Tengo conocidos,no amigos, aunque sí un día necesitan apoyó,estaremos presentes y sí hago negocios con ellos,por todo socialista democrata como sé catalogan quieren ser capitalistas y viven como tal.
Pero éste tema es.. Tildar de ignorante porque creén en Espinosa?...Qué cómodo resulta llamar ignorante a todo aquel que no se arrodilla ante la propia ideología.
Salir de la ignorancia no significa repetir una ideología hasta convertirla en dogma. Significa aprender a pensar, contrastar argumentos, revisar los hechos y aceptar incluso aquello que contradice nuestras propias convicciones.
El conocimiento no se demuestra llamando ignorante al que piensa diferente; se demuestra con argumentos, evidencia y capacidad para debatir sin convertir el resentimiento social en una doctrina.
Si para defender una ideología necesitas descalificar al otro, quizá el problema no sea la ignorancia ajena, sino la falta de argumentos propios.
Hablar de “salir de la ignorancia” mientras se repite como loro el catecismo de una ideología no es precisamente una demostración de conocimiento: es cambiar la ignorancia por dogmatismo y llamarlo iluminación.
La verdadera educación enseña a cuestionar, investigar, contrastar y pensar con criterio propio. No convierte el resentimiento social en una brújula ni transforma al adversario político en enemigo.
Y hay algo todavía más curioso: quienes presumen tener el monopolio de la verdad suelen descubrir que cualquier pregunta incómoda es “ignorancia” y cualquier desacuerdo es “odio”. Qué conveniente: cuando faltan argumentos, siempre queda el comodín de descalificar al otro.
Así que sí: salgamos de la ignorancia. Pero todos. Incluidos quienes creen que pensar diferente es una enfermedad ideológica que debe ser corregida.
Porque la libertad de pensamiento no consiste en aprender a repetir mejor una doctrina; consiste precisamente en tener el valor de pensar por cuenta propia.
¡Ah, la famosa frase: “hay que salir de la ignorancia”! Qué maravilla de descubrimiento… especialmente cuando quien la pronuncia parece haber encontrado la iluminación después de memorizar un catecismo ideológico.
Porque, aparentemente, “pensar” significa coincidir conmigo; “informarse” significa consumir únicamente lo que confirma mi discurso; y “tener conciencia” significa repetir consignas hasta que parezcan argumentos.
Qué cómodo resulta llamar ignorante a todo aquel que no se arrodilla ante la propia ideología. Así no hay que investigar, contrastar datos ni responder preguntas incómodas. Basta con ponerle una etiqueta al contrario y asunto resuelto.
Pero la ignorancia no se cura cambiando de ideología. Se cura leyendo, investigando, contrastando, dudando y, sobre todo, teniendo la humildad de reconocer que uno puede estar equivocado.
Porque hay una diferencia enorme entre tener pensamiento crítico y tener un pensamiento previamente empaquetado.
Así que sí: ¡salgamos de la ignorancia! Pero hagámoslo todos. Algunos tendrán que empezar por apagar el megáfono ideológico y encender, aunque sea por cinco minutos, el pensamiento propio.
Eso sí sería educación. Lo demás es catecismo con pretensiones de intelectualidad.
JRoU
CONVERSANDO EN BLANCO O NEGRO ®©
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JR