Sunday, July 5, 2026

La verdad sin filtros: el debate sobre el término "disidencias"... JRoU

La verdad sin filtros: ¿por qué seguimos hablando de "disidencias"?
Las palabras importan. En política, el lenguaje no solo describe la realidad: también puede moldear la forma en que la sociedad la interpreta. Por eso considero que ha llegado el momento de debatir si el término "disidencias" sigue siendo el más adecuado para referirse a los grupos armados que hoy continúan actuando en Colombia.
Desde mi punto de vista, esa denominación transmite la idea de que se trata únicamente de una fracción separada de una organización que desapareció por completo tras el Acuerdo de Paz. Sin embargo, muchos colombianos sostienen que existe una continuidad entre antiguos integrantes de las FARC y algunas de las estructuras armadas ilegales que hoy operan en distintas regiones del país.
El proceso de paz de 2016, qué traicionó el No de un plebiscito,sigue generando posiciones encontradas. Para unos, representó un paso importante hacia la reducción del conflicto armado y permitió la reincorporación de miles de excombatientes a la vida civil. Para otros, no logró impedir que persistieran o surgieran nuevas estructuras ilegales vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y otras economías criminales.
Esa diferencia de interpretaciones no debe impedir un debate abierto. La democracia exige que las políticas públicas y sus resultados puedan ser examinados críticamente. Cuestionar el lenguaje, las decisiones de los gobiernos y las consecuencias de los acuerdos hace parte de ese ejercicio ciudadano.
La campaña "La Verdad Sin Filtros" busca precisamente abrir esa conversación. No para imponer una única visión, sino para invitar a que el país analice con espíritu crítico si las palabras que utilizamos reflejan con precisión la realidad que viven tantas comunidades afectadas por la violencia.
También considero que el proceso de paz impulsado durante el traidor gobierno socialista de Juan Manuel Santos sigue siendo objeto de un profundo debate político. Sus defensores destacan la desmovilización de miles de combatientes y la reducción de algunos indicadores de violencia, mientras que sus críticos señalan que el país continuó enfrentando la expansión de grupos armados ilegales y el fortalecimiento de economías criminales en varias regiones.. Recordemos qué los hermanos Santos formados en las juventudes comunistas JUCO y co- fundadores del criminal psicópata M-19 , tienen un compromiso y testaferrato con Farcomunes y hoy 2da Marauetalia, además de ser borregos del Sorismo.
Colombia necesita menos consignas y más debates fundamentados; menos relatos cerrados y más disposición para contrastar los hechos. Porque solo reconociendo la complejidad de nuestra historia podremos construir un futuro más seguro, más justo y más transparente.


JRoU 

Monday, June 29, 2026

El Patriotismo Comienza Después de las Elecciones. JRoU

Las elecciones representan uno de los momentos más importantes de la democracia, pero no constituyen el final del compromiso ciudadano. Por el contrario, son el punto de partida de una nueva etapa en la que cada colombiano tiene la responsabilidad de contribuir al bienestar de la nación.
El patriotismo no se limita al acto de votar. Se expresa en la disposición de actuar con ética, principios, respeto por los demás y compromiso con el bien común. Es una actitud permanente que se refleja en el cumplimiento de los deberes ciudadanos, el fortalecimiento de la convivencia y la participación responsable en los asuntos públicos.
Quienes apoyaron al gobierno elegido y quienes respaldaron otras propuestas comparten una misma responsabilidad: preservar la tolerancia política y el respeto social. La diversidad de opiniones es una fortaleza de la democracia cuando se expresa mediante el diálogo, la convivencia pacífica y el reconocimiento de la legitimidad de las instituciones.
Asimismo, una ciudadanía comprometida ejerce control social sobre la gestión pública. Ese control debe realizarse dentro del marco de la ley, con argumentos, información y participación, promoviendo la transparencia, la rendición de cuentas y el cumplimiento de los compromisos adquiridos durante la campaña.
Colombia necesita ciudadanos que comprendan que el desarrollo del país no depende únicamente de sus gobernantes. También depende de una sociedad que participe, proponga, vigile y construya soluciones desde el respeto y la responsabilidad.
La elección terminó, pero el patriotismo apenas comienza. Ahora es el momento de trabajar unidos, con espíritu cívico y compromiso democrático, para construir un país más próspero, justo y en paz para las generaciones presentes y futuras.


JRoU 

Sunday, June 28, 2026

Solidaridad ante una institución militar: memoria, responsabilidad y debate democrático.. JRoU

Cómo oficial retirado del ejército nacional de Colombia,mi solidaridad con quienes integran la institución militar y con las familias de quienes entregaron su vida en cumplimiento del deber. Cuando las decisiones políticas limitan o modifican las acciones institucionales, es legítimo debatir si esas medidas tuvieron consecuencias sobre la seguridad nacional. La memoria de quienes sirvieron al país merece respeto, transparencia y un análisis responsable de las decisiones tomadas por sus gobernantes.
La solidaridad con una institución militar debe hacerse presente cuando sus integrantes sienten que decisiones políticas afectan su labor. Muchos consideran que acuerdos o pactos electorales terminaron congelando acciones institucionales que buscaban enfrentar la violencia, con consecuencias que, según esa visión, costaron vidas. Es un debate que exige responsabilidad, memoria y un análisis serio sobre el impacto de las decisiones políticas en la seguridad del país.
Toda nación tiene el deber de honrar a quienes, desde sus Fuerzas Militares, arriesgan su vida para proteger la soberanía, el orden constitucional y la seguridad de sus ciudadanos. Su servicio merece reconocimiento, respeto y un compromiso permanente con la verdad y la memoria.
En Colombia, las políticas de seguridad y las decisiones adoptadas por los distintos gobiernos han sido objeto de un intenso debate público. Hay quienes sostienen que determinados acuerdos o decisiones políticas limitaron la capacidad operativa de las instituciones militares y que ello pudo haber tenido consecuencias en la evolución del conflicto y en la pérdida de vidas. Otros defienden que esas decisiones respondían a estrategias para buscar la paz o reducir la violencia.
Precisamente por tratarse de un tema de enorme trascendencia, es fundamental que estas discusiones se den con transparencia, basadas en hechos verificables y con respeto por las diferentes posiciones. Analizar el impacto de las decisiones políticas sobre la seguridad nacional no debe ser motivo de censura, sino parte del ejercicio democrático.
La solidaridad con la institución militar también significa respaldar a quienes han servido con honor, acompañar a las familias de quienes perdieron a sus seres queridos y exigir que las decisiones del Estado sean evaluadas con responsabilidad. La memoria de quienes entregaron su vida al servicio de Colombia merece ser preservada con dignidad, sin convertir su sacrificio en un instrumento de división.
Fortalecer las instituciones, promover la rendición de cuentas y aprender de las experiencias del pasado son pasos esenciales para construir un país más seguro, donde las diferencias políticas puedan debatirse dentro del marco democrático y con respeto por el Estado de derecho.

JRoU 


Saturday, June 27, 2026

Una propuesta para el desarrollo de Latinoamérica en una estructura democrática y capitalista. JRoU


América Latina posee enormes riquezas naturales, una población joven y emprendedora y un gran potencial para convertirse en una de las regiones más dinámicas del mundo. Sin embargo, también enfrenta desafíos persistentes como la desigualdad, la corrupción, la inseguridad, la baja productividad y la fragilidad institucional.
Una posible respuesta a estos retos es fortalecer un modelo basado en la democracia constitucional y una economía de mercado, acompañado de instituciones sólidas y políticas públicas orientadas al bienestar de la población.
La democracia no debe limitarse a la celebración periódica de elecciones. También requiere separación de poderes, respeto por la Constitución, libertad de expresión, independencia judicial y mecanismos eficaces de control y rendición de cuentas. Cuando las instituciones funcionan con transparencia, aumenta la confianza ciudadana y se crea un entorno más favorable para el desarrollo.
En el ámbito económico, un sistema de mercado puede incentivar la inversión, el emprendimiento y la innovación. Para que esos beneficios lleguen a más personas, es importante garantizar reglas claras, estabilidad macroeconómica, protección de la propiedad, apoyo a las pequeñas y medianas empresas y una administración pública eficiente.
El crecimiento económico, por sí solo, no resuelve todos los problemas. Debe ir acompañado de inversiones sostenidas en educación, salud, infraestructura y formación para el trabajo. Estas políticas amplían las oportunidades, fortalecen el capital humano y contribuyen a reducir la pobreza y la desigualdad.
La corrupción representa uno de los principales obstáculos para el desarrollo. Combatirla exige instituciones independientes, transparencia en la gestión pública y una cultura de legalidad que fortalezca la confianza entre ciudadanos, empresas y Estado.
Finalmente, la integración regional puede ser un motor de crecimiento. Una mayor cooperación en comercio, infraestructura, innovación, seguridad y educación permitiría a los países latinoamericanos aprovechar mejor sus capacidades y afrontar desafíos comunes.
El desarrollo de América Latina no depende de una única fórmula, sino de la capacidad de construir consensos, fortalecer la democracia, promover el crecimiento económico y asegurar que los beneficios del progreso lleguen a toda la sociedad. Una región con instituciones sólidas, una economía dinámica y oportunidades para sus ciudadanos estará en mejores condiciones para afrontar los retos del siglo XXI y construir un futuro de mayor prosperidad.

JRoU 

Saturday, June 13, 2026

Colombia: un país herido por la corrupción, el nepotismo y la hipocresía política. JRoU


Colombia atraviesa uno de los momentos de mayor desconfianza ciudadana hacia sus instituciones y dirigentes. Durante décadas, distintos sectores políticos han prometido transparencia, justicia social, desarrollo económico y lucha contra la corrupción. Sin embargo, la realidad ha demostrado que los discursos, muchas veces, han estado muy lejos de las acciones.
La corrupción continúa siendo uno de los principales obstáculos para el progreso nacional. Recursos destinados a la educación, la salud, la infraestructura y la seguridad han terminado en manos de redes clientelistas que priorizan intereses particulares sobre las necesidades de los ciudadanos. El resultado es una sociedad que observa con frustración cómo los escándalos se repiten mientras las soluciones estructurales siguen pendientes.
A ello se suma el nepotismo, una práctica que contradice los principios del mérito y la igualdad de oportunidades. Cuando los cargos públicos son utilizados para favorecer familiares, amigos o aliados políticos, se debilita la confianza en las instituciones y se envía un mensaje perjudicial a las nuevas generaciones: que las conexiones importan más que la capacidad y el esfuerzo.
La impunidad agrava aún más este panorama. La percepción de que algunos actores políticos o económicos reciben un trato privilegiado frente a la ley genera indignación y alimenta el desencanto ciudadano. Una democracia sólida requiere que las normas se apliquen con independencia y sin distinciones ideológicas, económicas o partidistas.
La crítica a estos fenómenos no debe dirigirse exclusivamente a una corriente política determinada. La corrupción, el clientelismo y el abuso del poder han afectado a gobiernos y movimientos de distintas tendencias a lo largo de la historia nacional. Por ello, el verdadero desafío consiste en fortalecer las instituciones, promover la transparencia y exigir coherencia entre el discurso y la conducta de quienes aspiran a ejercer el poder.
Colombia necesita recuperar la confianza en la política como herramienta de transformación social. Para lograrlo, es indispensable que los ciudadanos exijan rendición de cuentas, que los partidos políticos seleccionen a sus líderes con criterios éticos y que la justicia actúe con independencia y eficacia.
El futuro del país no depende de consignas ideológicas ni de promesas grandilocuentes. Depende de la capacidad colectiva para defender la honestidad, el mérito, la responsabilidad pública y el respeto por la ley. Solo así Colombia podrá superar las heridas causadas por la corrupción, el nepotismo y la hipocresía política, y avanzar hacia una democracia más fuerte y una sociedad más justa.



JRoU 
"Colombia es un país herido por la hipocresía de sectores políticos que, mientras predican justicia y transparencia, han tolerado la corrupción, el nepotismo y la impunidad. La pérdida de principios éticos en la vida pública ha debilitado la confianza ciudadana y profundizado las divisiones, alejando a la nación de los ideales de responsabilidad, mérito y respeto por las instituciones."   JRoU 

Friday, June 12, 2026

Llamemos las cosas por su nombre. Una democracia sólida debe partir del reconocimiento de la realidad y no de eufemismos políticos. JRoU

Llamemos las cosas por su nombre
Una democracia sólida debe partir del reconocimiento de la realidad y no de eufemismos políticos. Los hechos, las conductas y las actividades deben ser definidos por lo que son y por las consecuencias que generan sobre la sociedad. Cuando una organización recurre al secuestro, la extorsión, el asesinato, el reclutamiento forzado o los atentados contra la población civil, sus acciones deben ser analizadas y juzgadas conforme a la ley y a los hechos comprobados.
El debate público puede tener distintas interpretaciones sobre las causas, motivaciones o evolución de los grupos armados ilegales. Sin embargo, las víctimas merecen que la verdad no sea relativizada ni acomodada a intereses ideológicos. La claridad conceptual es fundamental para comprender la magnitud de los desafíos que enfrenta Colombia y para construir soluciones eficaces dentro del Estado de Derecho.
Nombrar correctamente los problemas no los resuelve por sí solo, pero sí constituye el primer paso para enfrentarlos con responsabilidad, transparencia y respeto por la verdad.

Algunos sectores sostienen que grupos como el ELN o las disidencias de las FARC han perdido gran parte de su carácter ideológico original y hoy obtienen la mayor parte de sus recursos de economías ilícitas como el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y el secuestro. Desde esa visión, serían organizaciones criminales con motivaciones principalmente económicas.
Otros analistas señalan que, aunque estos grupos participan ampliamente en actividades criminales, siguen manteniendo discursos, estructuras y objetivos políticos, por lo que continúan siendo considerados guerrillas insurgentes además de organizaciones involucradas en el narcotráfico.
La controversia surge porque la forma de definir a estos actores puede influir en las políticas de seguridad, negociación y justicia. Quienes critican al gobierno consideran que minimizar el componente terrorista o insurgente puede conducir a una lectura equivocada del conflicto. Quienes apoyan esa interpretación argumentan que reconocer la dimensión criminal permite enfocar mejor la lucha contra sus fuentes de financiación.
Como artículo de opinión, podría expresarse así:
¿Guerrillas insurgentes o cárteles criminales?
El debate sobre la naturaleza de los grupos armados ilegales en Colombia no es un asunto semántico, sino una discusión que define la política de seguridad nacional. Para muchos colombianos resulta preocupante que se diluya el carácter terrorista de organizaciones responsables de secuestros, atentados, extorsiones y asesinatos. Aunque estas estructuras han encontrado en el narcotráfico su principal fuente de financiación, ello no borra décadas de violencia contra la población civil ni su capacidad de desafiar al Estado.
La sociedad tiene derecho a exigir claridad conceptual y rigor institucional. Nombrar adecuadamente las amenazas es el primer paso para enfrentarlas eficazmente y para garantizar verdad, justicia y reparación a las víctimas del conflicto armado colombiano.


JRoU 

Monday, June 8, 2026

El socialismo progresista y el festín del nepotismo. jRoU

Colombia e Iberoamérica: la revolución que terminó en rosca
El socialismo progresista en Colombia y buena parte de Iberoamérica prometió desmontar privilegios. Juró acabar con las castas. Señaló con el dedo a las élites tradicionales. Pero cuando llegó al poder, no destruyó el sistema: lo ocupó.
No erradicó el nepotismo.
Lo perfeccionó.
Hoy el Estado no es un instrumento de servicio público: es un botín ideológico. Ministerios convertidos en trincheras partidistas. Embajadas asignadas por afinidad. Contratos repartidos entre amigos. Cargos estratégicos ocupados por activistas sin experiencia pero con fidelidad comprobada. La consigna es clara: primero los nuestros.
En Colombia, el discurso de la igualdad convive con una práctica descarada de favoritismo. Se habla de justicia social mientras se consolidan círculos cerrados de poder. Se denuncia la “corrupción histórica”, pero se institucionaliza una nueva forma de clientelismo con estética progresista y narrativa moral.
En Iberoamérica el patrón es idéntico:
Gobiernos que llegaron con pancartas anticorrupción y terminaron blindando a su propio entorno. Cambiaron los apellidos, pero no la lógica. Cambiaron el relato, pero no el reparto.
Este nepotismo progresista tiene algo más grave que el tradicional: se disfraza de virtud.
No se presenta como privilegio, sino como “confianza política”.
No se reconoce como amiguismo, sino como “coherencia ideológica”.
No se asume como captura del Estado, sino como “transformación histórica”.
Y mientras tanto:
La meritocracia se vuelve sospechosa.
La crítica se etiqueta como “enemiga del cambio”.
El disenso se convierte en traición.
El resultado es un Estado más débil, más costoso y menos competente. Porque cuando el criterio para gobernar no es la capacidad sino la lealtad, la mediocridad se vuelve política pública.
Colombia enfrenta hoy ese dilema: ¿Estado para todos o Estado para la rosca?
Iberoamérica ya conoce la respuesta cuando la ideología se convierte en blindaje y el poder en patrimonio.
La verdadera revolución no fue contra la élite.
Fue el reemplazo de una élite por otra, más moralista en el discurso y más cerrada en la práctica.
Y mientras el ciudadano paga impuestos, soporta inseguridad y enfrenta servicios deteriorados, observa cómo la “transformación” terminó siendo lo de siempre:
el poder como herencia, la lealtad como moneda y el Estado como premio.
Y cierro con una sentencia histórica demoledora:
Y la historia, implacable, terminará escribiendo lo que hoy muchos prefieren callar: que no fue una revolución moral ni una transformación social, sino la captura del Estado bajo nuevas consignas y viejas prácticas.
Porque cuando la igualdad se usa como excusa para repartir poder entre leales, cuando la justicia se invoca para blindar a los propios y cuando el discurso sustituye al mérito, la democracia deja de ser república y se convierte en facción.
Los pueblos pueden tolerar errores.
Pueden soportar crisis.
Pero tarde o temprano se rebelan contra el engaño.
Y cuando ese momento llegue, quedará claro que no cayó un proyecto político:
cayó la máscara.

JRoU 

Surgió Abelardo ESTAMOS con Abelardo 

Sunday, June 7, 2026

¿El uso de la desinformación por el progresimo socialista en la política sin ÉTICA.. jRoU


La democracia se fortalece cuando los ciudadanos pueden tomar decisiones informadas a partir de hechos, argumentos y debates abiertos. Sin embargo, en muchos escenarios políticos contemporáneos, el intercambio de ideas ha sido reemplazado por campañas de desinformación, ataques personales y narrativas que buscan influir emocionalmente en la opinión pública.
Diversos analistas han comparado estas prácticas con técnicas de propaganda históricamente estudiadas, entre ellas la repetición constante de mensajes, la simplificación excesiva de problemas complejos y la construcción de relatos que dividen a la sociedad entre supuestos "buenos" y "malos". Estas estrategias pueden aparecer en movimientos de distintas corrientes ideológicas y no son exclusivas de un sector político determinado.
Algunos críticos sostienen que ciertos sectores del progresismo socialista han recurrido a estas dinámicas cuando privilegian el impacto mediático sobre el análisis riguroso de los hechos. Según esta visión, la difusión de acusaciones sin pruebas suficientes, la estigmatización de quienes piensan diferente y la manipulación del lenguaje terminan deteriorando la calidad del debate democrático.
No obstante, también es importante reconocer que la desinformación y la propaganda pueden surgir desde cualquier posición política. Por ello, la responsabilidad ciudadana consiste en verificar la información, contrastar fuentes y exigir argumentos sustentados en evidencia, independientemente de quién los emita.
Una sociedad libre no puede construir su futuro sobre rumores, calumnias o relatos diseñados para generar miedo y confrontación. El verdadero progreso democrático requiere respeto por la verdad, transparencia en el debate público y disposición a confrontar las ideas con hechos verificables.
En tiempos de polarización, la mejor defensa de la democracia sigue siendo una ciudadanía crítica, informada y comprometida con la búsqueda de la verdad.

Estos principios suelen presentarse de la siguiente manera:
Principio de simplificación y enemigo único: reducir los problemas a una sola causa y señalar un adversario principal.
Principio del método de contagio: agrupar a los adversarios en una misma categoría negativa.
Principio de transposición: atribuir al adversario los propios errores o defectos.
Principio de exageración y desfiguración: magnificar errores o hechos aislados del oponente.
Principio de vulgarización: adaptar los mensajes al nivel más amplio posible de comprensión.
Principio de orquestación: repetir constantemente unas pocas ideas clave.
Principio de renovación: generar continuamente nuevas informaciones o acusaciones para mantener la atención.
Principio de verosimilitud: construir relatos mezclando hechos reales con interpretaciones o rumores.
Principio de silenciación: minimizar o ignorar información que contradiga la narrativa propia.
Principio de transfusión: aprovechar creencias, prejuicios o sentimientos ya existentes en la población.
Principio de unanimidad: hacer creer que una opinión es compartida por la mayoría.
Principio de creación de consenso: reforzar la percepción de que existe un acuerdo generalizado en torno a una idea.
Desde una perspectiva histórica, estos principios describen técnicas de propaganda y manipulación de la opinión pública que usa el progresimo socialista y rompe así la línea ÉTICA 


jRoU
"El uso sistemático de desinformación, ataques personales y afirmaciones sin sustento en el debate público recuerda las estrategias de propaganda atribuidas a Joseph Goebbels, basadas en la repetición de mensajes para influir en la opinión pública. Desde esta perspectiva, algunos críticos consideran que ciertos sectores del progresismo socialista recurren a estas prácticas cuando privilegian la narrativa política sobre la discusión de hechos verificables."

Saturday, June 6, 2026

Hablan dé vida, abrazando genocidas. La división de una nación y la política del resentimiento. JRoU

La división de una nación y la política del resentimiento

En toda democracia, las diferencias ideológicas son naturales y necesarias. Sin embargo, cuando la discusión pública deja de centrarse en las ideas y se transforma en una confrontación permanente entre ciudadanos, el resultado suele ser una sociedad más fragmentada y menos capaz de encontrar soluciones a sus problemas.
En Colombia, muchos observan con preocupación cómo el debate político se ha cargado de emociones intensas, acusaciones mutuas y discursos que profundizan las divisiones. Para algunos sectores, detrás de ciertas propuestas progresistas existe una visión política que, lejos de promover la reconciliación nacional, alimenta el resentimiento social y presenta a los colombianos como integrantes de grupos enfrentados e irreconciliables.
Esta percepción se fortalece cuando líderes o movimientos políticos utilizan un lenguaje que divide a la sociedad entre "buenos y malos", "opresores y oprimidos", o cuando parecen justificar conductas antidemocráticas según quién las cometa. La defensa de los derechos humanos y de la vida debe ser un principio universal, aplicado con la misma firmeza frente a cualquier forma de violencia, sin importar el sector político del que provenga.
Resulta legítimo cuestionar las contradicciones que puedan existir entre los discursos y las acciones de los dirigentes públicos. Hablar de paz, justicia o protección de la vida exige coherencia y una condena clara de quienes recurren a la violencia o vulneran los derechos fundamentales. La credibilidad de cualquier proyecto político depende, en gran medida, de esa coherencia.
No obstante, la responsabilidad de construir un mejor país no recae únicamente en los líderes. También corresponde a los ciudadanos exigir debates de altura, propuestas concretas y respeto por las instituciones democráticas. La política no debería convertirse en una competencia para despertar odios, sino en un espacio para resolver diferencias mediante argumentos y consensos.
Colombia enfrenta desafíos económicos, sociales y de seguridad que requieren unidad de propósito y liderazgo responsable. El futuro del país no se construirá sobre la base del resentimiento ni de la confrontación permanente, sino mediante el fortalecimiento de la democracia, el respeto por la ley y la capacidad de los colombianos para debatir con firmeza, pero sin perder de vista aquello que los une como nación.

JRoU 


Friday, June 5, 2026

El País que Queremos ConstruirEntre la Polarización y la Esperanza. Democracia, Equidad y Estado de Derecho.. JRoU

Democracia, progreso social y futuro para Colombia
La democracia y el progreso social buscan garantizar la dignidad humana, los derechos fundamentales y la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos. La democracia protege la participación ciudadana, las libertades y el respeto por las instituciones; el progreso social procura reducir la pobreza, ampliar las oportunidades y construir una sociedad más justa.
Queremos justicia social y equidad, para reducir las brechas de desigualdad y promover oportunidades para todos.
Queremos bienestar y desarrollo humano, garantizando el acceso a servicios esenciales como la salud, la educación y la vivienda.
Queremos participación y libertad, para que cada ciudadano pueda expresar sus ideas, ejercer su derecho al voto y decidir el rumbo del país sin presiones ni temores.
Queremos instituciones transparentes, que rindan cuentas, combatan la corrupción y actúen siempre en defensa del interés general.
Queremos un verdadero Estado de derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley y las normas se apliquen sin privilegios ni discriminaciones.
Si estos son los principios que anhelamos como nación, debemos preguntarnos por qué la polarización y los discursos de confrontación siguen ocupando el centro del debate público. Colombia necesita más propuestas, más argumentos y más unidad para enfrentar sus desafíos.
Desde esta visión, quienes apoyan a Abelardo de la Espriella consideran que su proyecto representa una alternativa para encauzar al país hacia la seguridad, el fortalecimiento institucional y el desarrollo.
Colombia necesita menos división y más compromiso con la democracia, la libertad y el progreso de todos.

JRoU 

Democracia, progreso social y futuro para Colombia
La democracia y el progreso social buscan garantizar la dignidad humana, los derechos fundamentales y la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos. La democracia protege la participación ciudadana, las libertades y el respeto por las instituciones; el progreso social procura reducir la pobreza, ampliar las oportunidades y construir una sociedad más justa.
Queremos justicia social y equidad, para reducir las brechas de desigualdad y promover oportunidades para todos.
Queremos bienestar y desarrollo humano, garantizando el acceso a servicios esenciales como la salud, la educación y la vivienda.
Queremos participación y libertad, para que cada ciudadano pueda expresar sus ideas, ejercer su derecho al voto y decidir el rumbo del país sin presiones ni temores.
Queremos instituciones transparentes, que rindan cuentas, combatan la corrupción y actúen siempre en defensa del interés general.
Queremos un verdadero Estado de derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley y las normas se apliquen sin privilegios ni discriminaciones.
Si estos son los principios que anhelamos como nación, debemos preguntarnos por qué la polarización y los discursos de confrontación siguen ocupando el centro del debate público. Colombia necesita más propuestas, más argumentos y más unidad para enfrentar sus desafíos.
Desde esta visión, quienes apoyan a Abelardo de la Espriella consideran que su proyecto representa una alternativa para encauzar al país hacia la seguridad, el fortalecimiento institucional y el desarrollo.
Colombia necesita menos división y más compromiso con la democracia, la libertad y el progreso de todos.

Surgió Abelardo ESTAMOS con Abelardo 

Wednesday, June 3, 2026

Nace una nueva derecha: Defensores de la Patria.. JRoU

Nace una nueva derecha: Defensores de la Patria
Colombia necesita un nuevo rumbo. Por ello surge Defensores de la Patria, un movimiento de nueva derecha comprometido con la defensa de los valores democráticos, el fortalecimiento de las instituciones y la recuperación del orden, la seguridad y las oportunidades para todos los colombianos.
Defensores de la Patria se fundamenta en principios sociales y morales, promoviendo la responsabilidad individual, el respeto por la ley, la libertad económica y la unidad nacional como pilares para construir un mejor futuro.
Más que una propuesta política, es una invitación a quienes creen que Colombia puede recuperar el camino del progreso, la dignidad y la confianza en sus instituciones.
Defensores de la Patria: el cambio que necesita Colombia para rencauzar su futuro.

JRoU 
Surgió Abelardo ESTAMOS con Abelardo 


Tuesday, June 2, 2026

¿Quién está con quién? Las alianzas que definirán la batalla presidencial en Colombia.. JRoU

¿Quién está con quién? ¿Y quiénes se unen a quién? Esa es la verdadera batalla política.
En Colombia, la contienda presidencial ha entrado en una fase decisiva, donde las alianzas, los respaldos y las coincidencias programáticas comienzan a definir el rumbo de la campaña. La polarización marca el escenario y obliga a los distintos sectores a tomar posición.
Más allá de los nombres y las estrategias electorales, el debate se centra en dos visiones de país que buscan convencer al electorado. Para unos, la discusión gira en torno a la coherencia política y la defensa de sus principios;, y  la necesidad de un cambio profundo frente a las inconformidades acumuladas durante éstos últimos cuatro años.
"Coherencia vs. resentimiento: una elección que marcará el rumbo de Colombia."
La batalla política no es solo entre candidatos; es entre la coherencia de las propuestas y la fuerza del resentimiento como motor electoral.
La decisión final estará en manos de los ciudadanos, quienes deberán evaluar propuestas, trayectorias y capacidad de gobierno para definir el futuro de Colombia.

JRoU 

Monday, June 1, 2026

Quién Ganó? JRoU

¿Quién ganó?

El odio y el resentimiento salieron a relucir en medio del fuego cruzado de una campaña cada vez más polarizada.
Los discursos de quienes obtuvieron el paso a la segunda vuelta dejaron más dudas que certezas. Preocupa que esta contienda se convierta en una confrontación de plaza pública y no en un debate de ideas, propuestas y argumentos, como la mayoría de los colombianos desea escuchar.
Los candidatos deben rodearse de inteligencia, información y prudencia para construir un mensaje sobrio y razonable, capaz de sumar apoyos sin perder la confianza de quienes ya los respaldan. Colombia necesita liderazgos que inspiren esperanza, que transmitan seguridad y que presenten una visión de prosperidad para todos los ciudadanos.
Se aproximan días difíciles y una campaña intensa. Será fundamental que el debate democrático se desarrolle dentro del respeto a las instituciones, las diferencias políticas y la convivencia ciudadana. Más allá de las preferencias electorales de cada colombiano, el país necesita propuestas serias que permitan enfrentar los desafíos de seguridad, desarrollo económico y generación de oportunidades para todos.
La democracia se fortalece cuando las ideas compiten con argumentos y los ciudadanos pueden decidir libremente el rumbo que consideran mejor para Colombia.

JRoU 
Surgió Abelardo ESTAMOS con Abelardo.

Saturday, May 30, 2026

Entré la Vergüenza y él Orgullo patriota.. JRoU

Entre la vergüenza y el orgullo
Qué vergüenza que un país tenga que debatirse entre la continuidad de políticas que muchos consideran fallidas y la posibilidad de fortalecer la justicia, la institucionalidad y el Estado de Derecho.
Qué vergüenza respaldar la corrupción, el nepotismo o la incompetencia, esperando como resultado una nación más digna, próspera y soberana.
Qué orgullo, en cambio, apoyar a quien se considera un patriota, alguien que cree en Colombia, en sus ciudadanos, en sus instituciones y en su capacidad para construir un mejor futuro.
Colombia merece decisiones responsables, participación democrática y compromiso con el bienestar de todos. 🇨🇴


JRoU 

Friday, May 29, 2026

Colombia 2026:desconfianza,poder y elecciones decisivas¿Quién garantiza la transparencia electoral en Colombia? JRoU

Hay muchas personas (Yo soy una de ellas),en Colombia que sienten desconfianza frente al sistema electoral y preocupación por la polarización política. Sin embargo, es importante diferenciar entre opiniones, sospechas y hechos comprobados. Afirmar que existe un fraude coordinado por gobiernos extranjeros o estructuras criminales requiere pruebas verificables y fuentes confiables.
Y me expreso con una postura más crítica, más sólida y persuasiva, pero en un tono analítico y enfocado en la transparencia que debe tener la institucional.
La confianza en el sistema electoral colombiano atraviesa un momento delicado. Las declaraciones cruzadas sobre fraude, la polarización política y las dudas sobre la custodia y auditoría tecnológica del proceso generan preocupación en muchos ciudadanos.
Más allá de ideologías, Colombia necesita garantías plenas de transparencia, veeduría independiente, auditorías técnicas al software electoral y vigilancia nacional e internacional para asegurar que la voluntad popular sea respetada.
La democracia se fortalece con instituciones confiables, participación ciudadana y control riguroso del proceso electoral.
El ruido de fraude electoral lo creo el gobierno que fué el electo con fraude, entonces dónde queda la confianza al sistema electoral y los organismos de control?
ESTAMOS igual qué el banco que nombra gerente al ladrón que se robó el banco porque ya sabe cómo robarselo.


JRoU 

Thursday, May 28, 2026

¿Queremos Perder la Democracia?Ante la Amenaza del Autoritarismo. Fraude o Prisión grita el Criminal.. JRoU

¿Queremos perder la democracia?
El oxígeno del socialismo moderno, camuflado bajo discursos progresistas, agendas globalistas y estrategias de polarización, ha encontrado terreno féril en el resentimiento social, el odio de clases y la división permanente entre ciudadanos. La historia demuestra que muchos gobiernos que prometieron igualdad terminaron atrapados en corrupción, enriquecimiento ilícito y concentración del poder, mientras los pueblos quedaron sumidos en crisis institucionales y económicas.
Hoy, varios países observan cómo modelos ideológicos extremos se derrumban bajo el peso de sus propios escándalos, mientras algunos gobernantes aún se creen intocables ante la justicia. Colombia no puede repetir ese camino.
Tenemos una oportunidad democrática histórica: elegir un liderazgo con visión empresarial, patriotismo, autoridad institucional y capacidad para recuperar el rumbo del país. Un gobierno que fortalezca la seguridad, reactive la economía y restablezca la confianza en las instituciones.
La preocupación crece cuando sectores del Estado parecen sometidos a intereses políticos o criminales. Cuando las instituciones pierden independencia y el crimen organizado gana influencia, la democracia comienza a debilitarse desde adentro. Por eso, el papel de las Fuerzas Armadas y de Policía es fundamental. La nación necesita instituciones firmes, transparentes y comprometidas exclusivamente con la Constitución y la defensa de los ciudadanos.
La democracia no es perfecta, pero sigue siendo el sistema que garantiza libertades, derechos humanos y la posibilidad de exigir cuentas a quienes gobiernan. En democracia, cada ciudadano tiene voz, voto y la capacidad de decidir el futuro de su nación.
La pregunta es simple y contundente:
¿Estamos dispuestos a perderla por indiferencia, polarización y manipulación ideológica, o defenderemos el derecho de Colombia a seguir siendo una nación libre y democrática?


JRoU 
Surgió Abelardo ESTAMOS con Abelardo 

Wednesday, May 27, 2026

“El Temor de los Corruptos Ante la Justicia”. JRoU

Solo quien carga el peso de sus actos teme enfrentar la justicia.
Cuando un mandatario anticipa persecuciones futuras y se victimiza ante sus seguidores, no demuestra fortaleza política, sino temor a rendir cuentas.
Los pueblos despiertan cuando comprenden que ningún poder puede sostenerse eternamente sobre la corrupción, el abuso institucional o el engaño ideológico.
La democracia exige responsabilidad, transparencia y respeto por las instituciones, no discursos destinados a dividir o manipular emociones.
Tarde o temprano, toda estructura construida sobre el desfalco, la impunidad y la mentira termina cayendo por el propio peso de sus actos.
Y cuando la justicia actúa con firmeza e independencia, incluso los más poderosos descubren que ningún cargo está por encima de la ley.


JRoU 
Caerá como coco podrido con sus secuaces testaferros.

Tuesday, May 26, 2026

Colombia Despierta: Patriotismo, Justicia y el Rugido de una Nación.. JRoU

No están con el candidato equivocado; muchos han sido inducidos al populismo antes que al patriotismo.
Colombia ha perdido el horizonte entre discursos que ocultaron las verdades de un gobierno donde el crimen gobernó con impunidad, mientras cortinas de humo desviaban la atención de la corrupción y la criminalidad.
Los pactos electorales siempre terminan cobrándose, y es la nación quien paga el precio de esos acuerdos políticos.
Pero hoy surge nuevamente el patriotismo. Sin temor, millones de colombianos reaccionan con pasión nacional, decididos a reencauzar el país hacia una nación con justicia sólida, principios y valores, ética institucional y social, educación de calidad y una salud digna para todos.
Es el despertar de una ciudadanía que exige orden, autoridad legítima y respeto por las instituciones. Una Colombia que no se resigna al caos ni a la decadencia.
El programa de gobierno de Abelardo De La Espriella plantea, para muchos ciudadanos, una visión de recuperación nacional basada en seguridad, desarrollo, democracia y fortalecimiento del Estado.
Ruge la fuerza de una patria que se negó a ser destruida, incluso después de años de saqueo político, división ideológica y debilitamiento institucional.
Colombia despierta con la convicción de defender su libertad, su soberanía y su futuro.


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Surgió Abelardo ESTAMOS con Abelardo.

Monday, May 25, 2026

CONGRUENCIA Y VALORES: EL CAMINO PARA RECUPERAR A COLOMBIA.. JRoU

CONGRUENCIA, VALORES Y EL FUTURO DE COLOMBIA
Colombia atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia reciente. Más allá de las ideologías, de los partidos políticos o de las disputas electorales, existe una realidad que muchos ciudadanos perciben con preocupación: la pérdida progresiva de principios y valores que durante décadas sostuvieron el tejido social de nuestra nación.
Debe primar la congruencia entre lo que creemos, lo que defendemos y lo que deseamos para nuestro país. No puede construirse una sociedad fuerte sobre discursos vacíos, relativismo moral o intereses políticos alejados de las verdaderas necesidades del pueblo. Una nación prospera cuando sus ciudadanos tienen identidad, principios y sentido de responsabilidad colectiva.
Durante generaciones, los valores cristianos aportaron fundamentos esenciales para la convivencia: el respeto por la familia, la honestidad, la solidaridad, la disciplina, el amor al prójimo y la defensa de la vida. Estos principios no solo pertenecen a la fe; también representan pilares éticos que ayudaron a formar hogares, comunidades y ciudadanos comprometidos con el bienestar común.
Hoy, muchos colombianos sienten que esos valores han sido desplazados por corrientes culturales que priorizan el individualismo, la confrontación y la pérdida del sentido de autoridad moral. La crisis no solo es económica o política; también es espiritual, educativa y social. Cuando se debilita la formación en valores dentro del hogar, las escuelas y las instituciones, las consecuencias terminan reflejándose en la violencia, la corrupción, la intolerancia y la desintegración social.
Colombia necesita recuperar el rumbo. No se trata de imponer creencias, sino de rescatar principios que fortalezcan la convivencia y permitan reconstruir el respeto por la familia, la educación, las instituciones y la patria. Una sociedad sin valores claros queda vulnerable frente al caos, la manipulación y la pérdida de identidad nacional.
El patriotismo verdadero no nace del odio ni de la división, sino del compromiso de trabajar por un país con oportunidades, orden, justicia y valores sólidos. El futuro de Colombia dependerá de la capacidad de sus ciudadanos para defender con valentía aquello que consideran correcto y actuar con coherencia frente a las nuevas generaciones.
Porque una nación que pierde sus principios termina perdiendo también su destino.

JRoU 
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Sunday, May 24, 2026

un Domingo de Opinión..Colombia ante la última decisión,Queremos Democracia o modelo socialista,: el futuro de Colombia se definel,entre institucionalidad y populismo. JRoU

¿Qué quiere realmente Colombia?
Supongamos que el llamado proyecto “narco-socialista” conserve los 11.281.013 votos obtenidos por el actual gobierno en la pasada elección presidencial, y que una derecha fragmentada, junto a un sector tibio del centro político, considere propios los 10.580.412 votos alcanzados por Rodolfo Hernández.
La verdadera pregunta sigue sin responderse.
En un país con más de 39 millones de electores habilitados para votar, donde además millones de ciudadanos históricamente abstencionistas podrían llegar a las urnas en 2026, el escenario político aún está lejos de definirse.
La presión de estructuras criminales e insurgentes en varias regiones es evidente. Sin embargo, eso no garantiza automáticamente la permanencia del respaldo popular a un gobierno cuestionado por amplios sectores debido al deterioro institucional, el aumento de la inseguridad y la percepción de impunidad.
Hoy Colombia vive una campaña marcada más por discursos emocionales y confrontaciones ideológicas que por debates serios sobre programas de gobierno, economía, seguridad, justicia, empleo y futuro nacional.
Sin debates reales entre aspirantes presidenciales, ninguna encuesta puede reflejar con precisión lo que verdaderamente piensa el país.
La encuesta que nunca se ha hecho es la más importante:
¿Qué quiere Colombia?
¿Una democracia fortalecida con instituciones sólidas y una justicia robusta?
¿O un modelo ideológico inspirado en sistemas que han fracasado económica y socialmente en América Latina?
¿Quiere Colombia un liderazgo con carácter, autoridad y visión para recuperar la seguridad, la confianza institucional y el crecimiento económico?
¿O continuará atrapada entre alianzas políticas tradicionales, polarización permanente y proyectos de poder sustentados en el populismo?
El verdadero voto no está únicamente en las maquinarias políticas ni en las redes sociales.
Está en millones de colombianos silenciosos que aún esperan un liderazgo capaz de unir autoridad, libertad, desarrollo y nación.

JRoU