Ser una buena persona no consiste simplemente en obtener buenas calificaciones, obedecer normas o aprender determinados contenidos. Tampoco significa carecer de errores o conflictos. Ser una buena persona es un proceso de construcción permanente en el que intervienen la familia, la escuela, el entorno social y, sobre todo, las propias decisiones del individuo.
Durante la vida escolar se construyen buena parte de los hábitos, valores y criterios que acompañarán al ser humano en su vida adulta. Allí se aprende a respetar al otro, a reconocer límites, a asumir responsabilidades, a cumplir compromisos, a enfrentar las consecuencias de los propios actos y a comprender que la libertad también implica deberes.
Por eso, la formación de una buena persona no puede reducirse a la educación emocional. También requiere principios, carácter, disciplina, conocimiento, pensamiento crítico, sentido de justicia, solidaridad y capacidad para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto.
La escuela debe enseñar a pensar, pero también a actuar; debe enseñar derechos, pero igualmente deberes; debe promover la libertad, pero acompañarla de responsabilidad.
La escuela, pilar de la sociedad
La escuela es mucho más que un edificio donde se transmiten conocimientos. Es uno de los pilares fundamentales sobre los cuales se construye una sociedad.
En sus aulas no solamente se forman estudiantes: se forman futuros padres, trabajadores, empresarios, profesionales, servidores públicos, dirigentes y ciudadanos.
Por eso, lo que sucede dentro de la escuela termina reflejándose en la sociedad. Una educación que fomenta el respeto, la responsabilidad, la honestidad, el esfuerzo y la convivencia contribuye a construir ciudadanos capaces de defender sus derechos sin desconocer los derechos de los demás.
La pregunta, entonces, no debería ser únicamente qué queremos que nuestros hijos aprendan, sino también qué clase de personas queremos que lleguen a ser.
Porque una sociedad no se transforma únicamente desde las leyes o desde los gobiernos. Se transforma desde el aula, desde la familia y desde la formación de cada generación.
La escuela tiene, por tanto, una responsabilidad que trasciende las calificaciones: formar seres humanos capaces de convivir, pensar, decidir y responder por sus actos.
Una buena persona no se fabrica de un día para otro. Se construye durante toda la vida, y la escuela es uno de los primeros grandes talleres donde comienza esa construcción.
JRoU
No comments:
Post a Comment
Your comments are important for me.. i will Reply to them shortly..
Gracias por comentar y responder a ellos pronto..
JR