Friday, February 13, 2026

El socialismo progresista y el festín del nepotismo. Colombia e Iberoamérica: la revolución que terminó en rosca. JRoU

El síndrome socialista progresista del nepotismo es cuando el discurso de “igualdad” sirve de cortina para repartir el poder entre amigos, familiares y leales, mientras se predica moral pública.

El síndrome socialista progresista del nepotismo
Colombia e Iberoamérica: el poder convertido en botín familiar
En Colombia y gran parte de Iberoamérica, el socialismo progresista no llegó para desmontar las élites: llegó a reemplazarlas por clanes propios. Cambió el apellido del privilegio, pero no la práctica del abuso. El resultado es un nepotismo sistemático, disfrazado de justicia social y legitimado con retórica moral.
El discurso promete igualdad, pero el ejercicio del poder revela otra cosa: familias incrustadas en el Estado, amigos convertidos en funcionarios, activistas premiados con cargos y contratos. No gobierna el mérito, gobierna la lealtad ideológica. No se administra lo público, se reparte.
En Colombia, este síndrome se expresa con crudeza. Ministerios, agencias, embajadas, entes de control y programas sociales se transforman en bolsas de empleo político. El mensaje es claro: quien milita, quien aplaude, quien calla, asciende. El ciudadano común observa cómo la meritocracia se evapora y el Estado se vuelve una extensión del partido y del círculo íntimo del poder.
En Iberoamérica el patrón se repite con precisión quirúrgica. Gobiernos que llegaron denunciando la “corrupción neoliberal” terminaron institucionalizando el amiguismo, normalizando la mediocridad y blindando a los suyos. Se habla de “pueblo” mientras se gobierna para una rosca ideologizada. Se ataca a la prensa, se desacredita a la justicia y se estigmatiza al disidente para proteger el negocio del poder.
Este nepotismo progresista es más peligroso porque se justifica moralmente. No se presenta como abuso, sino como “confianza política”. No se reconoce como corrupción, sino como “proyecto colectivo”. Así, el fracaso se recicla, la incompetencia se premia y el Estado se debilita desde adentro.
Las consecuencias son evidentes: instituciones capturadas, servicios públicos deteriorados, inseguridad creciente y una ciudadanía cada vez más desconfiada. Cuando el poder se hereda entre cercanos, la democracia se vacía y la república se convierte en patrimonio privado.
El síndrome socialista progresista del nepotismo no es un error: es un método. Un método para perpetuarse, para blindarse y para confundir ideología con impunidad. Mientras no se denuncie con claridad, Colombia e Iberoamérica seguirán atrapadas en gobiernos que prometen cambio y entregan más de lo mismo, pero con discurso revolucionario.
El socialismo progresista en Colombia y buena parte de Iberoamérica prometió desmontar privilegios. Juró acabar con las castas. Señaló con el dedo a las élites tradicionales. Pero cuando llegó al poder, no destruyó el sistema: lo ocupó.
No erradicó el nepotismo.
Lo perfeccionó.
Hoy el Estado no es un instrumento de servicio público: es un botín ideológico. Ministerios convertidos en trincheras partidistas. Embajadas asignadas por afinidad. Contratos repartidos entre amigos. Cargos estratégicos ocupados por activistas sin experiencia pero con fidelidad comprobada. La consigna es clara: primero los nuestros.
En Colombia, el discurso de la igualdad convive con una práctica descarada de favoritismo. Se habla de justicia social mientras se consolidan círculos cerrados de poder. Se denuncia la “corrupción histórica”, pero se institucionaliza una nueva forma de clientelismo con estética progresista y narrativa moral.
En Iberoamérica el patrón es idéntico:
Gobiernos que llegaron con pancartas anticorrupción y terminaron blindando a su propio entorno. Cambiaron los apellidos, pero no la lógica. Cambiaron el relato, pero no el reparto.
Este nepotismo progresista tiene algo más grave que el tradicional: se disfraza de virtud.
No se presenta como privilegio, sino como “confianza política”.
No se reconoce como amiguismo, sino como “coherencia ideológica”.
No se asume como captura del Estado, sino como “transformación histórica”.
Y mientras tanto:
La meritocracia se vuelve sospechosa.
La crítica se etiqueta como “enemiga del cambio”.
El disenso se convierte en traición.
El resultado es un Estado más débil, más costoso y menos competente. Porque cuando el criterio para gobernar no es la capacidad sino la lealtad, la mediocridad se vuelve política pública.
Colombia enfrenta hoy ese dilema: ¿Estado para todos o Estado para la rosca?
Iberoamérica ya conoce la respuesta cuando la ideología se convierte en blindaje y el poder en patrimonio.
La verdadera revolución no fue contra la élite.
Fue el reemplazo de una élite por otra, más moralista en el discurso y más cerrada en la práctica.
Y mientras el ciudadano paga impuestos, soporta inseguridad y enfrenta servicios deteriorados, observa cómo la “transformación” terminó siendo lo de siempre:
el poder como herencia, la lealtad como moneda y el Estado como premio.
Y la historia, implacable, terminará escribiendo lo que hoy muchos prefieren callar: que no fue una revolución moral ni una transformación social, sino la captura del Estado bajo nuevas consignas y viejas prácticas.
Porque cuando la igualdad se usa como excusa para repartir poder entre leales, cuando la justicia se invoca para blindar a los propios y cuando el discurso sustituye al mérito, la democracia deja de ser república y se convierte en facción.
Los pueblos pueden tolerar errores.
Pueden soportar crisis.
Pero tarde o temprano se rebelan contra el engaño.
Y cuando ese momento llegue, quedará claro que no cayó un proyecto político:cayó la máscara.

JRoU 

Atacarnos entre nosotros es servirle al enemigo. Surgió Abelardo ESTAMOS con Abelardo.. JRoU

En los grups temáticas eviten y no caigan en la trampa progresita Goebelista dé publicar contenido que genere conflictos, polarice o pretenda enlodar a los candidatos de oposición , patriotas o de derecha.
No podemos atacarnos entre nosotros mismos ni permitir divisiones que debiliten nuestro propósito. Estos son espacios de respeto, disciplina y trabajo político y social serios.
Quien no esté en esa línea, simplemente no tiene cabida en ellos.

Advertencia clara y sin ambigüedades:

En los grupos temáticos queda terminantemente prohibido caer en la trampa progresista de manual goebeliano: provocar conflictos, sembrar sospechas, polarizar o intentar destruir moral y políticamente a candidatos de la oposición, patriotas o de derecha.

Atacarnos entre nosotros es servirle al enemigo. Dividir es traicionar el propósito. La desunión es el arma histórica de quienes han destruido naciones desde dentro.

Estos no son espacios para agendas ocultas, vanidades personales ni sabotaje disfrazado de opinión. Son espacios de orden, disciplina, respeto, lealtad y trabajo político y social serio en defensa de la patria.

Quien no actúe con lealtad, quien insista en dividir o en hacerle el juego al progresismo, queda automáticamente fuera. Aquí no hay lugar para tibios, infiltrados ni funcionales al adversario.

No podemos atacarnos entre nosotros ni tolerar divisiones que debiliten el objetivo común. Estos espacios no son para egos, intrigas ni juegos políticos menores. Son espacios de respeto, disciplina, coherencia y trabajo político y social serio.

Quien no entienda esta línea, quien insista en sembrar discordia o actuar en contra del propósito colectivo, sencillamente no tiene cabida aquí

Patria, carácter y propósito común. Lo demás sobra.


JRoU 

Thursday, February 12, 2026

La teoría ambiental qué la ideología woke induce a creer.... JRoU

La llamada “teoría ambiental” asociada a la ideología woke es, en realidad, una forma crítica de referirse a ciertas corrientes que mezclan activismo climático con enfoques culturales y políticos más amplios.
Es importante separar conceptos:
1. El ambientalismo como tema científico
El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación no son teorías ideológicas; son fenómenos estudiados por la ciencia con evidencia empírica. Existen datos medibles sobre aumento de temperaturas, emisiones de CO₂, deforestación, etc.
2. El ambientalismo como movimiento político
Aquí es donde surgen debates. Algunos sectores integran la agenda ambiental con temas de:
Justicia social
Equidad económica
Derechos de minorías
Reformas al modelo productivo
A esto algunos críticos lo llaman “ambientalismo woke”, argumentando que:
Se politiza la ciencia.
Se utiliza el discurso climático para impulsar cambios culturales o económicos más amplios.
Se promueve una narrativa moralizante (buenos vs. malos).
3. ¿Qué “induce a creer”, según sus críticos?
Quienes cuestionan esta corriente sostienen que:
Se presenta la crisis ambiental como una emergencia absoluta que justifica transformaciones estructurales rápidas.
Se asocia el modelo capitalista tradicional como causa principal del deterioro ambiental.
Se impulsa la idea de que el consumo individual debe ser transformado radicalmente.
4. ¿Dónde está el punto de equilibrio?
El debate serio no debería ser:
“Medio ambiente sí o no”. Sino:
¿Cómo proteger el medio ambiente sin caer en dogmatismos ideológicos?
¿Qué políticas son eficaces y cuáles son simbólicas?
¿Cómo equilibrar desarrollo económico y sostenibilidad?
Reducir todo el ambientalismo a “ideología woke” simplifica un tema complejo. Al mismo tiempo, negar que existen agendas políticas dentro de algunos movimientos climáticos también sería ingenuo.

JRoU 
La verdad sin filtros ni teleprompter 

Wednesday, February 11, 2026

Civilización o colapso: Llegó la hora de decidir.. JRoU

Rencauzar la humanidad no es imponer una ideología ni volver al pasado a golpes de nostalgia. Es recuperar el eje. Cuando una civilización pierde su eje, todo se desordena: la política, la familia, la economía y hasta el lenguaje.
Algunas claves profundas —no eslóganes— para ese reencauce:
1. Volver a la dignidad humana como principio no negociable
La persona no es un medio, ni un número, ni un experimento social. Cuando el ser humano deja de ser el centro, el poder se vuelve depredador y la técnica inhumana.
2. Restablecer límites morales claros
Toda sociedad sana reconoce que no todo vale. Sin límites éticos, la libertad se convierte en libertinaje y el derecho en manipulación. El relativismo absoluto es una fábrica de caos.
3. Fortalecer la familia y la comunidad real
No hay humanidad fuerte con individuos rotos y aislados. La familia forma carácter, la comunidad genera responsabilidad. El individuo sin raíces es fácil de dominar.
4. Educar para pensar, no para obedecer narrativas
La humanidad no se descarrila por ignorancia, sino por pensamiento delegado. Educar es formar criterio, no repetir consignas ni dogmas “modernos”.
5. Recuperar el valor del trabajo y el mérito
Cuando el esfuerzo deja de importar, la mediocridad gobierna y el resentimiento se institucionaliza. El mérito dignifica y ordena.
6. Poner el poder bajo control ético
El problema no es que exista poder, sino que no tenga frenos. Sin controles reales, el poder se corrompe y termina despreciando a la gente que dice representar.
7. Reconciliar progreso con responsabilidad
El avance tecnológico sin conciencia es progreso técnico y retroceso humano. La ciencia debe servir a la vida, no redefinirla a conveniencia del poder.
Pero....
La humanidad no está en crisis por error, sino por decisión. No es víctima del azar ni del destino: ha sido empujada, paso a paso, a renunciar a la verdad, a relativizar el bien y a normalizar el caos. Bajo la promesa de progreso y libertad, se desmontaron los pilares que sostenían la civilización, y hoy el resultado es evidente: sociedades fragmentadas, individuos vacíos y un poder cada vez más arrogante.

Nunca hubo tanta información y tan poco criterio. Nunca tantos derechos proclamados y tan poca responsabilidad asumida. Nunca tanta tecnología y tan poca humanidad. La civilización no avanza: se desliza cuesta abajo mientras aplaude su propia decadencia.

La raíz del desvío

El problema no es el progreso, sino haberlo separado de la ética. Cuando el desarrollo deja de estar al servicio del ser humano y el ser humano pasa a servir a ideologías, mercados o agendas de poder, la civilización comienza a descarrilar. Se reemplaza la verdad por narrativas, la dignidad por utilidad y la responsabilidad por victimismo.

Una sociedad sin principios claros es terreno fértil para el abuso. Allí donde todo es relativo, el más fuerte impone su verdad y el poder deja de rendir cuentas.

El ataque a los fundamentos

Toda civilización se sostiene sobre pilares: familia, educación, trabajo, mérito, comunidad y límites morales. Cuando estos pilares son debilitados o ridiculizados, no se libera al individuo: se lo deja solo, frágil y manipulable.

La destrucción de la familia rompe la transmisión de valores. La educación ideologizada anula el pensamiento crítico. El desprecio por el mérito fomenta mediocridad y resentimiento. El resultado es una masa fácilmente gobernable, pero profundamente infeliz.

El poder sin frenos

El mayor peligro no es que exista poder, sino que se concentre sin controles éticos ni contrapesos reales. Cuando el poder deja de servir y comienza a administrarse para perpetuarse, la política se degrada, la justicia se vuelve selectiva y el ciudadano pasa a ser un instrumento.

La historia es clara: ninguna sociedad que normalizó el abuso del poder logró sostenerse en el tiempo.

Rencauzar no es retroceder

Rencauzar la humanidad no significa volver al pasado ni rechazar la modernidad. Significa reconciliar el progreso con la responsabilidad, la libertad con los límites y los derechos con los deberes.

La tecnología debe servir a la vida. La economía al bienestar real. La política al bien común. Cuando estos órdenes se invierten, el sistema se vuelve inhumano.

El camino posible

La humanidad se rencauza cuando:

  • La dignidad humana vuelve a ser el centro.

  • La verdad deja de negociarse.

  • El trabajo recupera su valor.

  • La educación forma criterio, no obediencia.

  • El poder vuelve a tener frenos.

  • La comunidad reemplaza al aislamiento.

Conclusión

Las civilizaciones no colapsan de un día para otro: se desmoronan cuando aceptan la mentira como norma y la cobardía como virtud. La historia no absuelve a los pueblos que renuncian a defender sus principios en nombre de la comodidad o el miedo.

Rencauzar la humanidad no es una opción ideológica, es una necesidad histórica. Allí donde la verdad se abandona, la decadencia gobierna. Allí donde el poder no tiene frenos, la libertad desaparece. Y allí donde el ser humano deja de importar, ninguna sociedad merece sobrevivir.

Sentencia histórica:

Las civilizaciones que renuncian a la verdad para evitar el conflicto, terminan perdiendo la libertad para siempre.


JRoU 

La verdad sin filtros ni teleprompter 

La humanidad no está perdida: está desorientada por quienes se benefician del caos.

Cuando se destruyen los valores, el poder ocupa su lugar.

Una sociedad sin límites morales termina gobernada por los peores.

El progreso sin ética no es avance: es decadencia con tecnología.

La dignidad humana muere cuando el individuo se vuelve descartable.

Sin familia no hay carácter, sin carácter no hay nación.

El relativismo no libera: desarma a los pueblos frente al abuso.

Educar sin pensamiento crítico es entrenar obedientes, no ciudadanos.

El mérito incomoda a quienes viven del resentimiento.

El poder sin frenos siempre termina despreciando al pueblo.

Una civilización cae cuando renuncia a la verdad para sentirse cómoda.

No todo cambio es progreso, ni toda ruptura es evolución.

El ser humano no necesita ser redefinido, necesita ser respetado.

Cuando el trabajo pierde valor, la corrupción gana terreno.

La humanidad se rencauza con responsabilidad, no con propaganda


Tuesday, February 10, 2026

El redentor gay dél socialismo. Roy Barreras no busca redimir al socialismo ni salvar un proyecto de gobierno. Lo que pretende es reencarnarse. JRoU

Roy Barreras no busca redimir al socialismo ni salvar un proyecto de gobierno. Lo que pretende es reencarnarse políticamente. Su discurso populista no es conversión ideológica: es camuflaje. Hoy se viste de redentor progresista porque el viento sopla ahí; ayer fue uribista, santista, petrista y mañana será lo que garantice supervivencia.
Su estrategia es conocida:
— Reescribir su pasado para presentarse como indispensable.
— Apropiarse del relato moral para tapar una trayectoria marcada por alianzas con clanes, clientelismo y saltos oportunistas.
— Posicionarse como “continuidad responsable” en un gobierno desgastado, no para corregirlo, sino para heredarlo.
No unificó a la izquierda: la fragmentó.
No fortaleció el proyecto: lo parasitó.
No defendió principios: los negoció.
Cuando se proclama salvador del programa de gobierno, en realidad intenta blindarse, colocarse por encima de responsabilidades políticas y presentarse como “mal necesario”. Eso no es liderazgo: es criptopolítica, el arte de estar siempre del lado ganador sin cargar costos.
La impunidad política —real o percibida—, el nepotismo, el uso del Estado como plataforma personal y la acumulación de poder sin rendición de cuentas no son errores aislados, son un patrón. Y ese patrón explica por qué hoy se ofrece como “continuidad”: no por convicción, sino porque el sistema que lo permitió aún le sirve.
En síntesis:
No es el heredero del gobierno.
Es el síntoma del mismo.
Un camaleón no cambia para salvar la selva: cambia para no ser devorado.

JRoU 
La verdad sin filtros ni teleprompte

Cómo Chille,Costa Rica, Ecuador, Argentina,El Salvador, Bolivia y algunos países Europeos lograron erradicar del poder al narco progresista socialismo destructor social y del estado... JRoU

La salida del narco-progresismo socialista en esos países no fue un accidente ni magia, y tampoco ocurrió igual en todos. Hubo patrones claros, con contextos distintos, pero una lógica común: cuando el Estado se degrada, la sociedad reacciona. Te lo desarmo por ejes, sin romanticismo ni propaganda.
Vamos directo a Colombia, sin anestesia y sin eufemismos.
Aquí no es que no se pueda, es que no se ha querido o no se ha sabido.
1. Colombia no vive una alternancia: vive una captura del Estado
A diferencia de Argentina o Chile, en Colombia el poder no rota plenamente:
El narco no es un actor externo: es parte del sistema
La política se financia con crimen, legalizado vía “liderazgos sociales”
La paz fue usada como blindaje judicial y político para estructuras armadas
Resultado:
👉 No hay izquierda vs derecha.
👉 Hay Estado vs ciudadanía.
2. El progresismo colombiano no gobierna: administra la descomposición
El discurso es social, pero la práctica es otra:
Se desmonta la Fuerza Pública moral y operativamente
Se protege al criminal bajo retórica de “conflicto social”
Se criminaliza al ciudadano productivo (impuestos, estigmatización)
Se premia la ilegalidad y se castiga la formalidad
Colombia pasó de combatir el crimen a negociar con él como socio político.
3. ¿Por qué no hubo “Bukele colombiano”?
Porque aquí operan cinco candados que otros países rompieron:
a) Oposición fragmentada y ególatra
Cada caudillo cuida su parcela.
Prefieren perder el país antes que ceder protagonismo.
b) Terror moral impuesto
“Mano dura = fascismo”
“Seguridad = militarismo”
“Orden = dictadura”
Eso paraliza al votante y al líder.
c) Justicia politizada
Selectiva
Lenta para unos, fulminante para otros
Instrumento de persecución, no de equilibrio
d) Medios y academia colonizados
No informan: adoctrinan.
No debaten: cancelan.
e) Voto cautivo
Subsidio, amenaza armada o dependencia estatal.
Eso no es democracia, es control social.
4. El error histórico de la “derecha” colombiana
Nunca dio la batalla cultural.
Administró el modelo sin desmontarlo
Negoció con el crimen creyendo “pacificar”
Cedió lenguaje, educación y justicia
Mientras gobernaban, el progresismo tomaba el Estado profundo.
5. Qué tendría que pasar para romper el ciclo
No es un candidato. Es un quiebre estructural:
1️⃣ Unidad real, no coaliciones de mentiras
Un solo proyecto, una sola narrativa, un solo frente.
2️⃣ Seguridad como derecho fundamental
Recuperar territorio
Autoridad sin complejos
Criminal es criminal, no “actor social”
3️⃣ Reforma judicial profunda
Fin de la impunidad selectiva
Jueces con responsabilidad real
Justicia rápida o no es justicia
4️⃣ Corte total con el relato progresista
No debatir dentro de su lenguaje.
Destruir el marco, no adornarlo.
5️⃣ Batalla cultural abierta
Educación
Medios alternativos
Lenguaje claro, sin pedir perdón
6. La verdad incómoda
Colombia no está perdida, pero tampoco está cerca de cambiar.
El progresismo caerá aquí cuando deje de servirle al crimen.
No antes.
Los pueblos no despiertan con discursos,
despiertan cuando el miedo deja de ser rentable.

JRoU 
La verdad sin filtros ni teleprompter 

Monday, February 9, 2026

Hablemos de Pactos oscuros.“No le temen a la Agenda 2030 por conspiración, le temen porque al discutirla se desnuda la imposición de un modelo social sin voto, sin debate y sin pueblo". JRoU

¿Por qué muchos políticos y en especial los progresitas evitan hablar de la Agenda 2030? Porque es impopular cuando se explica completa
Los 17 ODS suenan bien en titulares (pobreza, ambiente, igualdad), pero cuando se aterrizan en políticas concretas —educación, familia, campo, energía, soberanía— aparecen choques reales con valores culturales, modelos productivos y autonomías nacionales. Eso cuesta votos.
Porque se implementa “por tecnicismos”, no por debate democrático
Muchas medidas se cuelan vía:
reformas curriculares
lineamientos administrativos
cooperación internacional condicionada
ONGs y consultorías
sin pasar por una discusión pública franca. Hablarlo abiertamente obligaría a rendir cuentas.
Porque se confunde crítica con conspiración
Hay una trampa frecuente:
si alguien cuestiona la Agenda 2030 → lo tildan de “ignorante” o “extremista”
Eso evita responder lo esencial: ¿quién define las prioridades, con qué valores y para quién?
Porque toca el núcleo cultural
Familia, educación de los niños, identidad, rol del Estado, relación individuo–comunidad.
Eso no es técnico, es civilizatorio. Y muchos gobiernos prefieren no abrir ese melón.
La Agenda 2030 no es un documento religioso ni satánico, ni un plan único impuesto por una sola fundación. Es un marco político global impulsado por la ONU, con fuerte influencia de élites financieras, fundaciones privadas y burocracias internacionales. Criticarla no requiere demonizarla, sino examinar poder, intereses y consecuencias reales.
El problema no es “hablar de Sodoma y Gomorra”.
El problema es imponer un modelo cultural único, desconectado de las realidades locales, mientras se vende como neutral, inevitable y moralmente superior.
La pregunta honesta no es “crees o no en la Agenda 2030”, sino:
¿Quién decide?
¿Qué valores prioriza?
¿Qué sacrifica?
¿Quién gana y quién pierde?
Cuando esas preguntas aparecen, el silencio se vuelve conveniente.
Los criptos hipócritas NOS han engañado haciendo pactos  y  tiene miedo a debatir la Agenda 2030 no es ignorancia: es pánico a que el pueblo descubra que le están rediseñando la sociedad sin permiso, sin valores y sin democracia.

JRoU 
Lo verdad no sé SILENCIA 


Sunday, February 8, 2026

Cuando el río suena,piedras trae. .“Cuando el voto se compra o se impone, la democracia deja de existir y la República queda secuestrada.”JRoU

Se rumora en la calles que la "Seguridad democracia electoral no existe, que sé debe tener en cuenta el incremento desmedido del voto "enfusilado", "atamalado" y/o comprado directamente por este gobierno con todo el dinero robado o de procedencia ilícita." Cuando el río suena,piedras trae.

Y mi opinión personal es que, lo que hoy se vende como democracia electoral es, en realidad, una puesta en escena vacía de garantías. Sin seguridad, sin transparencia y sin autoridad moral del Estado, no hay democracia posible.

El incremento desmedido del voto “enfusilado”, “atamalado” y abiertamente comprado no es una anomalía: es el método. Un mecanismo aceitado con recursos públicos saqueados, dineros de procedencia ilícita y estructuras clientelistas que operan como maquinarias de coacción. El ciudadano deja de ser elector para convertirse en rehén, presionado por el miedo, el hambre o la dependencia.

Cuando el gobierno permite —o promueve— que el voto se negocie como mercancía, la soberanía popular queda secuestrada. No gana la idea, no gana el proyecto, no gana el mérito: gana el billete, la amenaza y el favor. Así, el sufragio pierde su esencia y la elección se transforma en repartija, no en decisión libre.

Sin seguridad en los territorios, sin controles reales, sin sanción ejemplar al fraude y a la compra de votos, hablar de democracia es propaganda, no verdad. Una democracia sin voto libre es una ficción; un gobierno surgido de ese proceso, carece de legitimidad ética aunque exhiba actas y discursos.

La pregunta incómoda es inevitable:

¿cómo llamar democrático a un sistema donde el miedo y el dinero votan más fuerte que la conciencia ciudadana?

Porque cuando el voto se compra, la República se vende. Y cuando eso ocurre, el problema ya no es electoral: es moral y estructural.


JRoU 



Saturday, February 7, 2026

Un sábado razonando.. JRoU

Un sábado cualquiera, pensando en la hipocresía politiquera colombiana, esa que se disfraza de democracia mientras sabotea la posibilidad real de cambio. Justo cuando el país exige unidad, carácter y una sola fuerza coherente para reencauzar a Colombia, saltan al ruedo los criptocandidatos, no por convicción ni por proyecto de nación, sino por el cálculo mezquino de siempre: fragmentar el electorado y convertir la esperanza ciudadana en una suma de cheques por reposición de votos.
No llegan a sumar; llegan a restar. No construyen; dispersan. No unen voluntades; las negocian. Su ambición no es gobernar ni corregir el rumbo, sino cotizar la división, vivir del caos electoral y facturar la confusión como modelo de negocio político. Así, la politiquería vuelve a traicionar a Colombia: cuando la historia exige grandeza, aparecen los pequeños; cuando se necesita patria, ofrecen contabilidad.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA ni sé CENSURA 

Friday, February 6, 2026

La familiaEs el primer espacio moral. . JRoU

Los valores sociales y el carácter de una persona no aparecen por decreto ni por ideología: se forman a lo largo del tiempo, en capas profundas de la vida cotidiana.
¿Dónde se forman?
La familia
Es el primer espacio moral. Ahí se aprende —o no— el respeto, la responsabilidad, el sentido del límite, la solidaridad real (no discursiva) y la noción de bien y mal. La familia transmite ejemplos antes que consignas.
La comunidad cercana
Barrio, escuela, iglesia, clubes, tradiciones locales. Aquí el individuo contrasta lo aprendido en casa con la vida social: cooperación, normas, autoridad, mérito, consecuencia.
La educación
No solo contenidos académicos, sino formación del carácter: disciplina, esfuerzo, pensamiento crítico, deberes junto a derechos.
La cultura y la historia
Los relatos compartidos, los referentes morales, los héroes y fracasos de una nación. Sin memoria histórica no hay identidad ni responsabilidad.
¿Por qué el “sorismo” disfrazado de socialismo progresista ataca a la familia?
Porque la familia es un obstáculo para cualquier proyecto de poder que busque moldear al individuo desde el Estado o desde una élite ideológica.
Este tipo de progresismo radical entiende algo clave:
Un individuo con familia, valores y criterio propio es difícil de manipular.
Por eso:
Debilita la autoridad parental, reemplazándola por “orientación estatal” o “verdades oficiales”.
Relativiza los valores, para que nada sea firme y todo sea negociable según la narrativa del momento.
Fragmenta identidades, sustituyendo el “nosotros” familiar y comunitario por identidades políticas dependientes.
Promueve derechos sin deberes, creando ciudadanos dependientes, no responsables.
Estigmatiza la familia tradicional, presentándola como opresiva, atrasada o enemiga del “progreso”.
No es casualidad. Es estrategia.
El resultado
Una sociedad:
Con individuos desarraigados,
sin referentes morales sólidos,
más vulnerables a la manipulación emocional,más dependientes del Estado, y con menor capacidad de resistencia cívica.
Cuando se rompe la familia, no se libera al individuo: se lo deja solo frente al poder.
En síntesis
El carácter se forma en la familia y la comunidad, no en consignas.
Los valores sólidos limitan al poder, por eso se atacan.
Destruir la estructura familiar debilita la estructura social.
Y una sociedad sin estructura es terreno fértil para el autoritarismo disfrazado de “progreso”.

JRoU 

Thursday, February 5, 2026

La mutación del socialismo progresista. JRoU

La mutación del socialismo progresista: del rugido altanero a la obediencia condicionada
La izquierda socialista progresista en el gobierno mostró su verdadera naturaleza tras la cita en la Casa Blanca. Fueron por lana y regresaron trasquilados, con condiciones explícitas y alineamientos claros. El discurso altanero, desafiante y soberbio mutó de inmediato en un lenguaje dócil, pragmático y colaboracionista.
El mismo gobierno que agitaba banderas ideológicas y se presentaba como desafiante del “imperio”, cambió el tono al cruzar la puerta correcta. Entendió —sin margen para la retórica— que el poder real no se confronta con consignas, sino que se administra bajo reglas claras.
Desde Washington se dejó un mensaje inequívoco: Estados Unidos está dispuesto a entablar un diálogo significativo y respetuoso, pero no con gobiernos ambiguos ni con dobles discursos. La cooperación está supeditada a hechos concretos, no a narrativas progresistas vacías.
La erradicación del narcotráfico ocupa un lugar prioritario e innegociable en la agenda. No como consigna, sino como obligación. Y junto a ello, una exigencia central: que el gobierno socialista de Colombia garantice a su pueblo elecciones transparentes, libres y justas, no solo en el corto plazo, sino también en los procesos de mayo y junio.
No hay cheques en blanco.
No hay tolerancia para la complacencia con la narco-insurgencia ni con los carteles reciclados como “actores políticos”.
Estados Unidos estará observando cuidadosamente:
los compromisos adquiridos,
la coherencia entre el discurso y la acción,
y la voluntad real de enfrentar al crimen organizado que hoy permea estructuras del poder.
La máscara cayó.
El rugido se apagó.
Y quedó claro que, cuando el crimen gobierna y la ideología estorba, la realidad impone su ley.

JRoU 
Blanco o Negro
Actualidad sin filtros ni teleprompter 

Wednesday, February 4, 2026

Del jaguar al gato enjaulado: la rendición del falso revolucionario.. JRoU

Del jaguar al gato enjaulado: la rendición del falso revolucionario

El supuesto triunfalismo no fue más que la mueca nerviosa de un criminal asustado, condicionado y vigilado. El “jaguar” que prometía rugir contra el imperio salió de la Casa Blanca domesticado, dócil y reducido, como lo que siempre fue: retórica inflada sin poder real.
Viajó anunciando gestas históricas y regresó implorando indulgencias. No fue a exigir justicia, fue a negociar impunidad. No defendió la soberanía, pidió favores: rescatar a su socio extraditado y borrar su nombre de los registros que lo señalan por lo que es.
El espectáculo fue patético.
Sin gritos.
Sin consignas.
Sin valentía.
El séquito de testaferros, aplaudidores y militantes de consigna automática quedó mudo, obediente, alineado. Los que en casa insultan, amenazan y agitan el odio, allá bajaron la cabeza. El antiimperialismo terminó donde empieza el poder real.
Ni revolución, ni dignidad, ni coraje.
Solo silencio cómplice y sumisión calculada.
Así se desmorona el mito: los narcosocialistas que se creen intocables demostraron que su “rebeldía” es puro teatro. Cuando la justicia mira de frente, el jaguar no ruge: se esconde.

JRoU 
Blanco o Negro 
Actualidad sin filtros ni teleprompter.

Tuesday, February 3, 2026

La ética política no es que no exista:.. JRoU

La ética política no es que no exista:
fue expulsada del poder, arrinconada por la ambición y sustituida por el cinismo.
Hoy la política ya no se rige por principios, sino por cálculos.
No se gobierna para servir, sino para permanecer.
No se debate para buscar verdad, sino para imponer relatos.
La ética murió el día en que:
Mentir dejó de tener costo.
La corrupción se volvió excusable si era “por la causa”.
El fracaso se maquilló como éxito.
El Estado pasó de ser árbitro a botín.
En Colombia —y en buena parte de Iberoamérica— la política se degradó a un oficio donde: el poder vale más que la ley,
la ideología justifica el abuso,
y la moral es vista como ingenuidad.
No faltan códigos éticos.
Faltan políticos dispuestos a obedecerlos.
Cuando la ética estorba, se elimina.
Cuando la verdad incomoda, se persigue.
Cuando el pueblo despierta, se le distrae.
Eso no es política:
es decadencia institucional con discurso democrático.
Y una democracia sin ética
no es democracia:
es una fachada con urnas.
JRoU

Declaración radical contra la captura socialista del Estado en Colombia e Iberoamérica. JRoU


Colombia y gran parte de Iberoamérica no atraviesan una crisis coyuntural: viven una degradación estructural del orden democrático, causada por la convergencia de tres males letales:
una derecha cobarde y clientelista,
una democracia permisiva hasta la complicidad, y una izquierda socialista-progresista cuya vocación real no es gobernar, sino dominar.
La izquierda no llegó al poder por superioridad moral ni por eficacia histórica. Llegó sobre los escombros de la credibilidad institucional, aprovechando el hartazgo social generado por décadas de corrupción, impunidad y mediocridad política. Se presentó como redentora, pero actuó como ocupante.
Una vez instalada en el poder, se despoja del disfraz democrático. La democracia deja de ser un valor y se convierte en un obstáculo. El voto ya no es un mandato ciudadano, sino una licencia para capturar el Estado. Desde allí, inicia un proceso sistemático y calculado de descomposición institucional:
— debilita la separación de poderes,
— instrumentaliza la justicia,
— politiza los órganos de control,
— hostiga a la prensa crítica,
— y relativiza la legalidad en nombre de una supuesta “justicia social”.
En Colombia —como en otros países de la región,esta izquierda no combate el crimen: lo reconfigura. Distingue entre delitos “convenientes” e “inconvenientes”. Absuelve al criminal útil, legitima al violento ideologizado y criminaliza al ciudadano que disiente. Así nace el crimen de Estado encubierto, no siempre con armas, pero sí con decretos, omisiones, complicidades y silencios calculados.
La democracia fallida, tolerante con la ilegalidad y la corrupción, abre brechas profundas. La izquierda socialista no las cierra: las explota.
Donde hay pobreza, instala dependencia.
Donde hay desigualdad, siembra resentimiento.
Donde hay frustración, inocula odio.
No construye ciudadanía: fabrica masas ideologizadas.
No promueve pensamiento crítico: impone dogma.
No busca reconciliación: necesita confrontación permanente para sobrevivir políticamente.
Su método es perversamente eficaz:
polariza para paralizar,
divide para debilitar,adoctrina para perpetuarse.
Habla de derechos mientras erosiona deberes.
Invoca al pueblo mientras desprecia al ciudadano libre.
Predica igualdad mientras consolida nuevas élites parasitarias, blindadas por el discurso progresista y financiadas con recursos públicos.
En nombre de causas nobles, justifica prácticas autoritarias.
En nombre de la inclusión, excluye al que piensa distinto.
En nombre de la justicia social, empobrece a la sociedad productiva y normaliza la dependencia estatal como forma de control político.
Esta izquierda no fracasa: cumple su objetivo.
Su objetivo no es el desarrollo, sino el poder.
No es la prosperidad, sino la subordinación.
No es la democracia, sino su vaciamiento.
El drama de Colombia y de Iberoamérica no es solo la izquierda socialista. El drama es una democracia sin defensas, una clase política sin ética, y una ciudadanía cansada, manipulada y fragmentada. Allí prospera el populismo ideológico. Allí se normaliza el abuso. Allí se diluye la verdad.
Liberarnos de este ciclo no será producto de consignas ni de ingenuidad electoral. Requiere carácter político, memoria histórica, instituciones que no se arrodillen y una ciudadanía que entienda que sin ley no hay justicia,que sin ética no hay política, y que sin verdad no hay democracia posible.
Porque cuando el Estado deja de servir al ciudadano y pasa a servir a una ideología, la democracia ya ha sido derrotada, aunque aún se celebren elecciones.

JRoU 
La verdad sin filtros ni teleprompter 

Cómo dice mí amigo Miguel.. JRoU

Dice mí amigo Miguel,Yo no sé por qué Colombia aún no ha sido declarada, ante el mundo, potencia universal en fertilidad.
No por su tierra —cada vez más saqueada—ni por su agua —cada vez más manoseada—,sino porque aquí germina sin control, se reproduce sin freno y se propaga sin castigo
la más miserable de las plagas morales.
Una que no necesita abono ni cultura:
crece en la ignorancia,
se fortalece en la mediocridad,
y alcanza su plenitud en el resentimiento.
Aquí la envidia no es un defecto: es doctrina.
No se oculta: se exhibe.
No avergüenza: se celebra.
No destruye al envidiado: corroe al país entero.
Es la madre legítima de la deslealtad,
la partera de la traición,
la arquitecta de la trampa
y la coartada perfecta del engaño.
Desde ella se justifican las zancadillas,se normaliza el sabotaje,
se premia al mediocre y se persigue al que sobresale.
Letal como veneno lento.
Epidémica como peste social.
Impune como pecado sin ley.
Aquí no se odia al corrupto: se le envidia.
No se combate al criminal: se le admira.
No se eleva al capaz: se le hunde.
Y mientras esa plaga siga mandando,
ninguna reforma servirá,
ningún discurso sanará,
ninguna patria se levantará.
Porque un país dominado por la envidia
no cae de rodillas:
se pudre de pie.

JRoU 

Monday, February 2, 2026

Denuncio una realidad en la que se invirtieron los valores. JRoU

Vivimos en un país donde la verdad fue secuestrada por la política progresista socialista y deformada hasta volverse irreconocible. Donde la mentira dejó de ser vergonzosa y pasó a ser estrategia. Donde el crimen, amparado por el relato oficial, es exaltado como virtud y presentado ante la sociedad como liderazgo.
Denuncio una realidad en la que se invirtieron los valores: el honesto es sospechoso, la autoridad es desacreditada y el criminal es blanqueado moralmente bajo disfraces ideológicos. No fue un error; fue una decisión. Una decisión que convirtió la justicia en discurso, la ley en obstáculo y la verdad en estorbo.
Rechazo la narrativa que justifica el delito, romantiza la violencia y utiliza el dolor social como excusa para legitimar al victimario. Ninguna causa, ningún eslogan, ninguna ideología convierte al crimen en heroicidad ni al delincuente en líder social.
Afirmo que una nación sin verdad no tiene rumbo, y una sociedad que premia al criminal está condenada a repetir su decadencia. Defender la ley no es autoritarismo; es dignidad. Defender la verdad no es radicalismo; es carácter.
Este es mí manifiesto y es un llamado a recuperar el sentido moral de la política, a devolverle nombre a las cosas, y a recordar que la paz no se construye exaltando al criminal, sino protegiendo al ciudadano honesto.
Porque sin verdad no hay justicia.
Sin justicia no hay libertad.
Y sin carácter, no hay nación.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA 

Sunday, February 1, 2026

Temas Dominicales.

La trama de las consultas políticas se ha convertido en una trampa calculada.
No son ejercicios democráticos: son escenarios de supervivencia para protagonistas sin electores, sin liderazgo real, pero con una ambición desbordada. Se creen capos del poder sin haber conquistado al pueblo.
No participan para servir a la nación, sino para negociar cuotas, asegurarse un puesto con el eventual ganador o convertirse en su futuro contrincante con vitrina pagada. Detrás del discurso “participativo”, lo que buscan es reposiciones de votos, financiación estatal y visibilidad artificial.
La ambición y el ego han sepultado la ética política.
El politiquero no piensa en la Patria: la usa.
No cree en principios: los alquila.
No defiende ideales: los negocia.
Para el politiquero que pretende ser político, la Patria no existe.
Existe el cálculo. Existe el negocio. Existe el poder.
Pero no existe Colombia.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA 

Notas Domicales. El costo social será alto, pero el costo de no hacerlo será la disolución definitiva de nuestras naciones.. JRoU

Sodoma y Gomorra 

Febrero de 2026. Colombia e Iberoamérica despiertan en medio de una crisis profunda y deliberada.
No es casualidad. No es coyuntural. Es el resultado de una ofensiva ideológica, económica y cultural que ha puesto a nuestras naciones al borde del colapso moral y social.
La inflación destruye el ingreso de las familias, la inseguridad alimentaria vuelve a ser cotidiana, la energía y los alimentos se encarecen sin control, la deuda pública hipotecó el futuro y la producción nacional fue sacrificada en nombre de agendas globales ajenas a nuestra realidad. Mientras tanto, la corrupción, el narcotráfico y el clientelismo político siguen intactos, protegidos por discursos “progresistas” que prometen justicia social pero solo reparten miseria.
Colombia y buena parte de Iberoamérica no están gobernadas: están administradas para el caos.
Se gobierna desde la narrativa, no desde la realidad. Desde la ideología, no desde la verdad.
A esta crisis material se le superpuso una ingeniería social importada, impuesta desde organismos internacionales, ONG ideologizadas y élites desconectadas del pueblo: una agenda de género radical, feminismo ideologizado, activismo LGTBIQ pro-aborto y abiertamente antifamilia, presentada como derechos humanos, pero que en la práctica destruye la familia, desfigura la educación, erosiona la autoridad moral y rompe el tejido social.
Nos hablan de inclusión mientras excluyen al que piensa distinto.
Nos hablan de diversidad mientras imponen pensamiento único.
Nos hablan de libertad mientras censuran valores, fe, tradición y soberanía.
El resultado es evidente: sociedades fragmentadas, resentidas, dependientes del Estado y vacías de propósito.
Una nueva Sodoma y Gomorra tropicalizada, donde todo se relativiza menos el poder.
Reencauzar a Colombia y a Iberoamérica no será cómodo ni barato.
Será una hazaña histórica que exigirá carácter, sacrificio y una ruptura frontal con la mentira institucionalizada. El costo social será alto, pero el costo de no hacerlo será la disolución definitiva de nuestras naciones.
Porque cuando una sociedad pierde la familia, pierde la patria.
Cuando pierde la verdad, pierde la libertad.
Y cuando renuncia a sus valores, queda lista para ser dominada.

Razonemos
El mundo oscuro que se disfrazó de progresita e induce un socialismo, adoctrina y tergiversa .

+No es pobreza: es empobrecimiento inducido.
+No es progresismo: es ingeniería social.
+No es inclusión: es imposición ideológica.
+La ideología divide lo que la familia une.
+Colombia no está en crisis: está secuestrada.
+Sin valores no hay nación, solo territorio ocupado.
+La soberanía empieza en la conciencia.

JRoU 
La verdad no sé SILENCIA 

Saturday, January 31, 2026

Caímos al abismo social.. JRoU

Caímos al abismo moral y social.
No fue casualidad: fue un proceso inducido, planificado y sostenido desde centros de poder que desprecian la identidad, la soberanía y la historia de las naciones.
La ética y la moral fueron demolidas para imponer una nueva doctrina global: el progresismo socialista woke, una ideología que no construye, sino que deconstruye; no libera, sino que somete; no une, sino que divide.
Con la complicidad de organismos internacionales como las Naciones Unidas, se impuso la Agenda 2030, los pactos de Escazú y una avalancha de marcos “ambientales” y “sociales” que sirven de excusa para debilitar los Estados, anular la voluntad popular y transferir el poder a burócratas sin rostro ni voto.
Se promovieron migraciones descontroladas como herramienta de presión social y electoral. Se instrumentalizó el ambientalismo para frenar el desarrollo. Se empoderó un feminismo radical que no busca igualdad, sino confrontación. Se destruyó la familia —pilar de toda civilización— atacando la maternidad, relativizando la biología, imponiendo la ideología de género y normalizando el aborto como política pública.
El resentimiento fue elevado a virtud.
El odio fue legitimado como discurso.
La confusión fue rebautizada como progreso.
El resultado es una sociedad fragmentada, sin raíces, sin autoridad moral y sin sentido de nación, donde el ciudadano es reemplazado por el “sujeto ideológico” y la libertad cede ante la corrección política.
No es avance. Es regresión.
No es justicia. Es ingeniería social.
No es progreso. Es control.

JRoU 
Blanco o Negro 

Thursday, January 29, 2026

La línea moral.. JRoU

Pregunta:
¿Hasta dónde puede llegar un gobernante en su afán provocador cuando trivializa y sexualiza la figura de Jesús, vulnerando la fe de millones, mientras el silencio de la Iglesia institucional y el aplauso de ciertos medios normalizan la ofensa como si fuera valentía intelectual?
¿Es libertad de expresión blasfemar sobre lo sagrado para millones, o es simple irresponsabilidad ética de quien gobierna, avalada por el silencio cómplice de instituciones y medios que deberían defender el respeto y la convivencia?
¿Quién defiende la dignidad de la fe cuando el poder provoca, la Iglesia calla y los medios aplauden?
¿En qué momento un gobernante cruza la línea moral definitiva cuando convierte la fe de millones en burla, sexualiza lo sagrado y usa la blasfemia como espectáculo político, mientras la Iglesia calla y los grandes medios aplauden la profanación como si fuera progreso?
¿Es esto gobierno o decadencia moral: un poder que ofende deliberadamente a los creyentes, una Iglesia que guarda silencio cobarde y unos medios que celebran la blasfemia por conveniencia ideológica?
¿Quién responde cuando el poder blasfema, la Iglesia se arrodilla en silencio y los medios legitiman la ofensa?
¿No es complicidad moral el silencio de la Iglesia y el aplauso mediático frente a un gobernante que instrumentaliza la blasfemia, degrada lo sagrado y desprecia la fe como arma política?
¿En qué punto una nación entiende que ha caído en la decadencia cuando quien gobierna convierte la blasfemia en discurso, sexualiza lo sagrado para provocar, y usa la fe de millones como carnada ideológica, mientras la Iglesia calla por cálculo y los medios celebran la ofensa como si fuera virtud?
¿No es una forma de corrupción espiritual que el poder profane lo sagrado, que la Iglesia guarde un silencio vergonzante y que los medios aplaudan la burla, construyendo consenso alrededor del irrespeto y la degradación moral?
Cuando el poder blasfema, la Iglesia calla y los medios aplauden, ¿no queda claro que el problema ya no es el gobernante, sino la rendición moral de toda una élite?
Blasfemia desde el poder, silencio desde el altar y aplauso desde los medios: así se institucionaliza la decadencia.
Esto no es una polémica menor ni una provocación anecdótica.
Es un hecho histórico de degradación institucional: cuando el poder utiliza la blasfemia como narrativa, trivializa lo sagrado y convierte la fe de millones en objeto de burla política.
Aquí no falla solo quien gobierna.
Falla la Iglesia cuando calla.
Falla el periodismo cuando aplaude.
Falla la élite cuando normaliza la ofensa.
El silencio ya no es prudencia: es complicidad moral.
El aplauso ya no es opinión: es legitimación de la profanación.
Una nación empieza a perderse no cuando se equivoca, sino cuando renuncia a defender lo esencial.
Y nada es más esencial para un pueblo que el respeto por sus creencias, su dignidad espiritual y sus límites morales.
La historia no juzgará solo al gobernante que blasfemó, sino a las instituciones que callaron y a los medios que celebraron la caída.

JRoU