada.
No son ejercicios democráticos: son escenarios de supervivencia para protagonistas sin electores, sin liderazgo real, pero con una ambición desbordada. Se creen capos del poder sin haber conquistado al pueblo.
No participan para servir a la nación, sino para negociar cuotas, asegurarse un puesto con el eventual ganador o convertirse en su futuro contrincante con vitrina pagada. Detrás del discurso “participativo”, lo que buscan es reposiciones de votos, financiación estatal y visibilidad artificial.
La ambición y el ego han sepultado la ética política.
El politiquero no piensa en la Patria: la usa.
No cree en principios: los alquila.
No defiende ideales: los negocia.
Para el politiquero que pretende ser político, la Patria no existe.
Existe el cálculo. Existe el negocio. Existe el poder.
Pero no existe Colombia.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA 

Notas Domicales. El costo social será alto, pero el costo de no hacerlo será la disolución definitiva de nuestras naciones.. JRoU

Sodoma y Gomorra 

Febrero de 2026. Colombia e Iberoamérica despiertan en medio de una crisis profunda y deliberada.
No es casualidad. No es coyuntural. Es el resultado de una ofensiva ideológica, económica y cultural que ha puesto a nuestras naciones al borde del colapso moral y social.
La inflación destruye el ingreso de las familias, la inseguridad alimentaria vuelve a ser cotidiana, la energía y los alimentos se encarecen sin control, la deuda pública hipotecó el futuro y la producción nacional fue sacrificada en nombre de agendas globales ajenas a nuestra realidad. Mientras tanto, la corrupción, el narcotráfico y el clientelismo político siguen intactos, protegidos por discursos “progresistas” que prometen justicia social pero solo reparten miseria.
Colombia y buena parte de Iberoamérica no están gobernadas: están administradas para el caos.
Se gobierna desde la narrativa, no desde la realidad. Desde la ideología, no desde la verdad.
A esta crisis material se le superpuso una ingeniería social importada, impuesta desde organismos internacionales, ONG ideologizadas y élites desconectadas del pueblo: una agenda de género radical, feminismo ideologizado, activismo LGTBIQ pro-aborto y abiertamente antifamilia, presentada como derechos humanos, pero que en la práctica destruye la familia, desfigura la educación, erosiona la autoridad moral y rompe el tejido social.
Nos hablan de inclusión mientras excluyen al que piensa distinto.
Nos hablan de diversidad mientras imponen pensamiento único.
Nos hablan de libertad mientras censuran valores, fe, tradición y soberanía.
El resultado es evidente: sociedades fragmentadas, resentidas, dependientes del Estado y vacías de propósito.
Una nueva Sodoma y Gomorra tropicalizada, donde todo se relativiza menos el poder.
Reencauzar a Colombia y a Iberoamérica no será cómodo ni barato.
Será una hazaña histórica que exigirá carácter, sacrificio y una ruptura frontal con la mentira institucionalizada. El costo social será alto, pero el costo de no hacerlo será la disolución definitiva de nuestras naciones.
Porque cuando una sociedad pierde la familia, pierde la patria.
Cuando pierde la verdad, pierde la libertad.
Y cuando renuncia a sus valores, queda lista para ser dominada.

Razonemos
El mundo oscuro que se disfrazó de progresita e induce un socialismo, adoctrina y tergiversa .

+No es pobreza: es empobrecimiento inducido.
+No es progresismo: es ingeniería social.
+No es inclusión: es imposición ideológica.
+La ideología divide lo que la familia une.
+Colombia no está en crisis: está secuestrada.
+Sin valores no hay nación, solo territorio ocupado.
+La soberanía empieza en la conciencia.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA 

Saturday, January 31, 2026

Caímos al abismo social.. JRoU

Caímos al abismo moral y social.
No fue casualidad: fue un proceso inducido, planificado y sostenido desde centros de poder que desprecian la identidad, la soberanía y la historia de las naciones.
La ética y la moral fueron demolidas para imponer una nueva doctrina global: el progresismo socialista woke, una ideología que no construye, sino que deconstruye; no libera, sino que somete; no une, sino que divide.
Con la complicidad de organismos internacionales como las Naciones Unidas, se impuso la Agenda 2030, los pactos de Escazú y una avalancha de marcos “ambientales” y “sociales” que sirven de excusa para debilitar los Estados, anular la voluntad popular y transferir el poder a burócratas sin rostro ni voto.
Se promovieron migraciones descontroladas como herramienta de presión social y electoral. Se instrumentalizó el ambientalismo para frenar el desarrollo. Se empoderó un feminismo radical que no busca igualdad, sino confrontación. Se destruyó la familia —pilar de toda civilización— atacando la maternidad, relativizando la biología, imponiendo la ideología de género y normalizando el aborto como política pública.
El resentimiento fue elevado a virtud.
El odio fue legitimado como discurso.
La confusión fue rebautizada como progreso.
El resultado es una sociedad fragmentada, sin raíces, sin autoridad moral y sin sentido de nación, donde el ciudadano es reemplazado por el “sujeto ideológico” y la libertad cede ante la corrección política.
No es avance. Es regresión.
No es justicia. Es ingeniería social.
No es progreso. Es control.

JRoU 
Blanco o Negro 

Thursday, January 29, 2026

La línea moral.. JRoU

Pregunta:
¿Hasta dónde puede llegar un gobernante en su afán provocador cuando trivializa y sexualiza la figura de Jesús, vulnerando la fe de millones, mientras el silencio de la Iglesia institucional y el aplauso de ciertos medios normalizan la ofensa como si fuera valentía intelectual?
¿Es libertad de expresión blasfemar sobre lo sagrado para millones, o es simple irresponsabilidad ética de quien gobierna, avalada por el silencio cómplice de instituciones y medios que deberían defender el respeto y la convivencia?
¿Quién defiende la dignidad de la fe cuando el poder provoca, la Iglesia calla y los medios aplauden?
¿En qué momento un gobernante cruza la línea moral definitiva cuando convierte la fe de millones en burla, sexualiza lo sagrado y usa la blasfemia como espectáculo político, mientras la Iglesia calla y los grandes medios aplauden la profanación como si fuera progreso?
¿Es esto gobierno o decadencia moral: un poder que ofende deliberadamente a los creyentes, una Iglesia que guarda silencio cobarde y unos medios que celebran la blasfemia por conveniencia ideológica?
¿Quién responde cuando el poder blasfema, la Iglesia se arrodilla en silencio y los medios legitiman la ofensa?
¿No es complicidad moral el silencio de la Iglesia y el aplauso mediático frente a un gobernante que instrumentaliza la blasfemia, degrada lo sagrado y desprecia la fe como arma política?
¿En qué punto una nación entiende que ha caído en la decadencia cuando quien gobierna convierte la blasfemia en discurso, sexualiza lo sagrado para provocar, y usa la fe de millones como carnada ideológica, mientras la Iglesia calla por cálculo y los medios celebran la ofensa como si fuera virtud?
¿No es una forma de corrupción espiritual que el poder profane lo sagrado, que la Iglesia guarde un silencio vergonzante y que los medios aplaudan la burla, construyendo consenso alrededor del irrespeto y la degradación moral?
Cuando el poder blasfema, la Iglesia calla y los medios aplauden, ¿no queda claro que el problema ya no es el gobernante, sino la rendición moral de toda una élite?
Blasfemia desde el poder, silencio desde el altar y aplauso desde los medios: así se institucionaliza la decadencia.
Esto no es una polémica menor ni una provocación anecdótica.
Es un hecho histórico de degradación institucional: cuando el poder utiliza la blasfemia como narrativa, trivializa lo sagrado y convierte la fe de millones en objeto de burla política.
Aquí no falla solo quien gobierna.
Falla la Iglesia cuando calla.
Falla el periodismo cuando aplaude.
Falla la élite cuando normaliza la ofensa.
El silencio ya no es prudencia: es complicidad moral.
El aplauso ya no es opinión: es legitimación de la profanación.
Una nación empieza a perderse no cuando se equivoca, sino cuando renuncia a defender lo esencial.
Y nada es más esencial para un pueblo que el respeto por sus creencias, su dignidad espiritual y sus límites morales.
La historia no juzgará solo al gobernante que blasfemó, sino a las instituciones que callaron y a los medios que celebraron la caída.

JRoU 




Tuesday, January 27, 2026

El poder se volvió refugio.. JRoU

Colombianos, entendamos una verdad incómoda:este gobierno no quiere soltar el poder, y no es por amor a la patria ni por respeto a la democracia.
No lo suelta porque detrás hay corrupción estructural, nepotismo descarado y un empoderamiento peligroso del narcotráfico.
No lo suelta porque existen pactos oscuros, financiamientos ilegales, alianzas electorales con estructuras criminales y una cadena de falsedades que solo se sostienen bajo el amparo del poder.
El poder hoy no es un mandato ciudadano:
es un escudo de impunidad.
Un refugio temporal frente a la justicia que los espera cuando caiga la inmunidad, junto a testaferros, operadores y cómplices.
Quien teme a la verdad, se aferra al poder.
Quien gobierna con limpieza, no le teme al relevo democrático.

JRoU 
Blanco o Negro. La verdad sin filtros.

El poder se volvió refugio, no responsabilidad.
No gobiernan por convicción, gobiernan por miedo.
Cuando el poder protege delitos, deja de ser democracia.
La impunidad es el verdadero proyecto político.

Sunday, January 25, 2026

Columna Dominical. HOY manifiesto mi RESISTENCIA CIVIL Y MORAL. JRoU

HOY manifiesto mi RESISTENCIA CIVIL Y MORAL.
Colombia e Iberoamérica.

Hoy no hablamos para agradar.
Hablamos para advertir.
Hablamos para resistir.
Hablamos para no rendirnos.
Colombia e Iberoamérica están bajo una ofensiva ideológica que no pide permiso y no tolera disidencia.
Una ideología que no gobierna: impone.
Que no debate: adoctrina.
Que no construye futuro: desmantela civilización.
El progresismo socialista woke no es una corriente de ideas:es un mecanismo de control cultural,
una ingeniería social,una colonización moral importada, financiada y replicada con precisión.
Su objetivo es claro:
romper la familia, vaciar la identidad y domesticar al ciudadano.
Atacan a la familia porque es anterior al Estado.
Porque no necesita burócratas para existir.
Porque transmite valores sin permiso ideológico.
Porque forma hombres y mujeres con carácter, no con consignas.
Un pueblo con familias fuertes no se somete.
Por eso la familia es su enemigo.
En Colombia lo vemos sin máscaras:
Se normaliza el delito y se criminaliza la autoridad.
Se subsidia la dependencia y se castiga el esfuerzo.
Se politiza la educación y se confunde a la juventud.
Se predica “amor” mientras se siembra resentimiento y división.
En Iberoamérica el guion se repite con obediencia mecánica:
Estados hipertrofiados, ciudadanos debilitados.
Relatos emocionales, realidades empobrecidas.
Ideología obligatoria, pensamiento castigado.
No buscan igualdad.
Buscan obediencia.
No quieren justicia social.
Quieren control social.
No quieren ciudadanos libres.
Quieren individuos aislados, desarraigados, dependientes y culpables de existir.
Y cuando el pueblo despierta, lo llaman ignorante.
Cuando objeta, lo censuran.
Cuando se levanta moralmente, lo persiguen simbólicamente.
Hoy decimos basta.
Sin miedo.
Sin complejos.
Sin pedir perdón.
Basta de que nos llamen atrasados por defender la familia.
Basta de que nos insulten por defender la verdad.
Basta de que nos silencien por defender la libertad.
Defender la familia no es odio.
Defender la autoridad moral no es fascismo.
Defender la soberanía cultural no es extremismo.
Extremismo es destruir valores milenarios desde oficinas ideologizadas.
Extremismo es manipular niños para fines políticos.
Extremismo es empobrecer naciones mientras se predica superioridad moral.
Nosotros no somos el problema.
Somos el límite.
Colombia y Iberoamérica no nacieron para ser reprogramadas.
No somos laboratorio de ideologías fracasadas.
No somos rebaño.
No somos silencio.
Somos herederos de historia, cultura y familia.
Y no vamos a entregarlas.
La familia no se negocia.
La verdad no se relativiza.
La libertad no se adoctrina.
Aquí estamos.
Con voz.
Con memoria.
Con carácter.
Y no nos moverán.


JRoU 
La verdad no sé SILENCIA